Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

¿Soy sumiso?

Alberto se plantea la duda de si es o no un hombre sumiso y de si le gustaría o no vivir con una mujer dominante. Y yo le recomiendo que se centre en lo que tiene, en la relación con su novia, y que tenga la suficiente confianza en ella como para contarle lo que le ocurre.

De hombría II

Antoni reflexiona sobre las diferencias entre cómo percibimos a los hombres sumisos Andrea y yo. En realidad, sobre lo que escribí en la entrada del Diario titulada “De hombría”. Y su opinión es que podría ser más cuestión de gustos personales que otra cosa el que yo a los sumisos los prefiera “muy hombres” y Andrea, “calzonazos”.

Tiempo al tiempo

Preguntan si llegará el día en el que las discusiones sobre la dominación femenina serán abiertas y públicas. Y Elise Sutton contesta que todo lleva su tiempo, aunque proporciona algún dato que le permite insistir en su idea de que la sociedad tiende hacia la supremacía femenina.

¿Cuestión de límites?

Javier tiene con su pareja una potente relación de dominación femenina. Pero ella quiere más. Y a él le asalta el miedo y trata de parapetarse tras sus “límites”. Y yo le contesto que no la provoque con los límites, que traspasarlos se puede convertir en un reto para una dominante, que apele a la comprensión y a la complicidad de su pareja.

Más que dominación femenina

Francisco tiene lo que tantos hombres sumisos añoran: una mujer que le domina con determinación. Pero busca lo que casi todos buscamos: establecer una relación de pareja con ella. Y ella, que es joven, no tiene prisas, ni siquiera tiene seguro que vaya a ser él el elegido. Así que se entiende la preocupación de Francisco.

Ahora quiero más

Cuando su marido le habló de la dominación femenina, Sandy no sólo se extrañó, sino que se sintió desilusionada con él. Ahora, la cosa ha cambiado, en poco tiempo, y de qué manera: “Estoy tan entusiasmada con mi nuevo poder que ansío ir más allá en la dominación para evitar estancarme”.

Leer más 27-09-2008 Dominación Comentarios desactivados

No me atrevo

Antonio considera a su novia superior a él en casi todo, y sobre todo mentalmente. Y la chica se presta de buen grado a cualquier nuevo juego sexual que le plantea. Sin embargo, no se atreve a plantearle su nuevo descubrimiento: la dominación femenina. Tan valientes para unas cosas los chicos, tan apocados para otras.

A falta de una conversación

La mayoría de los hombres que me escriben lo hacen porque desean establecer una relación de dominación con sus parejas. No es el caso de José Vázquez, que ya la tiene, y que en realidad está tan sólo a falta de una conversación para que esa relación sea lo que entendemos aquí por una relación de dominación femenina.

Un comienzo apresurado III

Escribe María Álvarez, la mujer de Jorge Sánchez, para pedir consejo sobre cómo introducirse en la dominación femenina, porque le está costando, dice. Y yo contestó, como acostumbro, tratando de darle la vuelta a algunos razonamientos, tratando de liberarla de parte de la responsabilidad que su marido ha cargado sobre sus hombros.

Belleza o actitud

Esta mujer se decidió a someter a su marido, y parece que le va bien. Sin embargo, está harta de que la dominación femenina se relacione siempre con imágenes de mujeres de gran belleza. A lo que Elise Sutton responde que, aunque la belleza importa, lo más importante es la actitud de la mujer dominante.


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