<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Blog de Ana Serantes &#187; REVISTA DE DOMINACIÓN</title>
	<atom:link href="http://anaserantes.com/category/revista-de-dominacion/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://anaserantes.com</link>
	<description>Diario de una dominante</description>
	<lastBuildDate>Mon, 09 Nov 2009 03:05:24 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.9.1</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Paso a paso</title>
		<link>http://anaserantes.com/2009/paso-a-paso/</link>
		<comments>http://anaserantes.com/2009/paso-a-paso/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 06 Jul 2009 04:00:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experiencias]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://anaserantes.com/?p=687</guid>
		<description><![CDATA[Jorge lo intentó en “un comienzo apresurado”. Y sus angustias y sus prisas fastidiaron el comienzo. Sin embargo, él y su mujer aprendieron de aquel “comienzo apresurado”, y ahora intentan ir paso a paso. Y paso a paso podrán descubrir su propia manera de construir una relación de dominación femenina.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Jorge Sánchez</strong></p>
<p>Pronto va a hacer un año desde que hice mi primera intervención en el Blog de Ana, explicando mi deseo de reconvertir nuestro matrimonio en uno de Dominación Femenina, y mis erróneos planteamientos iniciales (&#8220;<a href="http://anaserantes.com/2008/un-comienzo-apresurado/">Un comienzo apresurado</a>&#8220;). Después vino el comprensible varapalo de Ana, otro escrito mío (&#8220;<a href="http://anaserantes.com/2008/un-comienzo-apresurado-ii/">Un comienzo apresurado II</a>&#8220;), acompañado por la respuesta, esta vez más cariñosa, de Ana, y un nuevo escrito, esta vez de mi esposa María (&#8220;<a href="http://anaserantes.com/2008/un-comienzo-apresurado-iii/">Un comienzo apresurado III</a>&#8220;), a la que Ana también aconsejó sabiamente.</p>
<p>Después de todo esto, considero que debo algo tanto a Ana como a los lectores y seguidores de este blog, y muy especialmente, a quienes con sus comentarios, nos aportaron también su ayuda. Y ese algo, es lo que ha pasado a lo largo de este año y a qué punto hemos llegado, aunque no sea mucho.</p>
<p>Pues bien, después del “apresurado comienzo” descrito en las tres entradas citadas, iniciamos las vacaciones de verano con ganas y entusiasmo, que nos llevaron a vivir las dos o tres semanas mejores de nuestra vida. Pero&#8230; un suceso inesperado, sin relación alguna con la Dominación Femenina, y que prefiero no detallar, me hizo caer en un estado depresivo que nos estropeó las vacaciones, y me llevó a dejar de lado nuestro intento. No puedo culpar a mi esposa: lo estaba intentando con todo su esfuerzo y, como me dijo Ana, yo lo fastidié.</p>
<p>Esta situación se prolongó prácticamente hasta Navidades, momento en el que cierta correspondencia privada mantenida con Ana, así como la traducción para su blog de algunos artículos, que, presentaban situaciones de alguna manera muy parecidas a la nuestra (&#8220;<a href="http://anaserantes.com/2008/la-unica-regla/">La única regla</a>&#8221; y, sobre todo &#8220;<a href="http://anaserantes.com/2009/mucha-paciencia/">Mucha paciencia</a>&#8221;  y alguno más quizá no publicado), me decidieron a preguntarle a María si me perdonaba por todo lo sucedido y si le gustaría intentarlo de nuevo, pero esta vez a su manera, a su ritmo, sin presiones y tratando de aplicar la “regla de Wilson” o “la única regla”. Previamente, ella me había confesado que la breve experiencia veraniega le había gustado y le había parecido interesante.</p>
<p>Y en eso hemos estado desde entonces y hasta ahora; con altibajos, con paciencia salpicada de impaciencia de vez en cuando, a su servicio para todo lo que ha querido, hasta que, ocasionalmente y en las últimas semanas, hemos llegado a momentos parecidos a los del verano pasado.</p>
<p>¿Todo hecho y resuelto? No, ni hablar, afortunadamente queda mucho por andar.<br />
¿Problemas?  Sí, claro. Algunos que veo:</p>
<p>Por mi parte:</p>
<ul>
<li>Mi impaciencia, mi maldita impaciencia que a veces se me escapa.</li>
<li>Mi ansia de “regalos”, de sus preciosos regalos; sus “sesiones de dominación” que siempre se me hacen cortas y escasas y que, de todos modos, le agradezco profundamente.</li>
<li>Mi comodidad, que en algunos momentos se opone a cumplir sus deseos.</li>
<li>Mi falta de imaginación (sí, ahora también me falta a mí) para hallar nuevas maneras de complacerla.</li>
<li>En resumen, un egoísmo, asentado de años, que cuesta superar, y que, demasiado a menudo me impulsa a buscar el intercambio en vez de la entrega incondicional, o el hacer solo por cumplir, con poco esfuerzo y con poca entrega.</li>
</ul>
<p>Por la suya:</p>
<ul>
<li>Su generosidad, que le hace difícil exigirme más tiempo y entrega.</li>
<li>Su entrega y su espíritu de servicio a la familia a los que le cuesta renunciar.</li>
<li>Su poca dureza hacia mí y mis fallos, que siempre trata de disculpar, aunque sean inexcusables.</li>
<li>Su escaso empleo de “trucos” para mantenerme bajo su control (sí, ya sé que eso es mi responsabilidad, pero hay cosas que también ayudan).</li>
<li>En resumen, una resignación a la situación vivida durante tantos años, que le cuesta romper y le hace conformarse con lo que haya sin buscar nada más.</li>
</ul>
<p>Como se ve, pues, nada está hecho. Me falta entrega, pero también estímulos (sí, claro que disfruto haciéndola feliz, pero a veces querría algo más). Y a ella le falta un sano egoísmo para anteponer sus deseos y sus necesidades a los míos, y unos buenos deseos de exploración de este nuevo mundo.</p>
<p>Seguimos en el intento y&#8230; cualquier consejo nos puede ayudar.</p>
<p>Quiero también aprovechar este escrito para agradecer a Ana, públicamente, toda la ayuda (pública y privada) que nos ha brindado, y para animarla  a continuar con este blog que a nosotros tanto nos ha ayudado (sé que vuelve a pasar momentos bajos al respecto y animo a todos los seguidores del blog a que la reconfortéis con vuestro apoyo).</p>
<p>Un saludo para todos, y uno muy especial para Ana.</p>
<p class="akst_link"><a href="http://anaserantes.com/?p=687&amp;akst_action=share-this"  title="Comparte esta publicaci&oacute;n en technorati, meneame, etc." id="akst_link_687" class="akst_share_link" rel="noindex nofollow">Comp&aacute;rtelo</a>
</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://anaserantes.com/2009/paso-a-paso/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>97</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Con la posibilidad basta</title>
		<link>http://anaserantes.com/2009/con-la-posibilidad-basta/</link>
		<comments>http://anaserantes.com/2009/con-la-posibilidad-basta/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 04 May 2009 04:00:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://anaserantes.com/?p=685</guid>
		<description><![CDATA[Justin no sabe si su mujer le es infiel o no, porque ella se lo planteó de tal modo que Justin prefirió no seguir preguntándole, aunque tiene claro que a partir de entonces su mujer es libre de serle infiel si así lo quiere. Elise Sutton piensa que Justin estaba buscando lo que tiene.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Justin M</strong></p>
<p>Querida Elise, Nathalie, mi esposa, es una mujer inteligente y segura de sí misma. También debo decir que es atractiva y que estoy profundamente enamorado de ella. Nunca ha sido aparentemente dominante, aunque ha conseguido dirigir la mayor parte de los aspectos de nuestra vida, incluyendo los negocios que iniciamos tras nuestro matrimonio.</p>
<p>Si pudiera elegir, preferiría tenerla para mí solo y ser el dueño de cada segundo de su vida, y el objeto de cualquiera de sus deseos. Pero las cosas no siempre son así. Como probablemente sucede en otras parejas, en algún momento de nuestra relación tuve que renunciar a estas pretenciosas ambiciones y adaptarme al hecho de un matrimonio real, cuando Nathalie me pidió, y obtuvo, su libertad y sus derechos para decidir sobre su propia vida, incluso en algunos aspectos delicados de la relación.</p>
<p>Algunas mujeres y hombres, hacen comentarios en su web, sobre las aventuras extramaritales de algunas esposas que desean tener una vida sexual satisfactoria, y lograr que sus maridos entiendan que no tienen otra opción que aceptar que ellas tienen absoluto derecho a decidir sobre sus propias vidas sexuales. No sé si Nathalie ha tenido alguna vez una aventura extramarital, pero a partir de los acontecimientos que describiré, queda claro que tenerla o no, es asunto suyo.</p>
<p>Todo empezó casi hace dos años, cuando mi esposa y yo volvimos a casa después de cenar con uno de los principales clientes de nuestro negocio. Nathalie me comentó que mi hermano no debería haber permitido que su mujer estuviera con Charles, nuestro cliente, en su casa de la playa. Cuando le pregunté por qué pensaba eso, ella me respondió: “Vamos, Justin, ya ves que es obvio que está teniendo una aventura con él, es&#8230; es cómo&#8230; quiero decir&#8230; que Antoine le permitió a Michelle tener una aventura con Charles.”</p>
<p>Nathalie volvió a hacerme comentarios sobre esto en algunas otras ocasiones, con respecto a situaciones que le hacían pensar que mi cuñada engañaba a mi hermano, pero nunca pensé demasiado en este problema.</p>
<p>Desafortunadamente, durante una reunión de negocios, Charles me dijo que iba a pasar unos días en Black Forrest, en una casa de su familia. Sin pensar en las implicaciones, le comenté que Nathalie siempre había querido visitar esa región, y Charles se ofreció inmediatamente a llevarse con él a mi mujer. Aunque no me gustó la idea, solo conseguí decirle que le preguntaría a Nathalie si quería ir.</p>
<p>Me sentía algo incómodo con la proposición de Charles, pero al final, decidí hablarle a Nathalie sobre la invitación. Al principio me miró desconcertada, pero al rato me dijo que estaba de acuerdo, que iba a aceptar su invitación.</p>
<p>Los días que estuvieron fuera estuve inquieto; estaba celoso y recordaba constantemente los comentarios de mi mujer sobre mi cuñada.</p>
<p>Cuando Nathalie volvió del viaje, mis celos persistían, y estaba ansioso por saber qué había ocurrido durante el tiempo que había pasado con Charles. Necesitaba algunas palabras de consuelo de mi mujer, diciéndome que durante esos días me había sido absolutamente fiel. Desafortunadamente, estaba tan impaciente por obtener una respuesta tranquilizadora de mi mujer, que le di la bienvenida a Nathalie con la pregunta más torpe y falta de tacto que se me pudo ocurrir; una imprudencia gratuita que ahora lamento profundamente.</p>
<p>Sin pensar en las consecuencias, le dije a Nathalie: “Bueno, ¿lo has pasado bien en Black Forrest? ¿Era tan bonito como esperabas? Y sobre Charles&#8230; ¿recuerdas lo que me dijiste sobre Michelle y él?&#8230; Estoy seguro de que contigo fue diferente&#8230; que tú y él os comportasteis&#8230;”</p>
