Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Sobre la castidad en la dominación femenina

José trata de valorar el componente romántico en la práctica de la castidad en las relaciones de dominación femenina, la devoción y el amor por la mujer amada y no sólo el deseo sexual. Hace bien, aunque en algún momento pueda resultar complicado imaginar que ese deseo sexual no esté también presente.

Interesado por la castidad

El hombre que pregunta muestra su interés por la práctica de la castidad masculina… y su miedo a ser raro. Elise Sutton le contesta que esa práctica se ha ido imponiendo por expreso deseo de los hombres, aunque las mujeres han terminado por ver sus ventajas y, de hecho, se practica también en relaciones de pareja que no son de dominación femenina.

Problemas con el cinturón

Pregunta esta mujer sobre los problemas que le plantea su marido con el cinturón de castidad. Y Elise le responde que las cosas hay que hacerlas paso a paso, que no es tan simple como colocarle el aparato al hombre y todo resuelto, que muchos hombres necesitan descansos hasta que se adaptan a él.

Apuntes sobre la castidad masculina: ¿voluntaria o forzada?

Silvia López Puenzo vuelve a estas páginas para explicarnos que la castidad del varón constituye una herramienta apropiada para facilitar su educación en el servicio a la mujer, pero que no requiere de aparato o cinturón de castidad que, según ella, facilite la tarea al sumiso. Y nos ofrece una interesante alternativa.

Castidad lujuriosa

Escribe Miguel Vilar sobre la idoneidad de ciertas prácticas de la sexualidad taoista para conseguir objetivos que suelen perseguirse en muchas relaciones de dominación femenina: el orgasmo “seco” de la sexualidad taoista “permite no solo mantener sino incrementar el nivel de deseo del hombre, su excitación, sin que comporte la eyaculación”.

Utilizar un cinturón de castidad

Ms Rika escribe: “El uso del cinturón de castidad centra el asunto en la órbita masculina, buscando la sensación de “hazme mientras estoy obligado”. Por lo tanto, yo lo sitúo en la categoría del recreo y los obsequios. Personalmente, no utilizo el aparato directamente para forzar la abstinencia. Sin embargo, hay efectos que el aparato provoca en un hombre por los que puede usarse para incrementar el divertimento mutuo del recreo”.

Una polémica sobre la castidad

Hay quien piensa que la práctica de la castidad supone una aberración o un abuso. Elise Sutton contesta: “casi siempre esta actividad surge de la sexualidad del hombre, no de la de la mujer. Las mujeres, simplemente, se han percatado de los beneficios de mantener castos a sus hombres, y ese es el motivo por el que esta práctica va siendo cada vez más popular”.

En la noche de bodas

La conoció cuando tenía más de 40 años; él, 21. Tuvo que esperar dos años, hasta la noche de bodas, para que ella consintiera en recibir el regalo de su virginidad. Y pocos orgasmos llegaron después, sin embargo, Sam se muestra fervorosamente agradecido a su dueña: “ha hecho de mí un auténtico hombre”.

Permanecer virgen para servir mejor

Antonio T nos cuenta su experiencia de sumisión a Anna, (mujer lesbiana con la que terminará casándose, por conveniencia social de ella). Sumisión sin relación sexual porque el joven Antonio permanece virgen porque así lo quiere quien le domina. Pese a lo cual, y a los dos años transcurridos, Antonio respira amor y devoción por Anna.


Close