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	<title>Blog de Ana Serantes &#187; Preguntas</title>
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	<description>Diario de una dominante</description>
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		<title>Sumisión intermitente</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Feb 2009 05:00:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Preguntas]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

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		<description><![CDATA[Sheila escribe para pedir consejo, porque su hombre parece practicar la sumisión intermitente: ahora sí, ahora no. Y dependiendo claro está, de cómo anda su libido, de si acaba de alcanzar el orgasmo o ya le aprietan las ganas. Y yo le digo a Sheila que hable con su hombre y le explique en qué consiste la dominación femenina.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Sheila H. D.</strong></p>
<p>Hola Ana, me llamo Sheila, en primer lugar darte la enhorabuena por el blog tan fantástico que tienes, sirve de ayuda e incluso es una fuente para enriquecer nuestras relaciones. Si no es molestia, quería saber si podrías ayudarme en unos &#8220;pequeños&#8221; problemillas que tengo con mi sumiso y que me descolocan un poco.</p>
<p>Llevo con mi pareja unos cinco años, con muchos baches y problemas, esta claro que en todas las relaciones se cuecen habas&#8230; Empezamos con la dominación hace unos dos años. Yo siempre he mostrado roles dominantes en todas mis relaciones, pero nunca hasta llegar a la dominación en el terreno &#8220;intimo&#8221; como ahora. Hemos ido creciendo tanto mi pareja y yo desde nuestros inicios en la d/s: hoy por hoy puedo decir que gozamos de una relación de total confianza y sin miedo a decir nuestras preferencias. Intentamos innovar y añadir nuevas &#8220;emociones&#8221; a nuestra relación. (Creo que me estoy enrollando). </p>
<p>La cuestión en todo esto es que mi pareja (espero que futuro marido&#8230;), aunque afortunadamente hablamos bastante sobre el tema, me comenta que está convencido, que quiere ser mi esclavo, que quiere servirme, adorarme, etc., eternamente, que necesita una relación 24/7, que siempre ha sentido que necesita ser dominado y tener a una diosa como yo para servirla, para adorarla y ser de su propiedad. </p>
<p>Le marco unas pautas, unas normas, y las sigue mientras esta excitado, porque sabe que si no lo hace, no tendrá su recompensa, en este caso, eyacular; después de eyacular, ya no hay quien lo controle. Por lo que he leído, tanto en tu blog como en el libro de Elise Sutton, la castidad es una baza a nuestro favor, puesto que mientras nuestros sumisos se mantengan &#8220;castos&#8221;, su espíritu servicial siempre se mantendrá. Castigo a mi sumiso cuando hace las cosas mal, si hace cosas que no me gustan, pero muchas veces, intenta imponerse usando su fuerza, intenta controlarme a mí. Eso ocurre después de eyacular y hasta el día siguiente es imposible de que vuelva a ser sumiso. </p>
<p>También es verdad que aún no vivimos juntos y es imposible que controle sus impulsos día a día, pero en nuestras vacaciones de navidad estuvimos una semana entera juntos, las 24 horas, y he de decir que mi sumiso se lo trabajo bastante, demostró sus ganas de servirme a todas horas, e incluso todos los días le permitía eyacular, y no tuvo ningún amago de rebeldía. Tengo que decirte y confesarte que necesito el coito (como suena) para quedarme realmente bien. Adquirí un cinturón de castidad, el CB 2000, y ayer se lo puse por primera vez, un par de horas para que se acostumbrara, y funciono muy bien. Pero esta mañana, después de&#8230; volvió a ponerse muy rebelde, no atendía mis ordenes ni mis necesidades e incluso me &#8220;sometió&#8221; a mí, cosa que me molesto muchísimo y por eso te escribo. No sé si estoy haciendo algo mal, disfruto dominándolo. Ayer de hecho, escribí un contrato de d/s que está dispuesto a firmar con todas sus consecuencias. Pero en este momento, creo que no va a servir de nada. ¿Me podrías aconsejar Ana?</p>
<p>Por otro lado, siento que tus expectativas con el blog no se cumplan, si bien es cierto, a mi parecer, que los comentarios muchas veces parece que están hablando entre dos, no atendiendo a otros comentarios y opiniones de otra gente. También me gustaría decirte que si puedo colaborar en algo, lo haré encantada, aunque no sea una de las mejores ni más experimentadas amas (espero poder llegar a serlo algún día). </p>
<p>Por ultimo, darte las gracias una vez más. </p>
<p><strong>Ana Serantes:</strong></p>
<p>Sheila, siento haber tardado tanto en contestarte, pero tuve una semanita de aúpa. Comenzaré por decirte que creo que tienes razón, que son “problemillas”, que no te será difícil arreglarlos. Sin embargo, eso no significa que esos “problemillas” no te estén complicando la vida. Así que hay que buscarles solución.</p>
<p>De entrada, te daré mi opinión de que tienes los mimbres fundamentales que necesitas para construir una relación de dominación femenina: tu pareja dice estar convencido de que “quiere ser tu esclavo” y de que “necesita una relación 24/7”, y tú manifiestas que disfrutas dominándolo. Y sobre él tienes algo más que una declaración: la constatación de que en el período que pasasteis juntos de vacaciones “demostró sus ganas de servirme a todas horas, e incluso todos los días le permitía eyacular, y no tuvo ningún amago de rebeldía”. Es decir, que no está jugando de farol, que hay algo más que palabras.</p>
<p>Ahora bien, que quiera someterse a ti no significa que no le asalten las dudas en el momento de hacerlo, especialmente cuando no se encuentra sexualmente excitado, después de la eyaculación. Es bastante normal encontrarse con hombres que tienen clara su tendencia sumisa, pero a los que asusta tomar de verdad la decisión de someterse. Una cosa es la fantasía o la querencia; otra, hacerla realidad. No es tan fácil dar el paso de entregarse. Por lo tanto, no te extrañen sus dudas, sus cambios de disposición. Compréndelo, y sé consciente de que el proceso lleva su tiempo.</p>
<p>Claro que una cosa es comprenderlo y otra, bien distinta, es tolerar que se comporte de forma tan caprichosa. Y no deberías tolerárselo. Mucho menos si ese cambio en su comportamiento llega hasta el punto de imponerse por la fuerza y someterte con ella. No me extraña que te molestara, así que insisto en que no debes consentir que vuelva a hacerlo nunca más.</p>