<p>Nathalie me miró con severidad, e interrumpió mis comentarios diciendo: “¿Recuerdas quien aceptó la invitación de Charles para llevarme a Black Forrest, a pesar de lo que te había dicho sobre él y Michelle? Recuerdo claramente que fuiste tú, y no puedo entender por qué lo aceptaste, a menos&#8230; ¿tu querías que tuviera tiempo para hacer lo que te dije que hacía Michelle? ¿Lo querías? Ya sabes, al dejarme pasar todo el tiempo que quisiera con Charles, a solas con él&#8230; varios días y noches&#8230; sintiendo su atracción viril&#8230; cerca de mí&#8230; y sin riesgo de que te enteraras de lo que hacía&#8230; estoy segura de que sabías que me estabas poniendo en una situación muy tentadora&#8230; una situación tentadora con un hombre muy atractivo&#8230; el hombre que sabías que tenia una aventura con tu propia cuñada&#8230; parece como si quisieras que yo hiciera lo mismo&#8230; nunca pensé que me preguntarías si quería aceptar su invitación&#8230; después de lo que te había contado.”</p>
<p>Traté de tartamudear otro comentario, pero Nathalie terminó abruptamente la conversación diciendo: “Me dejaste ir con él a pesar de lo que sabías. Si pasó algo fue porque lo permitiste. Por lo tanto, es obvio que no tienes derecho a preguntarme sobre lo que he hecho, ¡y no quiero oír el menor comentario sobre todo esto nunca más!”</p>
<p>Intenté dejar mis preocupaciones de lado, y todo fue bastante bien hasta el verano. Ese verano, Charles nos invitó a Nathalie y a mí a su casa de la playa durante el mes de Agosto. Dijo que él estaría en ella durante Julio, y que para Agosto tenía planeado un viaje al extranjero. La parte angustiosa del ofrecimiento era que también había invitado a Nathalie a tomarse un par de semanas de vacaciones en Julio, y a pasarlas con él en su casa. Empecé a discutir con Nathalie para que no aceptara la proposición, pero ella consideraba que no había razón para preocuparse, puesto que ya había estado con él anteriormente.</p>
<p>Nathalie pasó con Charles las dos últimas semanas de Julio, y yo me encontré con ella en Agosto. Tuvimos toda la casa para nosotros, Charles le había dicho a Nathalie que estuviéramos tranquilos; como si estuviéramos en nuestra casa. Incluso le dijo que usáramos el dormitorio principal. Lo que volvió a encender mis celos fue encontrar la ropa de mi esposa en el armario del dormitorio principal. Todo lo que se había llevado estaba en aquella habitación, hasta unas ropas usadas a punto de lavar. Mis comentarios tratando de confirmar si mi esposa ya había utilizado aquella habitación fueron descartados por mi Nathalie como fantasías estúpidas.</p>
<p>Sin embargo, mis sospechas me causaron tal ansiedad que, finalmente, le dije a Nathalie que necesitaba saber si estaba o no teniendo una aventura con Charles. Contrariamente a mis esperanzas, su respuesta me heló la sangre.</p>
<p>Nathalie me miró tranquilamente y dijo: “Te contaré lo que quieres saber si realmente quieres saberlo, pero debes pensar en las consecuencias de hacerme esa pregunta. Si te he sido fiel, consideraré que me estás haciendo esa pregunta porque no confías en mí y consideraré poner fin a nuestro matrimonio. Por otra parte, si he tenido sexo con Charles, puedo querer que continúe, y tú tendrás que elegir entre poner fin a nuestro matrimonio, o aceptarlo y dejarme tener un amante. Bien, quizá prefieras dejar que las cosas sigan como están&#8230; nos olvidamos de tus preguntas y yo sigo viendo a Charles como hasta ahora. Tú decides. ¿Quieres hacerme alguna pregunta?”</p>
<p>Me sentí muy asustado por lo que hubiera podido pasar si le hubiera vuelto a preguntar a mi esposa sobre lo que había pasado aquellos días y cumplí: “Creo que es mejor dejar las cosas como están&#8230; Yo&#8230;”</p>
<p>Nathalie me preguntó de nuevo si estaba totalmente seguro de mi decisión, y le dije que lo estaba. Sin embargo, ella quería dejar totalmente claros los términos de mi acuerdo, y me volvió a preguntar: “¿Me dejarás ver a Charles siempre que quiera?”</p>
<p>Estuve de acuerdo, y Nathalie me preguntó otra vez. “¿Sabes que puedo tener sexo con él cuando nos vemos, y a pesar de eso vas a permitir que nos veamos?”</p>
<p>Nunca me había sentido más atrapado, pero tenía que cumplir. La otra opción era algo que temía mucho más que permitir que Nathalie visitara a Charles. Nathalie continuó: “Pero, cariño, esto es casi como consentir que tenga sexo con Charles. Dime, ¿quieres decir que puedo ver a Charles cuando quiera y que sabes que puedo tener sexo con él?”</p>
<p>No quise responderle, a pesar de que era obvio que le estaba permitiendo tener sexo con otro hombre si quería hacerlo. Pero Nathalie quería una respuesta e insistió: “Cariño, dime; quiero oírte decirlo; dime que eres consciente de que puedo tener sexo con Charles cuando le visite pero que tu no interferirás en mis visitas.”</p>
<p>Cumplí, la cara me ardía cuando le dije a Nathalie: “Sí, querida, lo sé&#8230; lo sé&#8230; puedes tener&#8230; sexo&#8230;con Charles&#8230;no interferiré&#8230;”</p>
<p>Nathalie me abrazó y me besó, mientras yo estaba a punto de romper a llorar, y dijo: “Gracias, cariño, estoy contenta de que seas un marido tan comprensivo y amoroso. Te amo. Realmente, te amo muchísimo, aunque eso no significa que no pueda encontrar algún otro hombre muy atractivo, o que no pueda disfrutar de algo de sexo ocasional con un hombre atractivo. Y estoy contenta de que estés tan deseoso de admitir lo que la mayoría de maridos nunca admitiría, que no interferirás si quiero poner un poco de picante a mi vida sexual, a veces va bien un poco de picante.”</p>
<p>Nunca volvimos a discutir sobre este asunto. No sé si tiene una aventura con Charles o no. De cualquier modo, me he sometido a sus deseos, y sé que le cedería cualquier derecho que yo pudiera tener a decidir u opinar sobre su vida sexual. Incluso renuncié a la posibilidad de saber qué hacía, y nunca me atreveré a preguntárselo otra vez. Esto la ayuda a mantener su poder sobre mí. Me he adaptado al hecho de que ella me controla completamente mientras disfruta de una absoluta libertad. Sea lo que sea lo que quiera, yo no interferiré.</p>
<p><strong>Elise Sutton:</strong></p>
<p>Bien, Justin, seguro que te metiste tú solo en todo esto ¿verdad? Tu esposa es una mujer inteligente, y realmente es la mano derecha de vuestro matrimonio. Fue absolutamente correcta en lo que te dijo. Tú le abriste la puerta, y si ella la atravesó, solo puedes culparte a ti mismo. Ella encuadró la situación tal como es en la realidad, y te dio la oportunidad de descubrir la verdad, pero tu la declinaste y creo que los dos sabemos por qué.</p>
<p>Querías que te fuera infiel y que tuviera ese poder sobre ti. Abriste la puerta a que tuviera una relación con Charles porque querías ser un marido cornudo. No dudo de que estés celoso, pero si realmente fueras un marido celoso, le habrías exigido saber que hizo con Charles. Pero ella pudo leerte y logró hacerte retroceder exponiéndote la situación de tal manera que no te atreviste a cuestionarla.</p>
<p>Así que ahora el problema, realmente, no es si ella es fiel o no lo es, porque en tu mente ella lo es y eso le da el poder. Una mujer no necesita usar su liberación para ser libre. Es libre de tener sexo con otro hombre porque tú le has dado esa libertad. Lo que ella haga con esa libertad es asunto suyo y de su consciencia. De nuevo, tú le abriste esa puerta. Cualquier cosa que hiciera tenía tu bendición. Y creo que a ti te gusta la idea de que te sea infiel, y quizá, la verdadera razón por la que no quieres que ella te cuente lo que va a pasar no es porque temes que te diga que tiene sexo con Charles, sino más bien porque temes que te diga que no lo tiene; por si lo único que tiene con Charles es una amistad que no conmueve tus pasiones sumisas de la manera que lo haría la infidelidad. Me parece que quieres que te sea infiel y necesitas ser un cornudo. El no saberlo deja abierta la posibilidad de que lo seas, y eso es lo que satisface tu sumisión en tu matrimonio, y lo que hace poderosa a tu esposa.<br />
Cuidaos.</p>
<p>[Traducción de Jorge Sánchez]</p>
<p class="akst_link"><a href="http://anaserantes.com/?p=685&amp;akst_action=share-this"  title="Comparte esta publicaci&oacute;n en technorati, meneame, etc." id="akst_link_685" class="akst_share_link" rel="noindex nofollow">Comp&aacute;rtelo</a>
</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://anaserantes.com/2009/con-la-posibilidad-basta/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>18</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Entrevista a Ms. Rika</title>
		<link>http://anaserantes.com/2009/entrevista-a-ms-rika/</link>
		<comments>http://anaserantes.com/2009/entrevista-a-ms-rika/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 14 Apr 2009 04:00:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://anaserantes.com/?p=680</guid>
		<description><![CDATA[Entrevista con Ms. Rika a raíz de la publicación de su libro “Uniqueli Rika”. Pocas mujeres más interesantes que ella a la hora de abordar la dominación femenina, así que el libro tiene el interés garantizado. Es una lástima comprobar que tanto su página web como su foro acaban de desaparecer de la red.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Bien, hoy tenemos algo que hago raramente en el blog (<a href="http://vanillaedge.wordpress.com/2008/02/13/rika-does-vanilla/">El Límite de lo Vainilla</a>). En efecto, nunca antes había entrevistado a nadie. Sea como sea, los navegantes de la web que llevan tiempo buscando lecturas relacionadas con la dominación femenina, se habrán tropezado, sin duda, con la web de Ms. Rika (desaparecida recientemente), una dómina no profesional que dirige un foro web informativo, y que ha dedicado la mayor parte de las dos últimas décadas a dar consejos a parejas que tenían algún interés en explorar la Dominación Femenina. Tiene una manera muy sencilla y realista de ver la D/s y su sitio web está diseñado como una guía segura y fácil de seguir, que refleja su propio desarrollo durante los últimos veinte años.</p>
<p>Al considerar que es necesaria una guía escrita que presente la dominación femenina de un modo seguro, y que evite los estereotipos comúnmente asociados con la dominación –estereotipos que tienden a hacer que las mujeres abandonen la idea–, Ms. Rika ha publicado recientemente un libro, “<a href="http://www.lulu.com/content/1923165">Uniquely Rika</a>”, para hacer llegar los puntos esenciales de su sitio web a una audiencia más amplia. De la web Lulu Publishing:</p>
<div class="blockquote">Éste no es el típico manual de D/s. “Uniquely Rika” aporta una aproximación práctica, inteligente, y llena de sentido común para añadir o mejorar la D/s a su relación con éxito a largo plazo. Usted descubrirá como está a su alcance satisfacer su deseo interior de servir o ser servido –sin necesidad de adoptar papeles y juegos artificiales–.<br />
<br />
Ms. Rika explica por qué diversos enfoques comunes terminan fallando, y detalla su táctica para crear relaciones D/s exitosas, que ha demostrado su eficacia tanto con personas experimentadas en la D/s, como con quienes nunca habían pensado, ni siquiera, en ser “dominantes” o “sumisos”.<br />
<br />
Independientemente de su nivel de experiencia, “Uniquely Rika” le proporcionará un nuevo punto de vista, una conciencia más intensa y una fresca perspectiva de la D/s que potenciará sus relaciones para siempre. Aunque está escrito desde la perspectiva de la “mujer líder”, los conceptos son aplicables a cualquier pareja de amantes. Si busca seriamente una relación duradera y con sentido basada en la D/s, querrá leer “Uniqueli Rika”.</div>
