Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Un ataque de pánico

Keith está asustado, nunca se ha planteado que es un sumiso, y la tendencia de su mujer a dominarle no hace más que aumentar. Pero su asombro ha alcanzado su máxima expresión al ver a su mujer armada de un amenazador arnés-consolador. Keith no sabe que no podrá resistirse al impulso de su mujer por dominarle.

El valor de la perseverancia

David se dio cuenta de su tendencia sumisa con sólo 13 años. Tras un intento fracasado en su primer matrimonio, finalmente encontró a la mujer a la que someterse: “he encontrado mi meta en la vida. Aunque muchos hombres renegarían de esta manera de vivir, soy absolutamente feliz siendo el esclavo de Nancy 24/7”.

Una pareja tradicional

Chris nos cuenta su sumisión a Amber, y nos demuestra que no hace falta mucha parafernalia sado-maso para fundar una estricta relación de dominación femenina, que con el uso de las prácticas más tradicionales puede funcionar a las mil maravillas.

El miedo a la última decisión

William tiene que tomar una decisión muy importante, y está asustado: “Temo lo que pueda depararme mi vida como el esclavo de Jennifer, aunque no puedo soportar la idea de estar sin ella. Es la mujer de mis sueños, y la mujer de mis pesadillas a la vez”.

Una buena hermana es un tesoro

Las relaciones basadas en la dominación femenina suelen transcurrir bastante clandestinamente. Sin embargo, la complicidad de otra mujer puede resultar, cuando es posible, una ayuda inestimable para la dominante, como muestra la experiencia de Adrianna con su hermana.

La comunicación resulta siempre imprescindible

Alex disfrutó del dominio de su mujer, pero la dominación no puede ser el único pilar sobre el que descanse una relación de pareja, ninguna funcionará plenamente si no se alcanza un nivel suficiente de comunicación y confianza entre los integrantes: su mujer retornó a África.

Fiesta para uno

Kristen se está preparando para introducir la infidelidad en su relación de pareja. A veces, sólo la amenaza de que eso pueda ocurrir y, sobre todo, una actitud decidida por parte de la dominante es suficiente para despertar en su hombre la más profunda sumisión.

No sé qué pensar

La experiencia que nos cuenta Jason no es la más habitual: él trata de evitar que su mujer, Lisa, le lleve donde está decida a llevarle, a someterse a ella completamente. Sin embargo, el mismo Jason se da cuenta de la dificultad de resistirse a una mujer decidida a dominar a un hombre.

El aprendizaje de la servidumbre

¡Cómo se las gastan algunas jóvenes! Tres universitarias norteamericanas pusieron un anuncio buscando un sumiso exclusivamente para su servicio doméstico. Justin fue el seleccionado entre los aspirantes y nos cuenta su experiencia.

Dominar a varios hombres

Sheila es una mujer a la que la experiencia en la dominación le viene de lejos, y cuyos deseos dominantes no parece que puedan ser satisfechos por un solo hombre. Así que dispone de tres que, aunque no viven con ella, están a su disposición en todo momento y que contribuyen a su sostén económico. Y hay otros dos en ciernes.


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