<p>En efecto, no es cuestión de firmar un “contrato”, que puede no servir de nada, como dices. Lo importante, Sheila, y sí servirá de algo, de mucho, es que tomes la determinación de imponerte en vuestra relación, o sea, de asumir el papel que te corresponde y deseas en una relación que quieres de dominación femenina. Y para comenzar, deberías separar el marcarle unas pautas o normas, y el que las siga, de “su recompensa”. No, Sheila, las pautas y las normas tiene que cumplirlas porque tú las impones, al margen de que haya o no recompensa. De hecho, si hablamos de dominación femenina es porque él te concede el derecho a marcar esas normas sin que tengas que concederle recompensa a cambio. No hay recompensas por hacer lo que se tiene por normal en una relación de dominación femenina, lo que da la dominante no son recompensas, sino regalos. Dicho de otra forma, tú no estás obligada a corresponder por sus servicios. Otra cosa es que puesto que le quieres, te apetece también complacerle, hacerle regalos, pero esos regalos no vienen obligados porque él haya cumplido con su obligación, sino que son discrecionales, es decir, que se los das cuando te plazca o te parezca oportuno. Y bien harás en tomarte tu tiempo para irle enseñando eso a tu hombre, para que aprenda de verdad a someterse a tus dictados.</p>
<p>También es normal, Sheila, el bajón que sufre en su disposición a servirte después de haber eyaculado. Es cierto que les ocurre a la mayoría de los hombres. Pero resulta igualmente cierto que un sumiso debe a aprender a mantener su actitud de servicio hacia su dominante aunque su orgasmo sea reciente. Podemos y debemos comprender que aflojen un poco, pero no debemos permitirles que se despisten por completo, y menos lo que tú me cuentas de que intenta imponerse a ti incluso por la fuerza. Sheila, si tiene un bajón&#8230; es cosa suya remontarlo. Es verdad que la castidad es una herramienta que ayuda, y que el no eyacular les mantiene más atentos a lo que deben, pero no debemos aceptar que el hombre que eyacula se convierta en otro hombre. De todas formas, un favor que puedes hacerle es incrementar tu dominio sobre él tras su eyaculación, elevar tu nivel de exigencia y, si lo crees conveniente, la disciplina física que le proporciones. Es decir, que le tienes que demostrar que la principal función de la dominación femenina no es proporcionarle a él un buen orgasmo, sino que él te sirva y te complazca y que te los proporcione él a ti, que los suyos son un efecto colateral de la dominación femenina y&#8230; discrecionales, esto es, que es cosa tuya cuándo y cómo los tenga.</p>
<p>Y te digo todo esto porque no puedo decirte que le sometas a una dura dieta de eyaculaciones, que sería lo más fácil y efectivo. Sin embargo, hay dos problemas con la castidad en este momento para vosotros: el primero, que sería lo más fácil, y que no es cosa de ponérselo fácil, que aprenda a someterse aunque se haya corrido. Y el segundo, es que tú no quieres privarte del coito; y no tienes por qué hacerlo (aunque podrías pensar que el coito no implica necesariamente que tu hombre eyacule, que si no sabe hacerlo&#8230; puede aprender).</p>
<p>Yo lo que te recomiendo, Sheila, es que te pongas firme y le pongas firmes a él. Puedes jugar todo lo que quieras (castidad, CB-2000, contrato, disciplina&#8230;), pero no olvides que lo fundamental para construir la relación de dominación femenina que quieres es que tu hombre aprenda a someterse a ti. Y puesto que dice que eso es precisamente lo que quiere, pues se trata de ayudarle a conseguirlo, pero de ayudarle de forma muy expeditiva.</p>
<p>Y lo primero que tienes que hacer es hablar claramente con él, y explicarle que si es dominación femenina y 24/7 lo que quiere, que tendrá que empezar por lo más elemental: por aprender quién manda y quién obedece en una relación de dominación femenina, y que si quiere someterse a ti, que se someta, pero que luego no piense que es sumisión intermitente. No vaya a ser que tu hombre sea de esos que parecen pensar que una relación de dominación femenina consiste en tener a una dominatrix a su servicio y además sin tener que pagarla por sus servicios: que quiero una sesión de dominación, pues en marcha; que ahora no estoy de humor porque tengo la libido baja, pues quietos. Eso es dominación&#8230; pero masculina. Y tu hombre dice que la quiere femenina, así que no tiene más que ponerse manos a la obra.</p>
<p>En fin, Sheila, habla con él y dile que se comporte como un hombre, que si quiere entregarse a ti, que ya está tardando y que se terminaron las tonterías, que ya es hora de que tenga claro de qué va la cosa: de servirte, de hacerte la vida mejor, de tenerte como una reina. </p>
<p>Bueno, Sheila, si quieres concretar algo más, aquí me tienes. Te deseo lo mejor, y estoy segura de que si te pones a ello lo tendrás.</p>
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		<title>Progresión</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/progresion/</link>
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		<pubDate>Tue, 16 Dec 2008 05:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Preguntas]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

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		<description><![CDATA[Las relaciones de dominación femenina, como todas, se estancan si no crecen. Hay que construir la relación. Sin embargo, eso no significa que se trate de una adictiva carrera por probar cualquier práctica de la dominación femenina, que lo que hoy nos vale nos tenga que parecer mañana poca cosa.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A partir de lo que he leído en su web y en su libro, me he dado cuenta de que las actividades de D&#038;S en las que participan las parejas parecen hacerse más intensas con cada año que pasa: lo que funcionaba el año pasado se ha vuelto aburrido este año. Usted enfatiza una y otra vez que servir a la mujer es el centro del estilo de vida de dominación femenina, y que es por donde hay que empezar. ¿Por qué parece que esta forma de vida progresa de esta manera tan pervertida? ¿Por qué el hombre no se conforma simplemente con servir a su mujer? Reconozco que en mi propia vida me aburro sólo con la servidumbre, y que mi mente deriva hacia las fantasías de D&#038;S. La servidumbre sola no parece que me proporcione la satisfacción que usted asegura que experimentan otros hombre sumisos.</p>
<p>¿El estilo de vida de dominación femenina es realmente como una droga adictiva, en la que es necesario incrementar la dosis cada año, haciendo más pervertidas las actividades de D&#038;S?</p>
<p><strong>Elise Sutton:</strong></p>
