Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

No siempre sale bien

Carlota Hill nos cuenta su segunda experiencia de dominación femenina, de la que se extrae la obligada conclusión de nunca hay garantías de éxito en la relación entre dos personas, que tampoco la dominación femenina nos traslada a un mundo de ensueño en el que el éxito está asegurado. Merece la pena la cuarta visita de Carlota a estas páginas.

Fue y es dominación femenina

El sitio web de Elise Sutton le sirvió a Albert para descubrir que aquella experiencia que tuvo a los dieciocho años, y que tanto le marcó, era pura dominación femenina, y que no hay avergonzarse por ello. Ahora se ejercita en la tarea de contribuir al florecimiento de la naturaleza dominante de su mujer.

Leer más 12-05-2008 Experiencias Comentarios desactivados

Un maravilloso inquilino

Gettu le alquiló una habitación a Tina. Ni se imaginaba como terminaría el asunto: retirado de trabajar y a su servicio. Gettu ni se planteaba una relación de dominación femenina; ahora la vive feliz. No obstante, le parece que Tina quiere llevar las cosas demasiado lejos al hacer público su forma de vida, y Elise Sutton le contesta que no hay necesidad de hacerlo público, pero la decisión es de ella y él tendrá que aceptarla.

Las Tablas de la Ley II

Bernardo nos cuenta cómo le va, y lo mucho que ha avanzado su relación de dominación femenina desde la primera vez que nos escribió, pero también sus dudas y resquemores sobre la castidad, la infidelidad y la asunción de la superioridad de las mujeres. Mucho ha cambiado: lo que hoy le genera algunas dudas le resultaba inconcebible hace tan sólo tres meses.

Una vida sin complicaciones

Samantha nos describe su feliz matrimonio que dura ya ocho años. Una pareja que vive la dominación bajo la batuta de una mujer liberada que ama a su marido, que trabaja para ella fuera y dentro de casa mientras Samantha vive la vida, da cursos de arte, juega al tenis, disfruta de sus amantes y cuida de su marido, es decir, le ayuda a ser un hombre mejor y a profundizar su sumisión. En suma, un matrimonio feliz.

Servir a dos mujeres

David persiguió a Diana, y no se arredró cuando le dijo que era lesbiana, que no estaba interesado en una relación sexual y le propuso una relación de servidumbre. David no sabía de lo que le hablaban. Pero acabó sabiéndolo. Han pasado años de sumisión y de servicio a una dominante lesbiana y a su novia. Una bonita historia de amor.

Leer más 30-04-2008 Experiencias Comentarios desactivados

Correspondencia sobre un comienzo peculiar

La correspondencia que se publica aquí es larga, pero no tiene desperdicio: comenzó con la carta “Unos cuantos exabruptos”; después, nos llegó la de la novia, a la que contestamos privadamente con un plan para someter al díscolo “machito”; cuatro meses más tarde, nos escribe Carolina para relatarnos el éxito del plan, y nos adjunta una nueva carta del novio.

Mi primera experiencia

Carlota Hill nos cuenta su primera experiencia de dominación femenina, la que la introdujo en esta forma de vida y supuso el comienzo de su conversión en la experta mujer dominante que hoy revelan sus escritos. Esta experiencia contiene varios asuntos que nos pueden permitir pensar en algunos aspectos importantes de la dominación femenina.

La gallinita ciega

Gary está completamente sorprendido y se pregunta “¿qué ha disparado toda esta transformación en mi mujer?, que de comportarse como una esposa tradicional ha pasado ejercer un dominio absoluto sobre él, planteando formas típicas de la dominación femenina que Gary nunca hubiera sospechado.

Dos mejor que uno

Nos dice Carmén que siempre parece muy complicada la dominación femenina: “Para mí no lo fue. Soy una mujer segura de mí misma y que siempre he procurado imponer mis puntos de vista (ahora sé que lo que soy es una mujer dominante, pero antes no lo sabía)”. Pues de no saberlo a convivir con dos sumisos a su servicio. Hay mujeres que lo tienen claro, y si no, lean la experiencia de Carmen.


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