Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Castigo sin esfuerzo

Esta mujer tiene claro que a su marido le hace mucho bien la disciplina física, pero a ella le lleva su esfuerzo. Así que pregunta por formas de castigar a su hombre que no requieran de esfuerzo físico, que le resulten más cómodas a ella. Y Elise Sutton le da algún ejemplo y le propone agudizar el ingenio.

Carta de Marujita Díaz

Me escribe Marujita Díaz porque no le ha gustado la carta que le dirigió Spirit. Y bueno, como ya sabéis cómo es Marujita, pues le pone en su sitio con su habitual gracejo, que puede gustar o no, pero que es el suyo, y le dice que no hay lecciones que darle como dominatrix.

Carta a Marujita Díaz

¿Sumiso dominante?

Se pregunta Daniel si es o no un “sumiso dominante”. Y yo le contesto que sí, que resulta mucho más habitual de lo que piensa. Y que no hay contradicción, que la vida no es blanco y negro, que no somos solamente una cosa, aunque solamos ser más una cosa que otra. Desde luego, él más sumiso que dominante.

Progresión

Las relaciones de dominación femenina, como todas, se estancan si no crecen. Hay que construir la relación. Sin embargo, eso no significa que se trate de una adictiva carrera por probar cualquier práctica de la dominación femenina, que lo que hoy nos vale nos tenga que parecer mañana poca cosa.

La única regla

Wilson encontró la manera de superar la oposición de su mujer a la posibilidad de la dominación femenina. Pactó con ella una sola regla: “La única regla era que ella pusiera las reglas y yo las obedecería”. Wilson tuvo paciencia y perseverancia: un año tardó ella en plantearse que la relación iba a ser de dominación femenina.

Entre dudas

Lourdes descubrió que su hombre era sumiso. Y no le gustó nada: se separaron. Pero se querían, así que se lo volvió a pensar. Descubrió que le gustaba dominar, y se puso a ello. Sin embargo, a su hombre sumiso le entran todo tipo de dudas y miedos, y Lourdes no termina de entenderlo. Es normal, que a uno le entren las dudas y que ella no lo entienda.

Como una reina

¡Quién le iba a decir a Doreen que acabaría viviendo como una reina gracias a su cuñado! Cuando él, 20 años más joven, y después de separarse de su hermana, se ofreció a servirla, le pareció una estupidez. Hoy, que le domina con vara firme, termina su carta diciendo que, en efecto, “es bueno ser una Reina”.

Dominación automatizada

Janet nos cuenta que determinadas actividades de la dominación femenina, como el uso del arnés-consolador o la paleta, le resultan a veces cansadas. Pero nos cuenta también que ha encontrado la solución, que también para esto hay máquinas que nos liberan del trabajo manual.

Es demasiado, corazón

John consiguió lo que deseaba: una fuerte relación de dominación femenina con su mujer. Pero… consiguió también lo que no deseaba: que su mujer se acostara con otro hombre. Y no le parece que la infidelidad sea una buena cosa en el matrimonio. Así que está disgustado. Sin embargo, hay un problema: también está excitado.


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