Una vida sin complicaciones
Samantha nos describe su feliz matrimonio que dura ya ocho años. Una pareja que vive la dominación bajo la batuta de una mujer liberada que ama a su marido, que trabaja para ella fuera y dentro de casa mientras Samantha vive la vida, da cursos de arte, juega al tenis, disfruta de sus amantes y cuida de su marido, es decir, le ayuda a ser un hombre mejor y a profundizar su sumisión. En suma, un matrimonio feliz.