<p>¿A que se refiere exactamente cuando dice “actividades de D&#038;S pervertidas”? ¿Por qué son pervertidas? Si dos personas se embarcan en un estilo de vida mutuamente satisfactorio, y en una sexualidad consentida dentro de una relación amorosa, eso no es pervertido. Puede ser “única” o “descabellada”, puede “marcar tendencias” o puede incluso contener elementos que la sociedad llamaría “viciosos”, pero eso no significa que sea “pervertido”.</p>
<p>Dese cuenta que en una u otra época casi cualquier actividad sexual fue llamada “pervertida” por la sociedad. Generalmente, la religión y la sociedad consideraban pervertidas todas las formas de sexo a menos que tuvieran como objetivo la procreación. El sexo oral era considerado especialmente pervertido, y todavía lo es en algunos segmentos de la sociedad. Por lo tanto, lo que hoy se considera “normal”, ayer se consideraba “pervertido”, y lo que hoy se considera “pervertido”, mañana será aceptado como “normal”. Las actitudes de la sociedad sobre el sexo cambian de generación en generación y de unas sociedades a otras.</p>
<p>Dejando esto sentado, vamos a examinar ahora su pregunta más interesante: ¿La dominación femenina progresa? Sí, debe hacerlo, si no se estanca. Otra forma de denominar a la progresión es crecimiento, y yo creo que siempre debemos crecer en nuestras relaciones. Una relación que no crece se muere. El divorcio es tan frecuente porqué muchas relaciones dejan de progresar.</p>
<p>¿La progresión en una relación de dominación femenina significa que las actividades se hagan más intensas? Quizá, pero no necesariamente. El crecimiento puede tener lugar a muchos niveles y de muchas maneras. Lo que es intenso para una pareja puede ser suave para otra, dependiendo de su sexualidad y de sus necesidades emocionales y sexuales. Yo diría que un hombre que es reacio a hacer las tareas domésticas para su mujer al principio de una relación de dominación femenina, pero que ahora está bien dispuesto, es un hombre que ha experimentado un crecimiento. Quizá algunas actividades intensas de D&#038;S ayudaron a ese crecimiento, o quizá se produjo una transformación en su corazón por la revelación del valor o la autoridad de una mujer. Una vez más, cada persona es única y cada viaje es distinto.</p>
<p>Parece que su pregunta iguala la servidumbre a un punto de partida, que lleva a interacciones de dominación femenina más avanzadas. Usted no afirma esto en su pregunta, pero permítame hacer esta suposición. Usted cree que un hombre que hoy hace las tareas domésticas y sirve domésticamente a su mujer  se aburrirá, a menos que la dominación de su mujer se haga más avanzada. Me atrevería a adivinar que usted ha mirado las historias de mi sitio web y que se imagina que quizá la castidad masculina o la disciplina mediante el castigo corporal son necesarias para mantener al hombre concentrado. Esto podría llevar a otras actividades en las que la mujer ejerciera más poder, quizá la infidelidad.</p>
<p>No puedo descartar su premisa, porqué muchas parejas progresan por esta vía: a medida que aumenta el poder de una mujer y que el hombre le cede más áreas de su vida, es natural que deseen experimentar cosas nuevas y explorar nuevos niveles. A medida que se construye la confianza y crece la intimidad, se abren las puertas a nuevas posibilidades. Sin embargo, es un error asumir que debe seguirse cierto camino, porqué cada pareja es diferente. Hay parejas que pensarán que una lluvia dorada es lo más salvaje que pueden imaginar y cuando la han experimentado pueden pensar que han ampliado sus límites más allá de lo que nunca se hubieran atrevido a imaginar. Pero otra pareja puede pensar que una lluvia dorada es algo suave, así que la experiencia no tendrá el mismo efecto ni llevará al mismo nivel de intercambio de poder.</p>
<p>Para algunas parejas, una azotaina es un juego avanzado. Para otras, la infidelidad es el <em>sumum</em>. Las actividades no son lo que importa, lo que importa es el intercambio de poder mental. El hombre que se rinda a la mujer es el que experimentará la satisfacción de su sumisión. Para algunos hombres ser un sirviente doméstico es el <em>sumum</em>, porqué han sometido sus corazones a servir a su mujer. Ninguna actividad de D&#038;S podría igualar la intensidad de hacer las tareas domésticas, los recados, o de administrar un masaje, porqué la sumisión es una condición del corazón.</p>
<p>Hay una progresión y es necesario que haya una progresión, o si no la relación se enranciará. Sin embargo, esta progresión variará de pareja a pareja. La mujer necesita crecer en su dominación, como el hombre necesita crecer en su sumisión. Las actividades de D&#038;S pueden ayudar a este crecimiento, pero crecemos mental, emocional y espiritualmente. Lo que importa es lo que pasa en el interior de nuestra naturaleza. Lo externo variará, y algunas personas valorarán estos aspectos externos como salvajes, suaves, viciosos, sosos o, quizá, incluso pervertidos, pero la base es que el valor de cualquier actividad de D&#038;S depende de la valoración que la pareja le conceda. </p>
<p>La D&#038;S no es como una droga que el cuerpo necesita cada vez más fuerte para lograr la misma clase de “subidón”. Puede haber gente desequilibrada, que no tiene los pies en la tierra en sus relaciones de D&#038;S, para los que la D&#038;S puede convertirse en una forma de adicción sexual. Pero esto puede ocurrir con cualquier forma de sexualidad. Hay gente adicta al coito, que se va la cama con cualquiera y que está insatisfecha emocionalmente debido a su adicción al sexo. Hay gente que es adicta a la pornografía, que no puede conectar con una relación real porqué la realidad nunca puede igualar a la fantasía. Hay muchas formas de adicción sexual y la D&#038;S no es inmune a esto. Pero son excepciones.</p>
<p>Cuando se practica dentro de una relación amorosa y comprometida, la D&#038;S puede ser una forma de sexualidad muy sana, especialmente si es dentro de un estilo de vida de dominación femenina. La D&#038;S requiere confianza, y la confianza se logra y se construye a través de una intimidad auténtica. La dominación y la sumisión no se pueden falsear por mucho tiempo. Cuando este intercambio de poder es auténtico, satisface a las dos partes. Cuando se satisface un apetito, este puede hacerse más acuciante para experimentar crecimiento. La D&#038;S es más bien como nuestra necesidad de comer: estamos hambrientos, comemos, quedamos satisfechos, pero volvemos a tener hambre porque nuestros cuerpos lo necesitan para vivir y crecer. Por eso la dominación femenina es una forma de vida; es una progresión hacia adelante y un viaje hacia delante. Los que dejan de crecer son los que se privan en esta área de sus vidas y la ponen en peligro de muerte. </p>