<p>Bueno, ya está bien de cháchara. Mr.Rika estuvo de acuerdo en ser entrevistada por el personal de El Límite de lo Vainilla, y nuestros diligentes redactores pasaron un tiempo considerable buscando preguntas un poco más interesantes que “¿cuál es su color favorito?” o “¿cuál es la velocidad media de una golondrina?”.</p>
<p><strong>Pregunta:</strong> Quienes se consideran expertos en dominación femenina están por toda la red. ¿Cuál es su punto de vista sobre esto? ¿Por qué deberían escucharla, o en este caso, leer su libro?</p>
<p><strong>Ms. Rika:</strong> No hay mucha literatura sobre D/s y BDSM, desafortunadamente. Está diseñada sobre todo para satisfacer las fantasías centradas en el hombre: la de la flageladora, la amante del cuero y la perra egocéntrica. Como fantasía, no está mal; yo también disfruto de vez en cuando con los juegos de roles, el vestuario y las escenas.</p>
<p>Sin embargo, el problema surge cuando el hombre que reconoce su deseo interior de someterse, intenta, equivocadamente, convertir su fantasía en una forma de vida a tiempo completo, <em>sin tener en cuenta la personalidad de su pareja</em>. Se dirigen a sus esposas o novias e intentan convencerlas para que asuman el papel de dómina. El problema es que sus parejas raras veces dominan el látigo, visten de cuero o son perras egocéntricas. ¡Si lo fueran, no habría sido él quien hubiera iniciado esta forma de vida, ¿no cree?!</p>
<p>Los hombres necesitan identificar sus verdaderas necesidades interiores. ¿Necesitan servir a una mujer que reconozca su posición de dominación? ¿O más bien quieren “hacerlo” solo mientras se sienten indefensos para resistirse? Los primeros sirven a la mujer; los últimos sirven al hombre.</p>
<p>Si un hombre tiene un verdadero deseo interior de servir –y de estar sometido– a una mujer que reconoce y acepta abiertamente su posición de dominación, necesita comprometerse a aprender cómo someterse a los exclusivos deseos y necesidades de ella. Necesita que le enseñen cómo servir a esa única mujer que ha aceptado su servicio. “Uniqueli Rika” trata este problema desde el punto de vista de los dos: del hombre y de la mujer. Discute en profundidad por qué otras aproximaciones a la D/s fallan a largo plazo, y por qué a veces dejan a la pareja insatisfecha y resentida. A partir de ahí, adopta una aproximación práctica para crear una dinámica a largo plazo que se apoya en la relación, y que funciona para ambas partes.</p>
<p>Funciona porque se enraíza en los cimientos básicos de las relaciones y en la comunicación abierta del intento. Funciona porque trata sobre las necesidades de ambas partes y las preserva. No hay roles que jugar, ni protocolos que seguir (dejamos estos conceptos para los ratos de juegos, donde aún existen con toda su gloria). Desde mi punto de vista, la D/s amplía la relación, no la reemplaza. El libro proporciona una visión nueva y diferente de la D/s, que creo que tanto las parejas experimentadas en D/s como las novatas encontraran inestimable.</p>
<p><strong>Pregunta:</strong> ¿Qué tipo de información personal le gustaría que conocieran los lectores para que se sintieran cómodos con su estilo de dominación? ¿Lo que funciona para usted y su esposo? ¿Lo que no funcionó para ustedes, y cómo lo resolvieron?</p>
<p><strong>Ms. Rika:</strong> Cuando me di cuenta de que disfrutaba dominando a los hombres, tenía 12 años. Es una larga historia que he explicado <em>on line</em> varias veces, pero me di cuenta de que tener a un hombre a mi merced me excitaba. Asumí roles y desarrollé escenas, pero siempre me sentía un poco vacía, siempre me daba cuenta de que el hombre estaba obteniendo lo que quería y de que yo juzgaba mi “éxito” según sus reacciones. Todo giraba alrededor de lo que yo le hacía o hacía que él hiciera. No me sentía como si yo fuera la única que era servida. A lo largo de nuestros 20 años de matrimonio, mi marido y yo mudamos desde las escenas BDSM centradas en el hombre y orientadas a la fantasía, al estilo de vida de la D/s centrado y orientado al servicio de la dómina. Ninguno de los dos había sido nunca más feliz. Ahora, la D/s se centra en <em>lo que él hace por mí</em>, no en lo que <em>yo hago por él</em>. Juzgamos el éxito de la dinámica D/s por lo satisfecha que estoy, y por el buen trabajo que hace él anticipándose a mis necesidades y satisfaciéndolas.</p>
<p>Naturalmente, aún hacemos escenas, pero son un juego –un regalo para él–. “Uniqueli Rika” dedica mucho tiempo a los regalos, y explica por qué el juego es tan diferente a la realidad. También trata de por qué los regalos son diferentes –y mejores– que las recompensas.</p>
<p><strong>Pregunta:</strong> Usted afirma tener una forma de vida de Dómina. ¿Ha sido alguna vez sumisa? Si es así, ¿qué le hizo volver al lado dominante?</p>
<p><strong>Ms. Rika:</strong> No he sido sumisa mucho tiempo. Hice algunas escenas con las que no disfruté. Definitivamente, ¡no soy sumisa!</p>
<p><strong>Pregunta:</strong> ¿Qué le hizo decidirse a escribir un libro? ¿Qué hay de diferente en su enfoque respecto a lo que podemos leer en otros libros?</p>
<p><strong>Ms. Rika:</strong> Durante los últimos 15 años, he estado redefiniendo mi enfoque. Empezando en los días del canal 12 de Compuserve, siguiendo con los grupos de Yahoo, y más recientemente en mi propio foro, he estado aprendiendo qué hay dentro y fuera de las mentes de los tipos sumisos y de las mujeres dominantes de todo el mundo. He estado remodelando sus mentes durante muchos, muchos años, mediante el sentido común, la lógica y la empatía con sus verdaderas necesidades interiores. Creo que el enfoque ha madurado lo suficiente como para reunirlo en una referencia única, una referencia tristemente perdida en las estanterías de hoy en día. Quiero que esté aquí, ¡disponible para todos!</p>
<p><strong>Pregunta:</strong> ¿Puede darme algunos ejemplos de situaciones en las que usted haya ayudado a alguien?</p>
<p><strong>Ms. Rika:</strong> Hay muchas parejas que entran en mi foro. Generalmente, es el hombre el que me explica que su mujer no puede dominarle “correctamente”. Esto me gusta: basta una breve conversación para hacerle comprender que lo que está pidiendo es sólo para él, una petición muy interesada y egoístamente motivada, oculta en una servidumbre simulada. En la mayoría de los casos, profundizamos en lo que él realmente necesita, a veces es una escena de “házmelo mientras estoy indefenso”, pero más a menudo él realmente quiere someterse y servir. Cuando sucede esto, les ayudo –a veces durante un periodo de un año o más– a aprender a servir y a autodisciplinarse&#8230; ¡y son mucho más felices! Es muy reconfortante para mí.</p>
<p>A veces el contacto proviene de una mujer tratando de convertirse en la dómina de la fantasía de su marido. Como señalo en “Uniqueli Rika”, no hay manera de seguir el ritmo de la fantasía de un hombre: es una meta siempre creciente, siempre provisional e inalcanzable, que se tragará la identidad de la mujer y la dejará muy insatisfecha. Tengo que ayudarla a entender esto, y que la clave de la felicidad para los dos es que ella asuma un papel totalmente dominante y seguro de si misma, y que acepte abiertamente su sumisión bajo su mandato. Entro en detalles sobre todo esto en el libro, hay mucho sobre ello.</p>
<p>P<strong>regunta:</strong> He aquí una pregunta que creo que será la más interesante para los lectores masculinos. ¿Qué puede hacer un hombre si su pareja parece ser desesperantemente <em>vainilla</em>?</p>
<p><strong>Ms. Rika:</strong> ¡Leer “Uniquely Rika”! En serio, no hay nadie “desesperadamente vainilla”. ¡La batalla por una dinámica de D/s exitosa no consiste en enseñar a la mujer a ser una dómina de fantasía, sino en enseñar al hombre como servir las necesidades únicas de su pareja! Una vez que se ha establecido adecuadamente la dinámica orientada al servicio de la D/s, todo lo demás cae por su propio peso. Sus actos hacia ella se basan en su decisión de servicio y ella lo acepta desde una posición de dominación.</p>
<p>Esto ocurre porque se han comunicado y aceptado abiertamente la intención de sus acciones. Los roles y juegos del tiempo libre se convierten en regalos para el hombre&#8230; regalos que a su pareja le hacen sentir cómoda dándolos cuando ella desea, porque sabe que está desarrollando un juego en el contexto de su propia generosidad. Y si, por casualidad, ella fuera una oculta flageladora, amante del cuero o perra egocéntrica, el va a descubrirlo muy, muy deprisa. Pero la suerte es que él estará más satisfecho de lo que nunca hubiera imaginado, simplemente sirviendo los deseos de la mujer a la que ama.</p>
<p><strong>Pregunta:</strong> He visto que su página – y, presumiblemente, su libro– va dirigido a las parejas novatas o más bien <em>vainillas</em>. ¿Por qué cree que su libro tiene algo que ofrecer a las personas experimentadas en D/s?</p>
<p><strong>Ms. Rika:</strong> Hay dos razones: una relacionada con la naturaleza orientada al servicio de la D/s, y la segunda relacionada con la sección de actividades “centradas en el hombre” de “Uniqueli Rika”.</p>
<p>En primer lugar, lo interesante de la D/s orientada al servicio es que no importa cual sea el acto, el intercambio de poder, por sí mismo, es el contexto en el que tienen lugar las acciones. Recuerde: el centro para el sumiso es aprender a agradar a su pareja. Si la parte dominante es feliz torturándole, tiene el deber de aprender a sufrir para ella. Si no es así, debe darle lo que necesite y lo que quiera.</p>
<p>Aunque no sea una actividad aparentemente pervertida, el hecho de que esté basada en el intercambio de poder, de que él la ofrece con el propósito de servir y de que ella la acepta desde una posición de dominación, será la base de la D/s y estará cargada con la excitación de las actividades del intercambio de poder. Tanto si es una servicial pareja plegando la ropa, como una aficionada al BDSM disfrutando del dolor que ha creado para su sumiso, el intercambio de poder es el mismo. La diferencia está en los gustos y deseos individuales únicos de la parte dominante. “Uniqueli Rika” lo deja claro: los conceptos son adecuados para todos, independientemente del grado en que estén involucrados en actividades BDSM tradicionales.</p>
<p>En segundo lugar, “Uniqueli Rika” trata de los regalos y los juegos en profundidad. Los temas que entran en estas categorías suelen estar más centrados en el hombre e incluyen dispositivos de castidad, provocación y denegación, escenarios educativos, un poquito de <em>bondage</em>, y un poquito de tortura postorgásmica. Creo que los que se basan en la fantasía encontraran estos temas interesantes y educativos a la vez.</p>
<p><strong>Pregunta:</strong> ¿Cuál es la velocidad media de una golondrina?</p>
<p><strong>Ms. Rika:</strong> ¿De una europea o de una africana?</p>
<p>A pesar de que ella considera los dispositivos de castidad como juguetes eróticos –un punto de vista que no puedo discutir realmente– siempre me ha gustado la aproximación de Rika.</p>
<p>Después, cuando la Señora Edge se interesó por aprender sobre el tema, la web de Rika fue uno de los recursos que le señalé. También miré en los foros de su web, en los que Ms. Rika dedica tiempo a responder casi todas las preguntas.</p>
<p>Su libro está disponible en <a href="http://www.lulu.com/content/1923165">Lulu</a>, y pronto estará en los principales puntos de venta (Amazon, Barnes &#038; Noble, etc.). Considerando algunos de los libros sobre dominación femenina que se han publicado en los últimos años, estoy seguro de que será una adición bienvenida para quienes buscan una introducción sana y segura a esta forma de vida.</p>
