Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Paso a paso

Jorge lo intentó en “un comienzo apresurado”. Y sus angustias y sus prisas fastidiaron el comienzo. Sin embargo, él y su mujer aprendieron de aquel “comienzo apresurado”, y ahora intentan ir paso a paso. Y paso a paso podrán descubrir su propia manera de construir una relación de dominación femenina.

A buen ritmo

Eduardo nos cuenta su experiencia reciente en el camino de la sumisión. De la sumisión a su mujer, que parecía no tener claro el asunto de la dominación femenina, pero que avanza en ella con una determinación y un ritmo que muchos lectores encontraran envidiable.

Mucha paciencia

Curt tuvo paciencia, bastante… pero no pareció suficiente, así que decidió rendirse: le dijo a su mujer que quería abandonar la dominación femenina y volver a su antigua forma de vida. Pero la semilla había germinado, y la mujer no estaba dispuesta a volver a atrás, a perder las ventajas de los nuevos modos.

Las raíces de mi sumisión

Álvaro reflexiona sobre las raíces de su sumisión, que él retrotrae fundamentalmente a la educación que le proporcionó su madre, a las exigencias de su hermana y a la sumisión de su padre hacia la madre. Experiencias tuvo después que no han hecho más que confirmarle que en su familia están las raíces de su sumisión.

Como una reina

¡Quién le iba a decir a Doreen que acabaría viviendo como una reina gracias a su cuñado! Cuando él, 20 años más joven, y después de separarse de su hermana, se ofreció a servirla, le pareció una estupidez. Hoy, que le domina con vara firme, termina su carta diciendo que, en efecto, “es bueno ser una Reina”.

Es demasiado, corazón

John consiguió lo que deseaba: una fuerte relación de dominación femenina con su mujer. Pero… consiguió también lo que no deseaba: que su mujer se acostara con otro hombre. Y no le parece que la infidelidad sea una buena cosa en el matrimonio. Así que está disgustado. Sin embargo, hay un problema: también está excitado.

¿Cuestión de límites?

Javier tiene con su pareja una potente relación de dominación femenina. Pero ella quiere más. Y a él le asalta el miedo y trata de parapetarse tras sus “límites”. Y yo le contesto que no la provoque con los límites, que traspasarlos se puede convertir en un reto para una dominante, que apele a la comprensión y a la complicidad de su pareja.

Más que dominación femenina

Francisco tiene lo que tantos hombres sumisos añoran: una mujer que le domina con determinación. Pero busca lo que casi todos buscamos: establecer una relación de pareja con ella. Y ella, que es joven, no tiene prisas, ni siquiera tiene seguro que vaya a ser él el elegido. Así que se entiende la preocupación de Francisco.

La chica de pueblo ya tiene idea

Dice Cindy que era un “era una chica de pueblo que no tenía ni idea de esos asuntos”, pero la joven aprendió rápido y le ha proporcionado a su marido toda la dominación femenina que esperaba… y poco más. Y ahora Cindy dice, sabiendo lo que dice:“ este tipo de vida es perfecta para nosotros”.

La vida misma

José Luis nos cuenta su experiencia respecto a la dominación femenina: pocos éxitos; pero una actitud racional y realista a la hora de afrontar el hecho de no haber podido hacer realidad su deseo de construir una relación estable y duradera que le hubiera permitido entregarse a la mujer que buscaba.


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