<p>El deseo de sumisión del hombre no desaparecerá, así que lo que morirá será la intimidad de la relación. La aventura puede morir, la intimidad puede morir, pero el deseo masculino de ser dominado por una mujer no morirá; canalizará su apetito en otra dirección. Les digo a las mujeres que si sus relaciones de dominación dejan de crecer, pueden estar seguras de que sus maridos buscarán otras vías, ya sea en sitios de dominación femenina de internet, o en revistas o DVDs de dominación femenina, o incluso con una dómina profesional. Es correcto darse respiros en este estilo de vida y, realmente, podemos disfrutar de nuestros nuevos niveles de crecimiento durante largos periodos de tiempo, pero en algún momento habrá la necesidad de volver a crecer. Este crecimiento variará de una pareja a otra, no hay formulas ni planes mágicos. Deben ser sinceros de corazón y estar deseosos de compartir y experimentar el uno con el otro. No existe substituto para la comunicación y la honestidad y, para todos los hombres, no hay sustituto al desarrollo de un corazón de sirviente. No importa cuánto se experimente con los artefactos más avanzados, los fundamentos para servir a una mujer nunca cambiarán. Esto es lo que siempre proporcionará la más profunda satisfacción de la naturaleza sumisa del hombre.</p>
<p>Así que, volviendo al punto central de su pregunta, un hombre puede estar satisfecho y feliz simplemente sirviendo a una mujer. Deriva de su corazón y de su actitud. Usted puede estar deseando juegos más avanzados de D&#038;S, pero cuando se de cuenta de la revelación del valor y la autoridad de las mujeres, su naturaleza sumisa verá que todas las formas de servir (dentro y fuera del dormitorio) son satisfactorias. Quizá usted todavía no ha llegado a este punto, pero llegará con el crecimiento si sigue comprometido con el servicio a su mujer.</p>
<p>¡Cuídese!</p>
<p>[Traducción de Jorge Sánchez]</p>
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		<title>Entre dudas</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Dec 2008 05:00:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Preguntas]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

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		<description><![CDATA[Lourdes descubrió que su hombre era sumiso. Y no le gustó nada: se separaron. Pero se querían, así que se lo volvió a pensar. Descubrió que le gustaba dominar, y se puso a ello. Sin embargo, a su hombre sumiso le entran todo tipo de dudas y miedos, y Lourdes no termina de entenderlo. Es normal, que a uno le entren las dudas y que ella no lo entienda.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Lourdes Jiménez</strong></p>
<p>A ver, soy nueva en este blog, incluso muy novata en todo lo relacionado con la dominación femenina, ni siquiera sé si es aquí donde debo de dirigir mis dudas. Pero bueno, de alguna forma espero tener respuestas, supongo que esto es una entrada poco constructiva para los demás, pero mi situación es la siguiente: tengo 27 años y una relación estable desde hace 5 años con Javier que tiene 30, y el caso es que descubrí (él no me lo dijo) que mi pareja tenía obsesión con el sexo, sobre todo con el mundo BDSM. Me llevé un chasco tremendo, me sentí frustrada pensando que tenía que refugiarse en Internet y en las fotos para sentirse realizado. Entonces decidimos dejarlo, aunque nuestro amor era mayor y al poco volvimos.</p>
<p>En ese tiempo indagué en las posibles necesidades que él podía tener y descubrí que se presentaba como sumiso. Encontré tu foro/blog y me encantó, puesto que reconozco que me gusta dominar. Cierto es que hay muchas prácticas que no van conmigo, pero sí eso de dominar.  Me han encantado algunas de tus entradas, “<a href="http://anaserantes.com/2008/la-domina-corriente/">La dómina corriente</a>”, y en general el apartado de cómo comenzar, puesto que me han enriquecido mucho; como dije en un principio, soy novata en este tema. </p>
<p>Al descubrir los gustos de mi novio me escandalicé un poco, pero como tengo una mente abierta y siempre intento ponerme en la situación de los demás, con tu blog me he sorprendido y me he conocido más a mí misma. El caso es que he seguido los pasos citados, y en mi caso es que yo sé que él se presentaba como sumiso, dispuesto a todo y buscando una ama, pero ahora me desconcierta porque después de proponérselo, hablar, etc., no me dice nada, no responde. Le cuesta hablar conmigo de este tema, y no sé por qué. El caso es que después de mantener una relación D/s (las cuales son fantásticas, y veo que él se excita muchísimo), luego como que quiere que sea a la inversa; no me lo dice, pero por sus actos es lo que siento, entonces ahí es donde me entra la confusión. Si me propuso ser mi esclavo, ¿una vez que lo ha probado, puede que se quiera pasar al papel de dominante? Eso sí que yo no lo toleraría. Es verdad que soy cariñosa a tope y, por decirlo de alguna forma, “atenta” o madraza, pero me gusta mandar, no que me manden. Además, no entiendo cómo siendo él quien “me metió” en este mundo, que si sería mi esclavo y no sé qué, ahora tenga dudas de dar un sí o un no (me refiero por ejemplo a firmar un “contrato”: dice que aun no sabe, que necesita tiempo, que por ahora me da carta blanca), vamos que no entiendo cómo ahora puede dudar de lo que quiere. </p>
<p>Me provoca dudas la reacción de él, que no se exprese con claridad o no me dé una respuesta, cuando encima le he dado la oportunidad de expresarse. Para mí, en una pareja, lo importante es una buena conversación, pero en este tema como que se lo reserva y lo evita, lo esconde tras risitas y cambiando de tema. Siempre me contesta diciendo que es muy reservado, y que las fantasías no se pueden decir porque deben seguir siendo fantasías.</p>
<p>Llegados a este punto, me pongo a darle vueltas a la cabeza, demasiadas vueltas, y llego a pensar que es que sigue necesitando de Internet (que no lo sé), o que ahora busca a otra persona diferente a mí (me refiero una vez conocidas mis tendencias, que fueron “inculcadas” por él). No sé, ¿es verdad que todos los que dicen amar a su mujer, todos los sumisos que comentan en tu blog, son fieles?, ¿no desean a otras mujeres?</p>
<p>Quizás sea que mi novio ha descubierto que no es el sumiso que pensaba, y eso que en mi caso sólo pienso por el momento en relaciones D/s esporádicas (aún no estoy preparada para un 24/7). En fin, espero sus opiniones, criticas, etc.</p>