<p>Ms. Rika, gracias por dedicarnos su tiempo para esta entrevista. El personal de “The Edge of Vanilla” hemos disfrutado trabajando con usted, y le deseamos que continúen sus éxitos.</p>
<p>[Traducción de Jorge Sánchez]</p>
<p class="akst_link"><a href="http://anaserantes.com/?p=680&amp;akst_action=share-this"  title="Comparte esta publicaci&oacute;n en technorati, meneame, etc." id="akst_link_680" class="akst_share_link" rel="noindex nofollow">Comp&aacute;rtelo</a>
</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://anaserantes.com/2009/entrevista-a-ms-rika/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>8</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Lo que es femdom y lo que es ser una malnacida</title>
		<link>http://anaserantes.com/2009/lo-que-es-femdom-y-lo-que-es-ser-una-malnacida/</link>
		<comments>http://anaserantes.com/2009/lo-que-es-femdom-y-lo-que-es-ser-una-malnacida/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 03 Apr 2009 04:00:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Miscelánea]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://anaserantes.com/?p=676</guid>
		<description><![CDATA[Le parece a Spirit que en los textos  de Álvaro P sobre la colección de infidelidades de su compañera (“¿Infidelidad consentida o a traición?”) hay más una relación insana que una de dominación femenina. Y que engañar y burlarse de alguien no es ningún juego o fantasía, que es algo éticamente indeseable. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Spirit de Zoe</strong></p>
<p>Saludos a todos:</p>
<p>Hace varias semanas (¿o meses ya?), Álvaro nos relató sus experiencias con el tema de la infidelidad de su pareja. Creo que hubo unanimidad en elogiar lo bien que escribía, unanimidad a la que me añadí y me añado. Luego, algunos comentarios (entre ellos los míos) abarcaron si sus experiencias estaban enmarcadas en una relación femdom o directamente en una relación insana. Y bueno, de ahí pasamos, como hacemos siempre, a liarla un poco, a darle la vuelta como un calcetín a los argumentos, a intentar ligar, a meternos con frankie, etc. Vamos, que releáis de nuevo los dos posts por si no os acordáis para ponernos en situación (“<a href="http://anaserantes.com/2009/infidelidad-consentida-o-a-traicion/">¿Infidelidad consentida o a traición?</a>”, “<a href="http://anaserantes.com/2009/infidelidad-consentida-o-a-traicion-ii/">¿Infidelidad consentida o a traición? II</a>”).</p>
<p>Hay un aspecto que quiero abarcar con cierta saña. Defensor como soy de la verdad y la justicia, deformación por ser lector de tebeos de Batman, vi el siguiente comentario sobre la introducción de un tercero en el escrito de Álvaro:</p>
<div class="blockquote">El primero, como suele pasar en los experimentos iniciales, no fue muy arriesgado, estaba completamente bajo control, por esa razón lo hicimos, se trataba de un tipo con el perfil más discreto y la personalidad más sumisa que podríamos haber encontrado, y la prueba consistió en lograr que este tipo se perdiera completamente por ella y que, una vez perdido, abusara sin piedad de él hasta que él mismo se retirará derrotado. Tenía ganas de ver su poder desde la barrera, y así fue: mucho más rápido de lo esperado, cayó rendido y se retiro luego de que no soportó mas que le vieran la cara.</div>
<p>Y ya por aquel entonces, le pregunté por esto en concreto, dándole un tirón de orejas. No me respondió, pese a que se lo volví a preguntar más tarde. Así que ahora me siento legitimado para ir un poco más allá y expresar mi más sincera opinión al respecto, sin guardar en demasía las formas o el beneficio de la duda;</p>
<p>Por que la verdad, ante el párrafo comentado:</p>
<div class="blockquote">se trataba de un tipo con el perfil más discreto y la personalidad más sumisa que podríamos haber encontrado, y la prueba consistió en lograr que este tipo se perdiera completamente por ella y que, una vez perdido, abusara sin piedad de él hasta que él mismo se retirará derrotado.</div>
<p>Yo entiendo: cogió a un pobre feliz y se rió de él.</p>
<p>O si se quiere extender un poco: cogió a un pobre infeliz, le generó unas expectativas de amor y sexo que seguramente necesitaba, le engañó en todo momento y él no sabía dónde se metía ni lo que estaba haciendo, y luego se rió de él y le dejó tirado. A esto añado: con mi consentimiento y complicidad, pues no veo ninguna crítica al respecto ni ningún intento de impedirlo.</p>
<p>Bueno, ante esto, el Sindicato Sumisiano Sumisiense (SSS), sindicato dedicado a luchar por los derechos de los sumisos y el cual presido, ya que me lo acabo de inventar, expone:</p>
<p>Ya hemos dicho que muchos comentarios indicaban que más que una relación femdom era directamente una relación con una mujer caprichosa y traicionera. Por ello no se está seguro de incluir este caso en la introducción de terceros dentro de la femdom, el bdsm o lo que se llame este juego de locos y pervertidos. Pero de lo que sí estoy seguro es que, si he interpretado bien el comentario, la mujer esta era/es una malnacida, de “ama” tenía/tiene lo que yo de bailador japonés, y que espero que a día de hoy esté siendo sodomizada por una tribu de chimpancés perdida en el desierto del Gobi en justo castigo a su lamentable comportamiento.</p>
<p>Coger a una persona para engañarle es lamentable. Coger a alguien de carácter débil (que no significa “la persona más sumisa”) para abusar de él es execrable. Reírse de alguien es bajo. Manipular a una persona para un juego secreto de otra pareja es reprochable. Y así hasta el infinitum.</p>
<p>Jugar con alguien, manipularle, engañarle y burlarse de él no es ningún juego, ni una fantasía, ni algo ético ni deseable. Y aquí enlazo con una descarga a muchas supuestas “amas” que por asumir un rol se creen por encima del bien y del mal y con derecho a tratar a los sumisos como basura. Pues no, supuestas señoras. Los sumisos somos personas, y estas prácticas son algo bello que no se ha de ensuciar con comportamientos miserables.</p>
<p>Mi más sincera repulsa al hecho narrado, mi más dura acusación contra Álvaro por no impedirlo ni criticarlo y mi más sincera sorpresa por ser yo el único que ha sacado el tema en este espacio.</p>
<p>Pues esto es lo que quería decir, le agradezco a Ana la oportunidad de hacerlo y no me extiendo más porque me enciendo, y si acaso otro día ya hablaremos de algunos comportamientos “amiles” que son para dar pena, entre quienes los hacen, quienes se los dejan hacer y quienes los consienten.</p>
<p>Aprovecho para decir que si he interpretado mal el suceso o el párrafo de referencia pido disculpas mil. Ya he dicho que por dos veces pedí más información y, a falta de una para ser como Pedro, por dos veces me negaron, así que “llamé al cielo y no me oyó / más si sus puertas me cierra / de mis pasos en la tierra / responda él y no yo”, que diría Don Juan Tenorio. No obstante, interpretado de forma errónea o no, sirva este escrito contra todo comportamiento abusivo en general que desprestigia estos juegos y fantasías.</p>
<p>Tengan cuidado ahí fuera y sean buenos o malos en su justa medida.</p>
<p class="akst_link"><a href="http://anaserantes.com/?p=676&amp;akst_action=share-this"  title="Comparte esta publicaci&oacute;n en technorati, meneame, etc." id="akst_link_676" class="akst_share_link" rel="noindex nofollow">Comp&aacute;rtelo</a>
</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://anaserantes.com/2009/lo-que-es-femdom-y-lo-que-es-ser-una-malnacida/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>21</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>A buen ritmo</title>
		<link>http://anaserantes.com/2009/a-buen-ritmo/</link>
		<comments>http://anaserantes.com/2009/a-buen-ritmo/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 10 Mar 2009 05:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experiencias]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://anaserantes.com/?p=661</guid>
		<description><![CDATA[Eduardo nos cuenta su experiencia reciente en el camino de la sumisión. De la sumisión a su mujer, que parecía no tener claro el asunto de la dominación femenina, pero que avanza en ella con una determinación y un ritmo que muchos lectores encontraran envidiable.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Eduardo Torres</strong></p>
<p>Apreciada Sra. Serantes:</p>
<p>Le escribo desde Caracas, por instrucciones de mi Señora, para darle las gracias por ayudarnos en nuestro proceso, tal como le contaré. En el mes de agosto del pasado año, decidimos formalizar nuestra relación, en la cual mi Señora ejerce funciones de gobierno de nuestro matrimonio. </p>
<p>Durante muchos meses nos esforzamos para darle un sentido explícito a esta situación, pero no nos había sido posible. Inclusive tuvimos sesiones de dominación femenina, pero no terminábamos de acordar un estilo explícito. En agosto, conocimos el blog de<a href="http://frauendienst.blogspot.com/"> Frauendienst</a>, y mi Señora sintió que lo que se escribía ahí, llenaba sus expectativas. “Así es como yo quiero ser adorada por ti y que seas un sumiso mío, pero no me gusta eso de las humillaciones y maltratos que hemos leído en otras páginas”. Firmamos un acuerdo de Adoración, en el cual establecimos lo que para ese momento sentimos eran las pautas sobre las cuales debemos asentar nuestra relación. Cuando fuimos a suscribirlo, me miró a los ojos y me señaló: “Es tu última oportunidad, si lo firmas, me estarás autorizando a gobernarte y a que me adores permanentemente”. Le dije que sí y lo suscribí. </p>
<p>Esa misma semana empezamos a visitar su blog, por medio del cual hemos aprendido a partir de las experiencias de otras parejas. Sus continuos comentarios han sido de gran ayuda para nosotros. Es encontrarnos con una manera profunda de tratar cada situación, a través de comentarios sencillos. Las fotos y dibujos también son muy agradables. </p>
<p>Con motivo del año nuevo, tuve un error de apreciación. Por algún momento pensé que el acuerdo tenía un vencimiento y que debíamos discutir cómo lo renovábamos. Mi Señora trajo el contrato y me lo hizo leer, y la única cláusula para terminar la relación, así como para modificarlo era de su completa decisión. Sin embargo, aceptó conversar sobre cambios en el mismo. No hubo ninguno, sólo una reflexión de cómo me sentiría, o me debería sentir, si Ella decidía utilizar su derecho a tener relaciones con terceras personas, cuestión que de plano me está vedada.</p>
<p>Desde esa conversación, se ha acentuado más su decisión de gobernarme. En el lenguaje ya no utiliza el “por favor”, sino el “haz”; de “nuestro cuarto” y “tu lugar en la cama”, al “Mi Cuarto” y al “lugar que a veces ocupas”; mis incorrecciones son ahora objeto de reclamo y de regaño. </p>
<p>Estoy encargado de la limpieza de la vajilla (en realidad, desde agosto), pero ahora no tengo su ayuda. Cuando mi suegra pasa por la casa, e intenta lavar algo, mi Señora sólo le dice: “Eso es de Eduardo, no te maltrates las manos”. Ahora soy un sirviente en la casa: haz esto o lo otro, traeme un vaso de agua, ya no tengo el control de la TV, y los domingos en los que antes me dedicaba a holgazanear, ahora son de limpieza de la casa. En la casa, debo andar sin ropa con un delantal, ya que Ella quiere verme como Su sirviente. Aunque me permite comer en conjunto con Ella, debo hacerlo de pie, dispuesto a cumplir con sus deseos o necesidades al instante. Pocas veces me invita a sentarme para acompañarla. Cuando me siento, jamás debo cruzar las piernas. Debo estar siempre dispuesto y accesible. </p>
