Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Mujeres y liderazgo

El lunes de la semana pasada, Amy y Frankie se referían en sus comentarios a El cerebro femenino (RBA). También a mí me parece que el libro de Louann Brizendine es más que recomendable para quienes estén interesados en explorar cómo somos las mujeres y en qué nos diferenciamos de los hombres. Y ese mismo lunes se publicaba en el diario El País un extenso reportaje de John Carlin titulado “Las mujeres ganan prestigio, no poder”.

De película

“Película para no perderse”. Frase hecha que los amantes del cine utilizan a menudo para referirse a una obra maestra. Desconozco si la película Walk All Over Me, que descubro por el blog de Erika, entrará en esa categoría porque no la he visto, pero no hay duda de que los amantes de la dominación femenina no se la perderán cuando se estrene. Y algunos habrá que no puedan esperar ni a que se estrene, que se la bajarán de Internet, por donde ya circula con subtítulos en español.

Puro teatro

Hace pocos días me preguntaba Fernando, en uno de los correos que intercambiamos últimamente, sobre los motivos que me impulsaron a volver a Internet con este blog de dominación femenina. Y ayer me vino otra vez la cuestión a la mente al descubrir el documental que emitió la cadena de televisión española La Sexta hace un mes sobre un sumiso y su ama. Vayamos por partes. Primero, el párrafo con el que contestaba a Fernando sobre ese asunto:

El sonido del orgasmo de mujer

¿La dominación femenina es sinónimo de orgasmo femenino? En puridad no, pero le anda bastante cerca. Porque creo que podemos convenir en que una de las características de esta forma de relacionarse reside en el notable incremento de la cantidad y la calidad de los orgasmos femeninos que provoca. Y parece lógico que así sea cuando la relación sexual se centra en el disfrute de la mujer. Hay a quien esto le suena a música celestial. Y hay quien la música la construye a partir del orgasmo femenino.

Lujo y diseño

Mientras el miedo a la luz continúa atenazando a la comunidad de la dominación femenina, cuyos integrantes a duras penas nos atrevemos a manifestar nuestras preferencias eróticas o nuestro estilo de vida, me encuentro en un periódico español un artículo titulado “Latigazos de amor”. Mientras discutimos si la dominación femenina comporta o no la disciplina física –que sí o que no–, en ese artículo se proporcionan consejos para para obsequiar a tu amante con una buena azotaina: “Los siete secretos del látigo”.

Zapatos de tacón

Los zapatos de tacón alto no formaban parte de mi vestimenta habitual, me parecía estúpido utilizar un calzado que cansaba mis pies y, además, suponía un riesgo para ellos. Así fue hasta hace once años, hasta que “floreció la dominación”. Desde entonces, abonados por un fetichismo tan corriente entre los hombres como provechoso para mí, los zapatos de tacón fueron creciendo en mi armario. Y para mi sorpresa, leo ahora que “Los tacones de aguja mejoran la sexualidad”, y que hay estudio científico por medio:

Avance publicitario

Nos lamentamos a menudo de que la dominación femenina sea una práctica sexual o una forma de vida a la que le cuesta salir de la “clandestinidad”. Y es verdad que no está siendo fácil “normalizarla”, acabar con el prejuicio que la ve como una perversión. Sin embargo, a veces no nos damos cuenta de que “los tiempos están cambiando”. Hace tres años, escribía un “sesudo” artículo en el que aventuraba que “Crecerá la demanda de dominación femenina”; hoy, puedo argumentar que está creciendo sin necesidad de escribir, simplemente acudiendo a las imágenes de las campañas publicitarias.

Apunte sobre Ivanka Trump

Desde hace un tiempo, la atención de los medios de comunicación ha alcanzado a esta joven de 27 años: “Ivanka Trump: la segunda heredera más rica y atractiva del mundo”, así la define el diario 20 Minutos. Sin embargo, otro titular nos revela que no son sus únicas cualidades: “Aparte de su evidente atractivo es una de las mujeres de negocios más implacable y culta de Nueva York”. Y lo confirma El Economista: “no hay reto que no pueda ser superado por esta licenciada magna cum laude en ciencias económicas por la prestigiosa Wharton Business School, de la Universidad de Pennsylvania”. Visto lo visto, cómo no me iba a llamar la atención la portada de la revista DT del mes de enero.

Las mujeres que se aprovechan de su belleza

Es verdad que hay mujeres que se aprovechan de su belleza. A qué negarlo. El domingo me encontré con tres ejemplos en los medios de cómo llevan la cuestión algunas de estas bellas mujeres: Penélope Cruz, Elsa Pataky y Carla Bruni. Y me llamó la atención también porque me pareció que las distintas maneras de hacerlo resultaban coincidentes con cómo lo había afrontado yo en los diferentes períodos de mi vida adulta.


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