<p><strong>Ana Serantes:</strong></p>
<p>Como puedes imaginarte, Lourdes, no estoy en condiciones de proporcionarte más que algunas reflexiones generales sobre lo que te preocupa, porque es muy poco lo que conozco de vuestra relación. Pese a ello, espero que esas reflexiones puedan servirte de algo.</p>
<p>Comenzaré por vuestra separación. Fue tan fuerte tu frustración al enterarte de la pulsión sexual sumisa de Javier que terminasteis por separaros. No te lo reprocho. Más bien al contrario, fue tu apertura de miras y vuestro el amor lo que os unió de nuevo. Ahora bien, piensa que si fuerte fue tu impresión, no mucho menos tuvieron que ser la sensaciones que el choque y la separación dejaron en Javier. Y él sabía perfectamente cuál había sido el motivo de vuestra separación: su tendencia sumisa.</p>
<p>Ahora vamos a sumar otro factor a esa situación: a muchos de los hombres que se excitan con las imágenes o las fantasías de la dominación femenina les cuesta asumir su propia sumisión. De hecho, son muchos los que se niegan a aceptar lo que consideran una “perversión”. Son sumisos, pero no quieren serlo. La educación y lo mal vistos que todavía están en la sociedad los hombres sumisos les llevan a renegar de su propia condición. Y no podemos extrañarnos de que así sea. Algunos lo superan con el tiempo, si están más preparados para contrarrestar la presión social y, sobre todo, si llegan a tener experiencias positivas en este sentido. Sin embargo, otros pasarán su vida sin poder resolver la contradicción entre lo que son y lo que les gustaría ser; en realidad, pasarán la vida luchando contra lo que son.</p>
<p>¿Le está ocurriendo algo de esto a Javier? No puedo saberlo con seguridad, pero no sería extraño que sucediera. De ser así, tu pareja estaría en lucha consigo mismo: se excita con la dominación femenina, pero preferiría excitarse de otro modo. Es sumiso, pero preferiría ser lo que el ambiente social mejor acepta: dominante. Y probablemente por eso tengas tú la sensación de que después de los escarceos con la dominación pretende invertir los papeles. Y harás bien en no tolerarlo; y no tendrás problemas para hacerlo en poco tiempo.</p>
<p>Además, hay al menos otros dos motivos para sus miedos: uno, cuando tú te enteraste de lo que realmente le gustaba en el ámbito sexual, lo desaprobaste y vuestra relación se rompió. Ahora le dices que sí, que te interesa la cuestión y que estás por intentarlo, pero ¿se terminan por ello sus miedos?, ¿está seguro él de que lo tuyo no es más un intento por complacerle, que en realidad no es eso lo que te gustaría que ocurriese entre vosotros? Y el segundo motivo podría consistir en un miedo bastante natural y frecuente: el paso de la fantasía a la realidad. Un hombre puede fantasear con la dominación femenina, resulta excitante, y es gratis; pero cuando el someterse a una mujer se puede hacer realidad, es lógico que salte la duda: ¿hasta dónde me puede llevar esto? Hace falta tiempo y mucha confianza en uno mismo y en la mujer para entregarse de verdad a ella. En resumen, que razones puede haber, y de peso, para entender los miedos o las dudas de Javier.</p>
<p>Claro está que lo mismo ocurre con tus dudas. Sin embargo, Lourdes, creo que tu situación es bastante mejor de lo que piensas, si te apoyas en lo que hay entre vosotros en lugar de pensar en lo que debería haber. ¿Que es lo que hay, lo que de verdad tienes? Para mí que son tres cosas, y de importancia: la primera, que estás segura de vuestro amor, de querer esta relación, y más después de la ruptura producida. La segunda, que sabes que Javier se excita con la dominación femenina, y “muchísimo”, y no sólo en Internet o en sus fantasías, sino también en vuestras relaciones sexuales, que son “fantásticas” con la dominación. Y la tercera, que a ti te gusta dominar: “Cierto es que hay muchas prácticas que no van conmigo, pero sí eso de dominar”. Pues olvídate de esas prácticas que no van contigo, porque no las necesitas para nada.</p>
<p>Resumo lo que en mi opinión tienes: “Le quiero, me gusta dominar y a él, aunque tenga sus problemas para asumirlo, le gusta que le dominen”. Si consigues verlo de ese modo, tendrás que convenir conmigo en que tu situación de partida resulta francamente buena. Por supuesto que eso no garantiza el éxito rápido, porque siempre nos costará un tiempo, y unos cuantos fracasos momentáneos, construir una manera de relacionarnos con nuestra pareja que es nueva y para la que, en consecuencia, no estábamos preparados. Y todo resultaría más sencillo si pudieras empezar como a ti te parece más lógico empezar: por una “buena conversación”. A mí me ocurriría lo mismo, Lourdes, pero no creo que deba suponer una dificultad insalvable que Javier no esté en condiciones por el momento de afrontar esa conversación.</p>
<p>¿Qué es lo que yo te recomiendo? Pues que cambies de punto de vista, que dejes de preocuparte tanto por lo que le pasa a él y te centres en lo que te pasa o quieres que te pase a ti. Has descubierto que te gusta dominar, que te interesa la dominación femenina, y que a él le gusta que le dominen; pues en marcha. No te plantees ninguna práctica de esas que dices que no van contigo. Céntrate en lo que te gustaría hacer, y empieza a hacerlo. Y empieza a hacerlo como si a él no le quedara más remedio que aceptarlo o como si a él le fuera a encantar que lo hicieras&#8230; porque lo más probable es que ambas cosas terminen pronto por resultar ciertas. Entiendo que no te plantees una relación de dominación femenina a tiempo completo, ni falta que te hace en este momento. Pero no limites tus posibilidades, no te circunscribas exclusivamente a la relación sexual. Por descontado, comienza a imponer que la relación sexual se produzca en los términos que tú quieras; porque sí, porque tú dominas, y tanto si le gusta como si no&#8230; que le gustará. Pero piensa también en otras facetas o cosas de vuestra relación que quieras cambiar, por pequeñas que te parezcan, y poco a poco vete transformando vuestra vida en común en la dirección que te vaya apeteciendo (seguro que te terminarán por apetecer cosas que hoy ni te imaginas). </p>