<p>En la cama, desde antes, Ella decide el cómo y el cuándo. Sus orgasmos son sagrados, los míos si Ella quiere (debo decir, que casi siempre los quiere). El goce de su sexualidad constituye la finalidad de nuestros encuentros sexuales.<br />
Tengo que disponer de un mediodía semanal (en días laborables) para atenderla Lo ha llamado los DDE (tal y como lo enseña La Dama). Ya tuvimos uno, el pasado miércoles. Todavía puedo estar en Su cama sin que tenga que solicitarle permiso, pero ya no tengo acceso a Su baño, salvo para usar la regadera, hasta que Ella decida que no la utilice mas. Tiene otro baño la casa, perfecto para liliputienses, al cual yo tengo acceso.</p>
<p>Desde antes, mi Señora salía a la calle con ropa sugestiva. Cuando salía conmigo se la colocaba más sugestiva aún. Me decía que, como andaba conmigo, quien la veía sabía que estaba emparejada. Ahora, ya ha salido muy llamativa, pero sola. Sólo dice que ahora se siente con derecho a salir como Ella quiere, sin importarle si anda conmigo o no. Ha empezado a manejar la cuenta bancaria donde tengo mis ingresos laborales: me da una mesada semanal, pero el uso de la cuenta ya no es solo disposición mía.</p>
<p>Los niveles actuales en su gobierno eran impensables hace 6 meses. Cómo se desarrollará y hasta donde llegará no lo sé. Sólo el tiempo lo dirá.</p>
<p>¿Qué creo que Ella definirá en poco tiempo? </p>
<ol>
<li>1. Creo que Ella va a definir como tratar mis imperfecciones, bien sea por fallas u omisiones en el trabajo de la casa o por intemperancias en mi trato hacia Ella. Ayer noche, señaló que dormiría sin cobija por una respuesta destemplada. Al final no realizó el castigo, pero ya lo tiene en mente. No le gusta el castigo físico con azotes (que entiendo que a ti si te lo aplican, bien por corrección o por entrenamiento), aunque ya habla de un cilicio, por lo que algo inventará.</li>
<li>2. Ella va a limitar mi acceso a sus decisiones, bienes y afectos. En gran medida porque será quien dispondrá el cómo, cuándo y cuánto. Desde los asuntos pequeños (el uso exclusivo de una mantequilla, de los refrescos y líquidos, de los dulces), hasta lo que ella crea conveniente. </li>
<li>3. La presentación pública de nuestro acuerdo. Ya ha pensado en un tatuaje y fantasea con una presentación ante sus amigas. Me ha dicho que quiere saber las reacciones frente a un rasurado general de mi cuerpo, para poder exhibirlo en una piscina (por ahora). También me ha comentado que está pensando en publicar un blog, con nuestras experiencias, comentarios y fotos.</li>
</ol>
<p>Perdone lo largo de esta carta, pero seguro que le servirá para que vea que su blog tiene adeptos en esta parte del Atlántico.<br />
Suyo (pero sobre todo de Ella),<br />
Eduardo.</p>
<p class="akst_link"><a href="http://anaserantes.com/?p=661&amp;akst_action=share-this"  title="Comparte esta publicaci&oacute;n en technorati, meneame, etc." id="akst_link_661" class="akst_share_link" rel="noindex nofollow">Comp&aacute;rtelo</a>
</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://anaserantes.com/2009/a-buen-ritmo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>29</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Infidelidad consentida o a traición? II</title>
		<link>http://anaserantes.com/2009/infidelidad-consentida-o-a-traicion-ii/</link>
		<comments>http://anaserantes.com/2009/infidelidad-consentida-o-a-traicion-ii/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 25 Feb 2009 05:00:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://anaserantes.com/?p=646</guid>
		<description><![CDATA[Alvaro nos cuenta toda una colección de infidelidades de su mujer, que en mi opinión son auténticas infidelidades que poco tienen que ver con la dominación femenina, pero que al parecer les llevaron finalmente a que ella terminara dominándolo. Peligroso camino, aunque se recuerde con pasión si hay final feliz.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Álvaro P</strong></p>
<p>Como dije, no ha sido fácil, se generó un debate interno entre la razón y la pasión, la desconfianza me cegó, hasta que me di cuenta de que lo que me dolía realmente no eran los actos por sí mismos: me mataba la ansiedad de ignorar lo que pasaba a mis espaldas. Curiosamente, al contarme poco a poco cada una de sus infidelidades sentía mayor alivio.</p>
<p>Así llegue a pasar por alto sus infidelidades a cambio de enterarme de su propia voz, no quiero entrar en detalles en este momento, me gustaría narrarlas en otro plano, cuando el experimento que actualmente realizo se logre con éxito. No son poca cosa, por mencionar algunas, hice un viaje largo que a ella le incomodaba, pero nunca lo dijo. A cambio, conoció la tarde que yo volaba hacia mi viaje a un tipo a quien le facilito el camino del cortejo, le pidió dar un viaje a un pueblo de descanso cercano, para visitar a una amiga, y provocó que se hiciera tarde para pasar la noche juntos. Lo mejor fue que a partir de ahí lo volvió loco, la busco con insistencia para repetir la hazaña, de ahí que me entere después de mi regreso. En ese mismo viaje, un tipo extranjero que estudiaba temporalmente en México y a quien le facilitamos las cosas para que se adaptara al país, aprovecho mi ausencia y el disgusto de ella para lograr lo que difícilmente hubiera logrado en circunstancias normales. </p>
<p>Hasta donde sé y deduzco, las infidelidades fueron constantes en ese tiempo, la más humillante fue varios meses después a manera de despedida de la gran aventura que construyeron juntos. Tiene muchos elementos para destacarla, aquí van: fue en Nochebuena, yo mismo la llevé a una ciudad distinta y regresé para cenar con mi familia, me pidió que volviera por ella al día siguiente. Contó todo con naturalidad, sin mencionar el encuentro, explicó que se sintió cansada, que se fue a dormir al mismo tiempo que él en habitaciones conjuntas. A cambio, yo le llevé de regalo navideño un viaje a Paris para pasar año nuevo. Fuimos a una boda a otra ciudad distante de la nuestra, al día siguiente se jugaba la final del último mundial, todos los invitados que nos hospedamos en el mismo hotel bajamos a verla al restaurante, ella me dijo que quería seguir durmiendo, no le di importancia y bajé, pero un amigo (entonces cercano) quien la halagaba a la menor oportunidad, aprovechó la enajenación futbolera colectiva para consumar lo que no podía evitar que se notara. </p>
<p>Estas y otras historias las conocí tiempo después, con confesiones parciales y ejercicios de memoria intensivos para hilar lo que en su momento no tenía conexión, pero que en conjunto ofendía por obvio. Aunque siempre temí lo que mi desconfianza me insinuaba con insistencia, inesperadamente, la confirmación me devolvió la calma, y además provoco un deseo incontrolable por mi mujer, no puedo asegurar quién se sorprendió más con mi reacción, si ella o yo, lo cierto es que la calma volvió y nuestra relación cambió drásticamente para bien.</p>
<p>No puedo explicar mi sentimiento para mi, y menos para los demás, pero nunca he deseado y gozado tanto con una mujer. Sus historias rebasan mil límites mentales y me llevan por sensaciones, emociones, y pensamientos nunca antes vividos, asociados con la plenitud. Sumisión extrema que cuando pienso que ha llegado a su tope, se incrementa con nuevas reacciones de ambos.</p>
<p>Casi como un premio (no a mi comprensión o perdón) sino a la proclamación irrevocable de su dominio absoluto sobre mi, vivimos juntos un acto de infidelidad que en la historia de mi vida sexual no tiene comparación con nada, cambiaría la mitad de mis momentos placenteros por revivirla.</p>
<p class="akst_link"><a href="http://anaserantes.com/?p=646&amp;akst_action=share-this"  title="Comparte esta publicaci&oacute;n en technorati, meneame, etc." id="akst_link_646" class="akst_share_link" rel="noindex nofollow">Comp&aacute;rtelo</a>
</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://anaserantes.com/2009/infidelidad-consentida-o-a-traicion-ii/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>33</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Mucha paciencia</title>
		<link>http://anaserantes.com/2009/mucha-paciencia/</link>
		<comments>http://anaserantes.com/2009/mucha-paciencia/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 20 Feb 2009 05:00:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experiencias]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://anaserantes.com/?p=635</guid>
		<description><![CDATA[Curt tuvo paciencia, bastante... pero no pareció suficiente, así que decidió rendirse: le dijo a su mujer que quería abandonar la dominación femenina y volver a su antigua forma de vida. Pero la semilla había germinado, y la mujer no estaba dispuesta a volver a atrás, a perder las ventajas de los nuevos modos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Curt L</strong></p>
<p>Querida Sra. Sutton: Mi relación de dominación femenina con mi esposa ha sido para mí una montaña rusa psicológica. Justo cuando creía que ella estaba progresando, algo me indicaba que no lo estaba haciendo. Cuesta mucho ser un hombre que ha desnudado su alma y que esta esperando ser aceptado. Combine esta ansiedad con lo que parecen ser obvios beneficios para ella y el anhelo de servirla y tendrá, de varias maneras, el perfecto montón de problemas. He pensado mucho sobre ello, pero sabía que si hablaba demasiado ella podría volverse atrás. Ciertamente, no la he presionado mucho por el lado de las actividades D&#038;S en el dormitorio, pero querría que comprendiera cuánto mejor sería que se encargara de mí (firme, estricta y constantemente). Incluso exponer esto en un mal momento podía irritarla, aunque otras veces se mostraba intrigada.</p>
<p>Un día le dije que quería volver a estar como estábamos (sinceramente, no podía aguantar mucho más). Ella respondió inmediatamente que eso no iba a pasar y me preguntó cosas como: “¿Ahora no vamos a hacerlo?”. Su reacción mostraba claramente que, sin duda, disfrutaba de los beneficios (tareas domésticas hechas, mucha atención a sus necesidades y bastantes cosas más). Le dije que necesitaba que tuviera una actitud dominante y exigente para que yo me sintiera realizado y la pusiera siempre a ella primero. Le pedí que fuera más firme, estricta y constante, y que me administrara algo de disciplina cuando fuera necesario. Desde mi perspectiva, las cosas mejoraron un poco, pero no mucho. Continué sirviéndola insistentemente durante un tiempo y tras algunas semanas le pregunté otra vez si quería volver a los viejos tiempos. Esta vez se enojó muchísimo y me dijo definitivamente que no y que no se lo volviera a preguntar otra vez. Me quedé con la sensación de que había progresado, pero todavía estaba atormentado por las razones antes indicadas y no percibía que ella se sintiera dominante sobre mí.</p>
<p>Mientras pasaba todo esto (hace 4 ó 5 meses), siempre tenía en mente su consejo de mantener un espíritu de servicio y de seducir su naturaleza dominante poco a poco (por ejemplo, sin presionarla). Este consejo me ayudaba a no volverme loco y a centrarme en sus necesidades y no en las mías. Es fácil decirlo, pero la realidad de nadar entre dos aguas es dura, y los riesgos que conlleva para lo que percibes como tu virilidad la convierten en una propuesta muy difícil de mantener. Por difícil quiero decir, no presionarla para que sea la parte dominante hasta extremos que no son usuales en nuestra sociedad. Me hallé a mí mismo dándole vueltas y todavía sigo luchando con la ambigüedad. </p>
