Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Dominación automatizada

Janet nos cuenta que determinadas actividades de la dominación femenina, como el uso del arnés-consolador o la paleta, le resultan a veces cansadas. Pero nos cuenta también que ha encontrado la solución, que también para esto hay máquinas que nos liberan del trabajo manual.

Es demasiado, corazón

John consiguió lo que deseaba: una fuerte relación de dominación femenina con su mujer. Pero… consiguió también lo que no deseaba: que su mujer se acostara con otro hombre. Y no le parece que la infidelidad sea una buena cosa en el matrimonio. Así que está disgustado. Sin embargo, hay un problema: también está excitado.

¿Soy sumiso?

Alberto se plantea la duda de si es o no un hombre sumiso y de si le gustaría o no vivir con una mujer dominante. Y yo le recomiendo que se centre en lo que tiene, en la relación con su novia, y que tenga la suficiente confianza en ella como para contarle lo que le ocurre.

De hombría II

Antoni reflexiona sobre las diferencias entre cómo percibimos a los hombres sumisos Andrea y yo. En realidad, sobre lo que escribí en la entrada del Diario titulada “De hombría”. Y su opinión es que podría ser más cuestión de gustos personales que otra cosa el que yo a los sumisos los prefiera “muy hombres” y Andrea, “calzonazos”.

Tiempo al tiempo

Preguntan si llegará el día en el que las discusiones sobre la dominación femenina serán abiertas y públicas. Y Elise Sutton contesta que todo lleva su tiempo, aunque proporciona algún dato que le permite insistir en su idea de que la sociedad tiende hacia la supremacía femenina.

¿Cuestión de límites?

Javier tiene con su pareja una potente relación de dominación femenina. Pero ella quiere más. Y a él le asalta el miedo y trata de parapetarse tras sus “límites”. Y yo le contesto que no la provoque con los límites, que traspasarlos se puede convertir en un reto para una dominante, que apele a la comprensión y a la complicidad de su pareja.

Más que dominación femenina

Francisco tiene lo que tantos hombres sumisos añoran: una mujer que le domina con determinación. Pero busca lo que casi todos buscamos: establecer una relación de pareja con ella. Y ella, que es joven, no tiene prisas, ni siquiera tiene seguro que vaya a ser él el elegido. Así que se entiende la preocupación de Francisco.

Ahora quiero más

Cuando su marido le habló de la dominación femenina, Sandy no sólo se extrañó, sino que se sintió desilusionada con él. Ahora, la cosa ha cambiado, en poco tiempo, y de qué manera: “Estoy tan entusiasmada con mi nuevo poder que ansío ir más allá en la dominación para evitar estancarme”.

No me atrevo

Antonio considera a su novia superior a él en casi todo, y sobre todo mentalmente. Y la chica se presta de buen grado a cualquier nuevo juego sexual que le plantea. Sin embargo, no se atreve a plantearle su nuevo descubrimiento: la dominación femenina. Tan valientes para unas cosas los chicos, tan apocados para otras.

A falta de una conversación

La mayoría de los hombres que me escriben lo hacen porque desean establecer una relación de dominación con sus parejas. No es el caso de José Vázquez, que ya la tiene, y que en realidad está tan sólo a falta de una conversación para que esa relación sea lo que entendemos aquí por una relación de dominación femenina.


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