<p>Creo que, por el momento, deberías intentar olvidarte en lo posible tanto de los miedos de Javier como de la escenificación de ningún acuerdo –del “contrato”, por ejemplo–. Ponte en marcha, por tu propia decisión y a tu ritmo. Piensa que durante un tiempo vas a ser tú la que tome las riendas de la relación, hasta que él esté preparado para la “buena conversación” y para asumir más y mejor tu dominio. Y cuando él se resista, cuando proteste o ponga pegas, pues&#8230; armas de mujer: le guiñas el ojo, le excitas un poco, le das un pequeño premio, y a seguir adelante. Pero no te compliques la vida, no pienses que tienes que hacer grandes cosas por él: con pequeños premios tendrás más que suficiente. Según lo que veas que le gusta más o te funciona mejor: “Puedes arrodillarte y besar mis pies o mis zapatos” (diez o veinte segundos, y listo). “Puedes lavar a mano mi ropa interior”. “Te voy a dar un premio: limpia y abrillante este par de zapatos míos”. “Puedes acariciar mis pies o piernas un rato mientras veo la televisión”. “Puedes mirarme mientras me visto o desvisto”. Hay muchos pequeños regalos que hacer, y son efectivos, Lourdes, basta con que se realicen con una actitud dominante, así que no te compliques mucho la vida.</p>
<p>Ahora bien, no sólo se trata de hacerle regalos para ponerle a él en marcha, sino de que se ponga también en marcha para hacer cosas para ti. Las que se te vayan ocurriendo. Puedes comenzar por irle adjudicando tareas domésticas, pero poco a poco ve pensando en cómo vivirías como una reina y, por lo tanto, cómo le vas a ir “regalando” posibilidades de trabajar para que así vivas.</p>
<p>Lourdes, yo empezaría así, me lo plantearía poco a poco, pero no me cortaría un pelo, porque creo que son muchas las probabilidades de que te funcione. ¿Y si no te funciona? Pues no parece que vayas a perder nada por haberlo intentado, y ya pensarías entonces otro camino; sois jóvenes y tenéis mucho tiempo por delante. El miedo y las dudas de Javier están ahí, pero lo más probable es que esté encantado de que tú cojas las riendas y le saques del pozo. A veces, Lourdes, los hombres son como niños, pero mientras sea temporal, y si a ti te gusta dominar, pues buen comienzo te deseo. Y aquí estamos para lo que necesites, y a la espera de volver a tener noticias tuyas.</p>
<p>PD: “¿es verdad que todos los que dicen amar a su mujer, todos los sumisos que comentan en tu blog, son fieles?, ¿no desean a otras mujeres?”. Los hombres en general desean a otras mujeres; en cuanto ven una mujer guapa por la calle, se les “sube” el deseo. Claro que ese deseo no significa que sean o de verdad quieran ser infieles. Y puesto que los sumisos son hombres&#8230; Pero una cosa es un hombre sumiso, y otra, bastante distinta, un hombre sumiso sometido a una mujer dominante. Y en este caso sí puedo asegurarte que el poder erótico que la mujer dominante tiene sobre ellos les convierte en hombres muchísimo más fieles y, lo que es mejor, encantados y orgullosos de serlo. Si piensas en una relación de dominación femenina, su infidelidad será el menor de tus problemas, si es que es problema, que no suele serlo. Y si te molestara que ande navegando por Internet a la búsqueda de imágenes eróticas, pues no tendrías más que prohibírselo. La dominación femenina, con un poco de tiempo y práctica, resulta bastante más sencilla de lo que se figuran la mayoría de las mujeres, siempre, eso sí, que se centren un poco más en lo que ellas necesitan que en dejarse enredar en la tela de araña de la sumisión que despliegan algunos sumisos.</p>
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		<title>Tiempo al tiempo</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Oct 2008 04:00:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Preguntas]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

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		<description><![CDATA[Preguntan si llegará el día en el que las discusiones sobre la dominación femenina serán abiertas y públicas. Y Elise Sutton contesta que todo lleva su tiempo, aunque proporciona algún dato que le permite insistir en su idea de que la sociedad tiende hacia la supremacía femenina.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sra. Elise, gracias por su maravillosa página web, de la que soy <em>fan</em> desde hace muchos años. Mi pregunta se relaciona con el futuro de la Dominación Femenina. Cuando veo referencias a la Dominación Femenina en los principales medios de comunicación, ya sea en una película o en otros medios de entretenimiento, siempre aparece como una especie de chiste. Como si fuera una divertida perversión, pero no como algo que pueda tomarse en serio.</p>
<p>Mi pregunta es si usted cree que llegará un momento en el que se genere una discusión abierta sobre la Supremacía Femenina. ¿Cree que siempre será un tema para Oprah*, o que prosperará igual que lo ha hecho en la web?</p>
<p>* Oprah Winfrey es una popular presentadora de la TV de EE UU (N del T.)</p>
<p><strong>Elise Sutton:</strong></p>
<p>Debe ser el mes de preguntas sobre Oprah. Creo que ha habido discusiones abiertas sobre la supremacía femenina, aunque sin usar estas palabras. Como  explico en la entrada anterior, existe un amplio sector de la sociedad que no se siente cómodo con ningún tipo de modelo sexual o social que se aparte de sus tradiciones y/o de su mundo <em>vainilla</em>. Por eso los medios, (como Hollywood), utilizan el humor. Saben que hay un gran segmento social que desea la dominación femenina, pero también saben que hay un gran segmento de mentes cerradas. Así que se aproximan a estos modos de vida alternativos con humor.</p>
<p>Pero los temas sobre la dominación y la supremacía femeninas se discuten en otros términos y en otros asuntos. Por ejemplo: hay un gran número de artículos de prensa recientes sobre mujeres mayores que se citan y mantienen relaciones sexuales con hombres más jóvenes. Esta es una forma de progreso de la sociedad hacia la dominación y la supremacía femenina.</p>
<p>Otro asunto sobre el que se discute mucho en los medios, es cómo las mujeres son mejores que los hombres en la universidad. De nuevo, un tema sobre supremacía femenina aunque con un alcance limitado.</p>
<p>Otra cuestión de actualidad es la posibilidad de que la conservadora América pueda estar por fin preparada para elegir a una mujer presidente.</p>
<p>Otro tema que se escucha es el de cómo cada vez más mujeres son las que traen el pan a casa. Acabo de leer un artículo que explica que las mujeres se encargan del 75% de todas las decisiones económicas en sus matrimonios. Otra encuesta que leí afirma que una de cada cuatro mujeres considera que para ellas es muy importante, en sus relaciones, controlar desde  las finanzas domésticas hasta su vida social. En cambio, casi las tres cuartas partes de los hombres encuestados dicen que, en sus relaciones, el control no es importante. Esto supone un gran cambio social. En la misma encuesta, solo el 9% de las mujeres consideran que sus maridos se encargan de estas cosas. ¡Solo el 9%! Así que este tipo de discusiones son sobre la superioridad femenina y la evolución de la sociedad, aunque no utilicen estos términos.</p>