<p>Un día me preguntó qué era lo que iba mal. Debió notar algún cambio en mi actitud porque, inesperadamente, me informó de que tendríamos sesiones de disciplina semanales con efecto inmediato. Sé que estuvo ojeando su libro de vez en cuando, y sospecho que de ahí tomó algunas ideas, pero desde entonces las cosas cambiaron. Además de las sesiones, se ha vuelto muy mandona. Ha habido un claro cambio de actitud por su parte; dice cosas como: “Quiero que cortes <em>mi césped</em> cuando vuelvas del trabajo”. Me controla constantemente y me mantiene atado en corto (¡literal y metafóricamente!). Podría seguir, pero ha habido un claro intercambio de poder, y ella ahora lo siente y yo también. En este momento siento que no pasará mucho tiempo sin que se haga más dominante de lo que yo le había propuesto. Ya he perdido algunos privilegios y me ha ordenado hacer cosas con las que yo no estaba de acuerdo o no quería hacer (pero siempre la obedezco).</p>
<p>También está mejorando en nuestras sesiones semanales. La otra noche me preguntó si quería una felación. Naturalmente, le dije que sí (especialmente porqué me había denegado el orgasmo durante algún tiempo) y realmente creía que me la iba a hacer (hace 4 ó 5 meses de la última). Lo que conseguí fue que me llenara la boca con un arnés consolador con las ordenes expresas de tragármelo todo, etc. mientras decía: “Tu lo pediste, y ya lo tienes. Y no hay vuelta atrás”.</p>
<p>Antes de mi proposición de una relación de dominación femenina, nuestro matrimonio tenía problemas. No quiero decir que fuéramos de cabeza al divorcio, pero ninguno de los dos era especialmente feliz. Como resultado directo de nuestra nueva relación, nunca en mi vida me había sentido más cerca de ella, o de alguien. Además, no creo que sea capaz de preocuparme por alguien tan profundamente como lo hago ahora por ella. Recientemente ella me ha dicho esencialmente lo mismo, e incluso lloró un poco (de buenas maneras) mientras me lo decía.</p>
<p>Mi sensación ahora es que hemos superado el bache. Estoy aprendiendo rápidamente a servirla, y ella está aprendiendo a controlarme y a dominarme. Ahora siento que me puedo relajar y disfrutar del viaje y que habrá novedades. También me gustaría darle las gracias por su trabajo, ya estoy seguro de que sin él no estaríamos, ni llegaríamos, al nivel en el que estamos ahora en cuanto a amor y compromiso entre nosotros, y en la forma de vida que nos ha ayudado a conseguirlo.</p>
<p>Desde el principio de todo esto, traté de seguir sus consejos todo lo que pude. Debo admitir que no estaba de acuerdo con todo lo que usted escribe y enseña, pero a lo largo de esta experiencia he comprobado que usted estaba en lo cierto en todo. Espero que se sienta orgullosa por el impacto positivo que debe tener en muchos otros. Sin nada más que decirle, me gustaría agradecerle otra vez de todo corazón su ayuda para conseguir llegar donde estamos y hacia donde nos dirigimos.</p>
<p><strong>Elise Sutton:</strong></p>
<p>Aprecio sus amables palabras, pero usted debe darle las gracias a su esposa por tener el coraje de aceptar su naturaleza dominante y el estilo de vida de la dominación femenina.</p>
<p>Usted plantó las semillas mostrándole los beneficios al centrarse en servirla, y esto finalmente dio su fruto. Pero la clave fue su paciencia. Sostuvo sus luchas, y puede ser duro para un hombre sumiso aparcar sus deseos de D&#038;S sexual para centrarse en los aspectos domésticos de un matrimonio de dominación femenina, pero no hay que perder la paciencia. Como el granjero que planta sus semillas y es paciente mientras las riega y cultiva el suelo. Pueden pasar semanas e incluso meses sin que parezca que las semillas hayan germinado, pero, de repente, brotan llenas de vida.</p>
<p>A menudo, una mujer debe superar algunos temores internos mientras asume sus necesidades sexuales. Dar el salto de lo doméstico a lo sexual no es siempre un cambio fácil para algunas mujeres. Hay un proceso educativo, un camino  de búsqueda personal y un proceso de descubrimiento del nivel de comodidad adecuado.</p>
<p>El hombre está preparado para empezar y sabe lo que quiere, pero la mujer puede no estar tan segura. Sabe que le gustan esas emociones dominantes que siente dentro, y que la autoridad femenina le sabe bien, pero dependiendo de su educación y de sus expectativas sociales, puede necesitar tiempo (y mucho tiempo) para aceptar plenamente la dominación femenina en el dormitorio. Aquí es donde entra en juego su paciencia: necesita regar estas semillas con su servicio doméstico y su actitud de adoración.</p>
<p>Su historia es un testimonio de que seducir la naturaleza dominante de una mujer a través del servicio auténtico y de una vida sacrificada funciona si el hombre mantiene el rumbo a pesar de los altibajos. La mujer puede dar tres pasos adelante y dos atrás, pero es importante que el hombre no pierda de vista el conjunto. Es cuando la mujer duda cuando el hombre debe ser incluso más comprensivo y estar más deseoso de situar las necesidades de la mujer por encima de las suyas, y esto puede significar aparcar las actividades del dormitorio mientras se exploran los aspectos domésticos y sociales de la dominación femenina.</p>
<p>Estoy segura de que dará testimonio de que la recompensa valió la espera. Una vez que la vida sexual se encarrila, la combinación de amor e intimidad supera las expectativas de mucha gente. Téngalo en cuenta y reciba mis mejores deseos.</p>
<p class="akst_link"><a href="http://anaserantes.com/?p=635&amp;akst_action=share-this"  title="Comparte esta publicaci&oacute;n en technorati, meneame, etc." id="akst_link_635" class="akst_share_link" rel="noindex nofollow">Comp&aacute;rtelo</a>
</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://anaserantes.com/2009/mucha-paciencia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>12</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Infidelidad consentida o a traición?</title>
		<link>http://anaserantes.com/2009/infidelidad-consentida-o-a-traicion/</link>
		<comments>http://anaserantes.com/2009/infidelidad-consentida-o-a-traicion/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 14 Feb 2009 05:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://anaserantes.com/?p=633</guid>
		<description><![CDATA[Sensaciones encontradas las de Álvaro ante la infidelidad de su pareja, que no fue muy infiel, la verdad, y que él participaba del juego, pero así es: la infidelidad es una herramienta de difícil manejo también en las relaciones de dominación femenina, también cuando no es infidelidad porque es consentida.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Álvaro P</strong></p>
<p>Ana, cada tema tocado en tu blog me devuelve más la tranquilidad de que no estoy solo en mis sentimientos, impulsos y pasiones.</p>
<p>La infidelidad es, sin duda, el tema más provocador pero también complejo para todo aquel que se precie de ser sumiso hasta los huesos. Tengo la teoría de que nadie en general es fiel, simplemente es parte de nuestra naturaleza, que fue regulada o limitada como norma social.</p>
<p>En el plano de la sumisión, no hay muestra de poder, dominio y superioridad más implacable que gozar, obtener y brindar placer sexual a costa de los celos, el orgullo y dignidad del sumiso incondicional a su Dominadora, es irónicamente opuesto al valor principal de todo sumiso, su fidelidad incondicional.</p>
<p>Los sentimientos complejos o encontrados son aquellos que nos mueven más, nos confirman contundentemente que estamos vivos, pero no garantizan salir bien librados de una mala experiencia.</p>
<p>Mi sumisión no es ajena a este tema, por el contrario, es un pensamiento recurrente, que no siempre me hace bien. Una de las razones que me llevaron a compartir mi sumisión con mi ultima pareja fue que, sin ser completamente cierto, al principio de la relación pensaba que moría por ella. Esta falsa percepción le permitió cometer ciertos abusos, entre otros, alguna(s) infidelidad(es) parcialmente aceptadas por ella. Al contrario de lo que ella creía, me fui involucrando en la relación poco a poco, por lo que esa primera etapa de abusos y engaños no me provoco dolor, pero si una enorme desconfianza. Cuando por fin estaba al 100% involucrado con ella, tuve un crisis de confianza que me hacía dudar de todos sus actos; finalmente la tormenta pasó, aunque no fue rápido, ¡lo más curioso y ácidamente irónico fue que lo superamos con un par de actos de infidelidad consentida!</p>
<p>El primero, como suele pasar en los experimentos iniciales, no fue muy arriesgado, estaba completamente bajo control, por esa razón lo hicimos, se trataba de un tipo con el perfil más discreto y la personalidad más sumisa que podríamos haber encontrado, y la prueba consistió en lograr que este tipo se perdiera completamente por ella y que, una vez perdido, abusara sin piedad de él hasta que él mismo se retirará derrotado. Tenía ganas de ver su poder desde la barrera, y así fue: mucho más rápido de lo esperado, cayó rendido y se retiro luego de que no soportó mas que le vieran la cara, y aunque ella le advirtió que salía con otra persona (le contestaba el teléfono cuando teníamos relaciones para que escuchara y el siempre se quedaba en línea para oír). En este ventajoso experimento, nunca marcamos limites, en teoría, valía todo, pero sólo fueron algunas salidas condimentadas con ropa y actitudes provocadoras, aunque siempre estuvieron a flor de piel los celos, el morbo y la imaginación, nunca explotaron.</p>
<p>A partir de ahí, mi desconfianza paso a un segundo término y mi deseo se abría de par en par para imaginar mil y una formas en la que ella podía ser infiel. Por supuesto que notaba y disfrutaba la manera de hacerle el amor, con más intensidad y ansiedad, a pesar de que el sexo siempre lo hemos disfrutado plenamente, era más sensual y placentero que nunca, lo que dio pie a que admitiera parcial y atenuadamente sus infidelidades de las primeras semanas de la relación, y para mi sorpresa, me provocaron aún más, y exaltaron mi sumisión. Mi favorita es la primera: a menos de dos semanas de comenzar, llegué de viaje de trabajo, iba rumbo a mi oficina, cuando me llamó para pedirme que pasara por ella y su amiga al trabajo, sin dudarlo, cambie la dirección al extremo opuesto, sin importarme lo lejos que estaba, cuando llegue recibí un mensaje en mi celular que decía que se iba a tardar un poco, que si quería me podía ir, me pareció broma y contesté que esperaría. Insistió un par de veces más hasta que salió a decirme que iba a tardar mucho mas, más decepcionado que molesto me fui, pero a la mitad de mi camino pensé que por la tarde no tenía un plan mejor que estar con ella, así que di media vuelta, compré un ramo de flores y me fuí a esperarla a su casa. Pasaron tres horas y no llegó, quise avisarle, pero su celular estaba apagado, tuve un ligero presentimiento al que no le di importancia: siempre me dijo que había sido una emergencia de trabajo, sin embargo, cuando se sinceró, me dijo que durante años tuvo una fuerte atracción truncada con un tipo de su trabajo, el que fuera casado y que ocupara un cargo directivo en la empresa la había mantenido en simple atracción, atracción que consumó mientras yo la esperaba. Aunque jura que sólo a través de un beso amistoso, la verdad es que me provoca desenfrenadamente un sentimiento mezcla de muchos otros opuestos entre sí. </p>
<p>Mi sumisión mezclada con estupidez para esperarla abnegadamente contrasta con su egoísmo y egolatría para pensar en sí misma y no sentir compasión. Pase tres horas entre lluvia, aburrimiento y cruel inocencia mientras ella disfrutaba la tarde sin prisa o agobio alguno. La cereza del pastel fue que al día siguiente me pidió que pasara por ella muy temprano para llevarla al salón de belleza y a comprar un disfraz para una fiesta que tendríamos por la tarde. Yo ignoraba lo que había pasado, y ella con aplomo y sin cargo de conciencia, vigilaba que su manicura y pedicura quedaran bien, mientras, yo esperaba con la misma paciencia del día anterior para pagar. Mi espera se vio interrumpida sólo porque, a medio arreglo de uñas, me pidió que saliera a comprarle un café.</p>
<p class="akst_link"><a href="http://anaserantes.com/?p=633&amp;akst_action=share-this"  title="Comparte esta publicaci&oacute;n en technorati, meneame, etc." id="akst_link_633" class="akst_share_link" rel="noindex nofollow">Comp&aacute;rtelo</a>
</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://anaserantes.com/2009/infidelidad-consentida-o-a-traicion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>38</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Las raíces de mi sumisión</title>
		<link>http://anaserantes.com/2009/las-raices-de-mi-sumision/</link>
		<comments>http://anaserantes.com/2009/las-raices-de-mi-sumision/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 06 Feb 2009 05:25:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Experiencias]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://anaserantes.com/?p=608</guid>
		<description><![CDATA[Álvaro reflexiona sobre las raíces de su sumisión, que él retrotrae fundamentalmente a la educación que le proporcionó su madre, a las exigencias de su hermana y a la sumisión de su padre hacia la madre. Experiencias tuvo después que no han hecho más que confirmarle que en su familia están las raíces de su sumisión.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Álvaro P</strong></p>
<p>Qué tal Ana, Soy Álvaro, de la ciudad de Mèxico, he pasado varias horas conociendo tu blog y disfruto mucho de la información y las experiencias que en él se publican. Mi historia como sumiso empezó desde muy niño sin darme cuenta ni entender mis instintos e inclinaciones, por ello quiero compartir un poco en reciprocidad a todo lo que he descubierto y confirmado en este blog. Felicito a todos por su seriedad y compromiso al escribir que hacen de este sitio un verdadero puente para unir caminos e ideas.</p>
<p>Mi historia está severamente marcada por mi mamá. Fui su primer hijo siendo ella muy joven, y aunque fue todo entrega, responsabilidad y cariño, en el plano estrictamente personal no vivió y desarrollo cabalmente sus proyectos profesionales y sociales de vida, lo cual inevitablemente reflejo en mi educación. Su poca experiencia le dictó que debía ser muy severa conmigo, al grado tal que en ocasiones para evitar que me relajara me pedía hacer cosas poco comunes, como preparar su baño de tina, bolear sus zapatos siempre que terminaba de usarlos, me prohibía abusar de mi tamaño y fuerza frente a niños mas pequeños que yo, me obligaba hacer sacrificios por las niñas con las que convivía, desde cederles un asiento, dejarlas pasar primero, preguntar y atender su opinión en cualquier actividad, desde los juegos hasta las tareas, todo ello con la complacencia de mi papá, que dicho sea de paso, con el paso de los años se ha convertido en un sumiso de leyenda. En fin, no me explico como no fue que los efectos no fueron graves o más severos.</p>
<p>Mi historia se agravo con mi hermana pequeña, pues fue quien heredo los beneficios de una educación matriarcal. Desde niños hasta estos días he estado a su servicio. Hasta aquí parecería una vida ideal para un sumiso, pero lejos estuve de gozar esos días: siempre me inconformé y cuestioné mi suerte. Sin embargo, hoy, el recordar los orígenes de mi sumisión me causa mucho placer.</p>
<p>El proceso para entenderme y aceptarme nada tuvo de sencillo. Mis primeras relaciones con amigas y novias me provocaban una insatisfacción inexplicable, intentaba involucrarme con mujeres que en el papel resultaban ideales, sin embargo, siempre terminaban por aburrirme o bien aburrirse de mi falta de interés. El primer destello de identificación con la causa sumisa fue más confuso que iluminador, pero por primera vez seguí un instinto por encima de mi razón. Mi estricta formación me ayudo a ser un estudiante modelo, de esos que en la niñez y adolescencia nadie admira; en otras palabras, mi popularidad era raquítica por decir lo menos. Sin embargo, desde entonces y por siempre he considerado que tengo mucha suerte con las mujeres, aún no me explico a qué se debe, y sin merito alguno hice a la niña mas guapa de la escuela mi novia, confieso que, más allá de la bocanada de aire a mi ego, no fue una relación especial. Sin razón, nunca me esforcé por hacerla sentir especial, lo que la obligo a volver con su ex novio y, aún herida por mi apatía, se encargó de inventar historia para difamarme. Fui la botana de toda la escuela y, aunque ella no me importaba, mi desprestigio como su obra postuma me provocó una satisfacción inédita: no hice nada para componer mi maltrecha fama, atónitamente gocé que una mujer nuevamente abusara de mi.</p>
<p>Con el tiempo, a cada nueva relación, descubría e incluso provocaba la experiencia gozosa, que lejos de enorgullecerme, me avergonzaba, me autoexcluía y me confrontaba con todo lo demás en lo que creía. Pero seguía buscando compañeras equivocadas, o mejor dicho, contrarias a lo que en verdad me desbordaba. Cuántos de los participantes en este blog se sintieron confundidos, ajenos, extraños, vaya, hasta impuros&#8230; me gustaría saberlo. Nunca perdía oportunidad de someterme a los deseos de una mujer, pero no sé si los demás sumisos están de acuerdo, nada se disfruta más al ser sumiso que tener en la conciencia que la mujer dominantes asume plenamente su rol, por eso en esa etapa además de pasar por raro debido a algunas insinuaciones para encontrar a alguna cómplice, no hay ninguna anécdota memorable.</p>
<p>En la universidad, asumía cada vez más mi condición, fue el periodo de autoaceptación, y sin duda es el que me estremece más hasta el día de hoy. Nuevamente mi suerte me pone en la mira de la mujer más deseada de la universidad. No exagero al decir que permanentemente la rodeaba una jauría de lobos que la acechaban y a la vez mimaban para ganar su preferencia. Nuevamente mi estructura mental me confrontaba con lo que veía y me molestaba imaginarme siendo uno más de sus súbditos. Estoy seguro de que, de haberlo intentado de la misma forma que los demás, hubiese sido uno de los que menos posibilidades hubiera tenido de convencerla. A esa edad, una mujer ya controla a la perfección y lucra con maestría todos los encantos a su alcance que nos fulminan sin cuestionamiento. Esta mujer era una verdadera artista en la materia, de ahí que le resultaba ilógico que yo no sucumbiera y bailara a su ritmo; grave error, porque enseguida lo asumió como un reto. Despues de ocuparse en el camino de dos elementos que asi como le resultaron atractivos los alternó sin pudor, como quien se mira al espejo para elegir con que vestirse y tirar las prendas que no fueron elegidas, al grado de afectar severamente su estima y seguridad. Lo que sigue es lo de menos, pueden imaginarlo: aunque no con poca resistencia, finalmente caí. Pero su obsesión y reto no consistían en mantener una relación conmigo, sino en convertirme en el mas entregado, noble, incondicional, fiel y abnegado de sus súbditos. En su familia nadie dudaba de que lo conseguiría rápido y, después, se aburriría. Fiel a su categoría de campeona invicta, las confesiones de quienes la conocían afirmaban que era un acto común ver a un desfile de varios pesos pesados hincados rogándole e implorándole por no terminar. </p>
<p>En otro correo quisiera contar con detalle las anécdotas vividas y aquellas que me contaron con la investidura de leyenda, que la ubican como una mujer dominante y autoritaria de los pies a la cabeza. En mi opinión, el ejemplar más emblemático de carne y hueso que he conocido, pero no quiero dejar de adelantar que hacía llorar rutinariamente a sus novios, era infiel por naturaleza, cínica por convicción. No cumplirle un capricho, además de una escena publica, costaba una humillación, si no publica, por lo menos ante algún testigo (uno de sus exnovios comentó desconcertado en la universidad que atestiguó como obligo a su propio padre a pedirle perdón de rodillas porque rayo accidentalmente su coche cuando salía del garaje donde trabaja; el padre la justifico diciendo que de niña no había forma de que perdonara que no se cumplieran sus caprichos, mas que hincándose). No ileso, pero sin daños severos, termine la relación; no a tiempo, pero sí antes de que me destrozara. Lo curioso es que aunque ese ha sido el pasaje más estimulante de mi sumisión, mi miedo no me dejó disfrutarlo hasta varios años después como un recuerdo vibrante que te mueve la entraña adictivamente.</p>
<p>Me extendí mas de lo que calculé que me tomaría contar mis raíces sumisas, sólo quiero finalizar diciendo que a mi ultima pareja le conté abiertamente mi tendencia sumisa, y más con morbo y como apoyo que convencida, ha experimentado conmigo este mundo. Aun así, y aunque han sido las experiencias que más he disfrutado consciente, claro, y compartiendo mi pasión por ser sumiso ante una mujer severa y segura de sí misma, nada cambia mi idea de que bolearle los zapatos a mi mamá; prepararle su baño con mucha dedicación para que me corriera severamente para poder desnudarse y meterse antes de que se enfriara su tina; su filosofía de no halagar mis atenciones con el fin de que siempre buscara superarme; los abusos y chantajes de mi hermana y su arraigada creencia de que mi función era servirle; mis primeros tropiezos y confrontaciones con las pequeñas tiranas que se desarrollaban confiadas en que todo estaba bajo su control, hoy me permiten orgullosamente saber que hacerle voluntariamente las tares a las niñas, confesar travesuras no cometidas para evitarles un castigo, poner a su disposición todo el dinero que obtienes, perdonar infidelidades, plantones y desplantes, humillarte para pedir perdón aunque sólo sea un chantaje más&#8230; Todas esas cosas fueron las que me convirtieron en un auténtico sumiso. </p>
<p class="akst_link"><a href="http://anaserantes.com/?p=608&amp;akst_action=share-this"  title="Comparte esta publicaci&oacute;n en technorati, meneame, etc." id="akst_link_608" class="akst_share_link" rel="noindex nofollow">Comp&aacute;rtelo</a>
</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://anaserantes.com/2009/las-raices-de-mi-sumision/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>47</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sumisión intermitente</title>
		<link>http://anaserantes.com/2009/sumision-intermitente/</link>