<p>Si lo que usted quiere ver es un capítulo de Oprah en el que un grupo de mujeres dominantes y sus maridos sumisos discutan sobre sus matrimonios FemDom, se me cortaría la respiración. Los maridos aun tienen que vivir y trabajar en esta moribunda sociedad patriarcal, así que no muchas parejas estarían dispuestas a compartir esta parte de sus relaciones con extraños. La mayoría de las mujeres no querrían someter a sus maridos a cualquier tipo de humillación pública (ni aunque esto pudiera encender después sus juegos de dormitorio). Sé que para un hombre no es una humillación admitir que su mujer lleva los pantalones y que él es feliz así, pero hay un segmento de la sociedad que vería esto como un signo de debilidad masculina en vez de como uno de fortaleza femenina. Y esto es lo que hace que los productores de medios serios no afronten el tema directamente. Estoy segura de que algún día esto llegará, pero ese momento no ha llegado todavía. De momento, disfrute con estas tendencias sociales que estamos viendo que van hacia la supremacía femenina y con que algunas de estas tendencias se discutan abiertamente. Esto irá creciendo con el tiempo. Gracias por su interesante pregunta.</p>
<p>[Traducción de Jorge Sánchez]</p>
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		<title>Fantasía y necesidad</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/fantasia-y-necesidad/</link>
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		<pubDate>Tue, 08 Jul 2008 04:00:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Preguntas]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

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		<description><![CDATA[La pregunta que le hacen a Elise Sutton sobre la dominación femenina es en verdad algo confusa, pero lo que tiene interés es su respuesta, que ilustra bien su pensamiento, su seguridad en un futuro en el que las mujeres superiores tendrán el control de los hombres para satisfacción de ambos sexos. Un poco doctrinaria, pero así es Elise.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mientras navegaba por Internet encontré el término BDSM sin saber qué significaba, posteriormente lo investigué y en consecuencia encontré tu página web. Después de leer mucha de la información de tu sitio web, intenté asimilar lo que había aprendido. Pero antes de ir más allá con este asunto permíteme explicar quien soy. Soy un ingeniero que se ha jubilado recientemente. En 1981, inicié mi propia compañía que resultó muy exitosa y alcanzó un valor considerable. Hace poco repartí la compañía entre mis hijos.</p>
<p>En mis años jóvenes, mientras crecía, fui criado por tres hermanas. Mucho de lo que soy hoy se basa en lo que aprendí de mis hermanas. No creo que estuviera donde estoy hoy si no hubiera sido por aquellos cariñosos y disciplinados cuidados. Me enseñaron a respetar las mujeres, y a amarlas como el verdadero regalo de Dios a la humanidad. En mi negocio siempre reconocí a las mujeres como mis mejores aliados para mejorarlo. Las ascendí, las enseñé nuevas habilidades y siempre las apoyaba al cien por cien.</p>
<p>Mi esposa y yo llevamos casados 43 años y estamos todavía tan enamorados como cuando nos casamos. Ella es mi estrella guía y mi mejor amigo. El punto de mi discusión aquí es que estoy de acuerdo con que las mujeres son valiosas y pueden conducir a los hombres a vidas mejores, pero la pregunta que tengo es: ¿debe ser ello a costa de la dignidad del hombre y su respeto propio?</p>
<p>Estoy completamente de acuerdo con que los hombres probablemente son los mayores promotores del estilo de vida que tu sitio promociona. Los hombres son extraños animales sin duda, y padecen muchas extrañas fantasías sexuales, muchas de las cuales son atribuibles a su infancia y su educación.</p>
<p>La abrumadora pregunta es: ¿estamos alimentando la fantasía o estamos haciendo algo para ayudar a esa persona a comprenderse mejor a sí mismo y mejorar su propia imagen, lo cual puede conducir a una vida mas productiva?</p>
<p>Los hombres están en un tobogán cuesta abajo. He visto esto en mi propio negocio. La cuestión es: ¿qué tenemos ante nosotros? ¿Y la humanidad realmente se beneficiará de la desaparición del hombre? El futuro guardará la respuesta, me imagino. La pregunta es: ¿echarán de menos las mujeres a los hombres?</p>
<p><strong>Elise Sutton:</strong></p>
<p>Gracias por compartir tus pensamientos y por formular algunas preguntas muy profundas.</p>
<p>Permíteme reformular tus preguntas un poco. “¿Las mujeres que dominan hombres realizando actividades BDSM alimentan destructivas fantasías masculinas que conducen a la desaparición del hombre?” Ahora, esta es una pregunta interesante.</p>
<p>Si leíste mi sitio, sin duda leíste mi artículo “<a href="http://anaserantes.com/2008/que-es-la-dominacion-y-la-superioridad-femenina/">¿Qué es la Dominación Femenina y la Superioridad Femenina?</a>”. En ese artículo explico que realmente fueron los hombres los que acuñaron estos términos para clasificar sus deseos sexuales y sociales, y someterse ellos mismos al género femenino. Términos como Dominación Femenina y Superioridad Femenina fueron todos acuñados por hombres al intentar explicar sus deseos hacia el género femenino. Por tanto, las mujeres demuestran ser sabias al apropiarse del uso de estos mismos términos. </p>
<p>Las palabras son simplemente imágenes verbales. La señal correcta enviada a la mente masculina evocará la programación que se quedó en el subconsciente desde que era un niño. Los hombres crean la mayoría del arte FemDom, cuadros e imágenes para expresar cómo son de poderosas las mujeres a sus ojos y cómo se sienten de débiles en presencia de la mujer. Estas imágenes representan lo que los hombres están sintiendo en su interior. El poeta y el letrista de una canción utilizan palabras y el artista, imágenes para expresar sus íntimas emociones. Por tanto, cuando una mujer se convierte en esa imagen poniéndose ropa fetish o diciendo un término o usando su voz de una cierta manera, ella toca su naturaleza sumisa y dispara sus sentimientos y sus deseos, de esta manera él se vuelve débil e indefenso. Entonces la mujer puede interactuar con el hombre con todas las barreras y mecanismos de defensa bajados. Ahora ella puede interactuar libremente de una manera más significativa. Ahora, verdadera intimidad y lazos afectivos pueden producirse entre la mujer y el hombre, porque ella puede ver por sí misma como lo hace él. Ahora puede verse en los ojos de él como una verdadera Diosa.</p>