		<comments>http://anaserantes.com/2009/sumision-intermitente/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 02 Feb 2009 05:00:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Preguntas]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://anaserantes.com/?p=606</guid>
		<description><![CDATA[Sheila escribe para pedir consejo, porque su hombre parece practicar la sumisión intermitente: ahora sí, ahora no. Y dependiendo claro está, de cómo anda su libido, de si acaba de alcanzar el orgasmo o ya le aprietan las ganas. Y yo le digo a Sheila que hable con su hombre y le explique en qué consiste la dominación femenina.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Sheila H. D.</strong></p>
<p>Hola Ana, me llamo Sheila, en primer lugar darte la enhorabuena por el blog tan fantástico que tienes, sirve de ayuda e incluso es una fuente para enriquecer nuestras relaciones. Si no es molestia, quería saber si podrías ayudarme en unos &#8220;pequeños&#8221; problemillas que tengo con mi sumiso y que me descolocan un poco.</p>
<p>Llevo con mi pareja unos cinco años, con muchos baches y problemas, esta claro que en todas las relaciones se cuecen habas&#8230; Empezamos con la dominación hace unos dos años. Yo siempre he mostrado roles dominantes en todas mis relaciones, pero nunca hasta llegar a la dominación en el terreno &#8220;intimo&#8221; como ahora. Hemos ido creciendo tanto mi pareja y yo desde nuestros inicios en la d/s: hoy por hoy puedo decir que gozamos de una relación de total confianza y sin miedo a decir nuestras preferencias. Intentamos innovar y añadir nuevas &#8220;emociones&#8221; a nuestra relación. (Creo que me estoy enrollando). </p>
<p>La cuestión en todo esto es que mi pareja (espero que futuro marido&#8230;), aunque afortunadamente hablamos bastante sobre el tema, me comenta que está convencido, que quiere ser mi esclavo, que quiere servirme, adorarme, etc., eternamente, que necesita una relación 24/7, que siempre ha sentido que necesita ser dominado y tener a una diosa como yo para servirla, para adorarla y ser de su propiedad. </p>
<p>Le marco unas pautas, unas normas, y las sigue mientras esta excitado, porque sabe que si no lo hace, no tendrá su recompensa, en este caso, eyacular; después de eyacular, ya no hay quien lo controle. Por lo que he leído, tanto en tu blog como en el libro de Elise Sutton, la castidad es una baza a nuestro favor, puesto que mientras nuestros sumisos se mantengan &#8220;castos&#8221;, su espíritu servicial siempre se mantendrá. Castigo a mi sumiso cuando hace las cosas mal, si hace cosas que no me gustan, pero muchas veces, intenta imponerse usando su fuerza, intenta controlarme a mí. Eso ocurre después de eyacular y hasta el día siguiente es imposible de que vuelva a ser sumiso. </p>
<p>También es verdad que aún no vivimos juntos y es imposible que controle sus impulsos día a día, pero en nuestras vacaciones de navidad estuvimos una semana entera juntos, las 24 horas, y he de decir que mi sumiso se lo trabajo bastante, demostró sus ganas de servirme a todas horas, e incluso todos los días le permitía eyacular, y no tuvo ningún amago de rebeldía. Tengo que decirte y confesarte que necesito el coito (como suena) para quedarme realmente bien. Adquirí un cinturón de castidad, el CB 2000, y ayer se lo puse por primera vez, un par de horas para que se acostumbrara, y funciono muy bien. Pero esta mañana, después de&#8230; volvió a ponerse muy rebelde, no atendía mis ordenes ni mis necesidades e incluso me &#8220;sometió&#8221; a mí, cosa que me molesto muchísimo y por eso te escribo. No sé si estoy haciendo algo mal, disfruto dominándolo. Ayer de hecho, escribí un contrato de d/s que está dispuesto a firmar con todas sus consecuencias. Pero en este momento, creo que no va a servir de nada. ¿Me podrías aconsejar Ana?</p>
<p>Por otro lado, siento que tus expectativas con el blog no se cumplan, si bien es cierto, a mi parecer, que los comentarios muchas veces parece que están hablando entre dos, no atendiendo a otros comentarios y opiniones de otra gente. También me gustaría decirte que si puedo colaborar en algo, lo haré encantada, aunque no sea una de las mejores ni más experimentadas amas (espero poder llegar a serlo algún día). </p>
<p>Por ultimo, darte las gracias una vez más. </p>
<p><strong>Ana Serantes:</strong></p>
<p>Sheila, siento haber tardado tanto en contestarte, pero tuve una semanita de aúpa. Comenzaré por decirte que creo que tienes razón, que son “problemillas”, que no te será difícil arreglarlos. Sin embargo, eso no significa que esos “problemillas” no te estén complicando la vida. Así que hay que buscarles solución.</p>
<p>De entrada, te daré mi opinión de que tienes los mimbres fundamentales que necesitas para construir una relación de dominación femenina: tu pareja dice estar convencido de que “quiere ser tu esclavo” y de que “necesita una relación 24/7”, y tú manifiestas que disfrutas dominándolo. Y sobre él tienes algo más que una declaración: la constatación de que en el período que pasasteis juntos de vacaciones “demostró sus ganas de servirme a todas horas, e incluso todos los días le permitía eyacular, y no tuvo ningún amago de rebeldía”. Es decir, que no está jugando de farol, que hay algo más que palabras.</p>
<p>Ahora bien, que quiera someterse a ti no significa que no le asalten las dudas en el momento de hacerlo, especialmente cuando no se encuentra sexualmente excitado, después de la eyaculación. Es bastante normal encontrarse con hombres que tienen clara su tendencia sumisa, pero a los que asusta tomar de verdad la decisión de someterse. Una cosa es la fantasía o la querencia; otra, hacerla realidad. No es tan fácil dar el paso de entregarse. Por lo tanto, no te extrañen sus dudas, sus cambios de disposición. Compréndelo, y sé consciente de que el proceso lleva su tiempo.</p>
<p>Claro que una cosa es comprenderlo y otra, bien distinta, es tolerar que se comporte de forma tan caprichosa. Y no deberías tolerárselo. Mucho menos si ese cambio en su comportamiento llega hasta el punto de imponerse por la fuerza y someterte con ella. No me extraña que te molestara, así que insisto en que no debes consentir que vuelva a hacerlo nunca más.</p>
<p>En efecto, no es cuestión de firmar un “contrato”, que puede no servir de nada, como dices. Lo importante, Sheila, y sí servirá de algo, de mucho, es que tomes la determinación de imponerte en vuestra relación, o sea, de asumir el papel que te corresponde y deseas en una relación que quieres de dominación femenina. Y para comenzar, deberías separar el marcarle unas pautas o normas, y el que las siga, de “su recompensa”. No, Sheila, las pautas y las normas tiene que cumplirlas porque tú las impones, al margen de que haya o no recompensa. De hecho, si hablamos de dominación femenina es porque él te concede el derecho a marcar esas normas sin que tengas que concederle recompensa a cambio. No hay recompensas por hacer lo que se tiene por normal en una relación de dominación femenina, lo que da la dominante no son recompensas, sino regalos. Dicho de otra forma, tú no estás obligada a corresponder por sus servicios. Otra cosa es que puesto que le quieres, te apetece también complacerle, hacerle regalos, pero esos regalos no vienen obligados porque él haya cumplido con su obligación, sino que son discrecionales, es decir, que se los das cuando te plazca o te parezca oportuno. Y bien harás en tomarte tu tiempo para irle enseñando eso a tu hombre, para que aprenda de verdad a someterse a tus dictados.</p>
<p>También es normal, Sheila, el bajón que sufre en su disposición a servirte después de haber eyaculado. Es cierto que les ocurre a la mayoría de los hombres. Pero resulta igualmente cierto que un sumiso debe a aprender a mantener su actitud de servicio hacia su dominante aunque su orgasmo sea reciente. Podemos y debemos comprender que aflojen un poco, pero no debemos permitirles que se despisten por completo, y menos lo que tú me cuentas de que intenta imponerse a ti incluso por la fuerza. Sheila, si tiene un bajón&#8230; es cosa suya remontarlo. Es verdad que la castidad es una herramienta que ayuda, y que el no eyacular les mantiene más atentos a lo que deben, pero no debemos aceptar que el hombre que eyacula se convierta en otro hombre. De todas formas, un favor que puedes hacerle es incrementar tu dominio sobre él tras su eyaculación, elevar tu nivel de exigencia y, si lo crees conveniente, la disciplina física que le proporciones. Es decir, que le tienes que demostrar que la principal función de la dominación femenina no es proporcionarle a él un buen orgasmo, sino que él te sirva y te complazca y que te los proporcione él a ti, que los suyos son un efecto colateral de la dominación femenina y&#8230; discrecionales, esto es, que es cosa tuya cuándo y cómo los tenga.</p>
<p>Y te digo todo esto porque no puedo decirte que le sometas a una dura dieta de eyaculaciones, que sería lo más fácil y efectivo. Sin embargo, hay dos problemas con la castidad en este momento para vosotros: el primero, que sería lo más fácil, y que no es cosa de ponérselo fácil, que aprenda a someterse aunque se haya corrido. Y el segundo, es que tú no quieres privarte del coito; y no tienes por qué hacerlo (aunque podrías pensar que el coito no implica necesariamente que tu hombre eyacule, que si no sabe hacerlo&#8230; puede aprender).</p>
<p>Yo lo que te recomiendo, Sheila, es que te pongas firme y le pongas firmes a él. Puedes jugar todo lo que quieras (castidad, CB-2000, contrato, disciplina&#8230;), pero no olvides que lo fundamental para construir la relación de dominación femenina que quieres es que tu hombre aprenda a someterse a ti. Y puesto que dice que eso es precisamente lo que quiere, pues se trata de ayudarle a conseguirlo, pero de ayudarle de forma muy expeditiva.</p>
<p>Y lo primero que tienes que hacer es hablar claramente con él, y explicarle que si es dominación femenina y 24/7 lo que quiere, que tendrá que empezar por lo más elemental: por aprender quién manda y quién obedece en una relación de dominación femenina, y que si quiere someterse a ti, que se someta, pero que luego no piense que es sumisión intermitente. No vaya a ser que tu hombre sea de esos que parecen pensar que una relación de dominación femenina consiste en tener a una dominatrix a su servicio y además sin tener que pagarla por sus servicios: que quiero una sesión de dominación, pues en marcha; que ahora no estoy de humor porque tengo la libido baja, pues quietos. Eso es dominación&#8230; pero masculina. Y tu hombre dice que la quiere femenina, así que no tiene más que ponerse manos a la obra.</p>
<p>En fin, Sheila, habla con él y dile que se comporte como un hombre, que si quiere entregarse a ti, que ya está tardando y que se terminaron las tonterías, que ya es hora de que tenga claro de qué va la cosa: de servirte, de hacerte la vida mejor, de tenerte como una reina. </p>
<p>Bueno, Sheila, si quieres concretar algo más, aquí me tienes. Te deseo lo mejor, y estoy segura de que si te pones a ello lo tendrás.</p>
<p class="akst_link"><a href="http://anaserantes.com/?p=606&amp;akst_action=share-this"  title="Comparte esta publicaci&oacute;n en technorati, meneame, etc." id="akst_link_606" class="akst_share_link" rel="noindex nofollow">Comp&aacute;rtelo</a>
</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://anaserantes.com/2009/sumision-intermitente/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>23</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