<p>Como ves, creo que las fantasías no están separadas de las verdaderas necesidades y deseos. Aunque ellos puedan desarrollar irreales e incluso insanos deseos, la raíz del deseo del hombre se basa en la verdadera naturaleza del hombre.</p>
<p>Los hombres necesitan la autoridad femenina. Tú mismo fuiste muy influido por tus hermanas mayores y por cómo fuiste criado, lo que te llevó a respetar a las mujeres y tu actitud te proporcionó el éxito en la vida personal y en la vida financiera.</p>
<p>Pero no todos los hombres tuvieron esa clase de disciplina y guía femenina en su vida. Muchos hombres ven a las mujeres como misteriosas, inalcanzables y endiosadas. Y los hombres desarrollan fantasías, sexuales y de otro tipo, basadas en su deseo de adorar y reverenciar a la mujer. Algunas fantasías pueden ser raras para aquellos que no las comprenden, igual que algún arte es extraño para quienes no lo pueden interpretar adecuadamente desde la propia motivación del artista.</p>
<p>Para volver a la anterior e importante pregunta: no creo que las mujeres que exploran las fantasías FemDom y D&#038;S de los hombres estén ayudándoles en su espiral descendente, sino que están ayudando a los hombres a completarse y ser productivos. De hecho, yo argumentaría lo contrario. Las mujeres que dominan a los hombres están rescatando a los hombres de su potencial desaparición, porque, como tu reconoces, los hombres parecen estar cayendo por un tobogán. No solamente están perdiendo el control, sino que están extraviando su camino.</p>
<p>Ya ves, yo creo que es natural para los hombres perder el control y que es el destino de las mujeres hacerse cargo de ese control. Pero cómo los hombres reaccionan a este cambio es lo que es más importante. Los hombres que lo temen, los hombres que lo ignoran y los hombres que intentan apoyar el viejo sistema patriarcal son los que se enfrentan a una pérdida interna y personal. En cambio, los hombres que dan la bienvenida a este cambio, quienes colaboran con esta transformación y quienes están entusiasmados con la toma de poder de las mujeres, esos hombres se sentirán realizados.</p>
<p>Tú lo hiciste en tu propia vida. Tus hermanas te proporcionaron esa clase de autoestima y demandaron excelencia de tu parte. Tu adquiriste tu autoestima a partir de tratar a las mujeres con respeto. Pero muchos hombres no tienen la misma clase de amor propio y autoestima.</p>
<p>BDSM, D&#038;S y Dominación Femenina carente de amor y sin sentido harán poco por el hombre que no vea otra cosa que una fantasía sexual o un juego sexual. Pero el hombre que realmente adore a las mujeres y que explore su naturaleza sumisa está buscando mucho más: quiere profundizar en la sumisión porque pretende servir a la mujer, no solamente desde un punto de vista físico o intelectual, sino también desde el punto de vista emocional, sexual y espiritual.</p>
<p>El poder de la Dominación Femenina no es siempre fácilmente comprensible para el novato que cae por casualidad en un sitio web como el mío. Encuentran términos (la mayoría acuñados por hombres) como humillación, feminización, disciplina, cuernos, etc., y asumen que la mujer está abusando del hombre para su beneficio personal. Sin embargo, estos términos no hacen más que poner de relieve las diferentes formas en que la naturaleza sumisa del varón se expresa en los distintos hombres. Cada hombre es único y su naturaleza puede tomar muchas formas, pero la motivación subyacente es la misma: quiere experimentar la amorosa autoridad femenina en su vida, quiere poner su ego masculino bajo el control de una mujer y quiere entregar su deseo a una mujer.</p>
<p>Para algunos hombres, como tú mismo, esto viene de forma natural y fácil. Pero para otros hombres, requiere exploración y entrenamiento. D&#038;S y algunas formas de BDSM constituyen simplemente herramientas para ayudar al proceso en una forma de realización mutua. El sexo puede ser y debería ser divertido, y una mujer y un hombre deberían abrirse a explorar el uno al otro y permitir a sus verdaderas naturalezas liberarse dentro de una relación sana y amorosa.</p>
<p>He visto por mi experiencia que la mujer que se abre a explorar la naturaleza sumisa y los fetiches de su marido es una mujer que ama a su marido, y quiere ayudarle en el intercambio de poder que ambos buscan y necesitan. Es la mujer que es cerrada de mente y rechaza explorar estas áreas la que es una egoísta. La Dominación Femenina implica confianza, y la mujer que ama a un hombre es la mujer a la que se puede confiar el poder. Y es esta clase de mujer la que puede construir la autoestima del hombre de la forma correcta. No con adulación que alimente el ego masculino, sino desarrollando dentro de él verdadero respeto y reverencia por todo aquello que es femenino y bonito en el mundo.</p>
<p>Si más mujeres adoptaran la Dominación Femenina, tanto dentro como fuera del dormitorio, mas hombres encontrarían esa autoestima (incluso si ello significa ser humillado a veces) y, por consiguiente, el futuro de los hombres sería muy brillante. El futuro del patriarcado se está evaporando, pero el futuro de los hombres es muy prometedor sometiéndose a la cariñosa autoridad femenina. ¡Cuídate!</p>
<p>[Traducción de Fernando de Rojas]</p>
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		<title>Sobre “¿De dónde sacáis los chicos?”</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Jun 2008 03:00:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Preguntas]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

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		<description><![CDATA[José escribe sobre la conveniencia de que exista una sección de contactos en este blog. Y yo le contesto que estoy de acuerdo, y que si no la monto es por mi preocupación de que el trabajo se incremente más allá de lo que estimo prudente, pero que no descarto que más adelante me vea con fuerzas y me anime a hacerlo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>José Perera</strong></p>
<p>Hola Ana. Voy a empezar haciendo unas consideraciones que, supongo, no van a ser nuevas para ti, pues ya las he visto reflejadas en algunas de las cartas que has recibido. Fui seguidor habitual de la revista “dominaciónfemenina.net” y, cuando dicha publicación cesó, me quedó la sensación de haber perdido el punto de referencia con el que me sentía más identificado de todos aquellos que circulan por Internet. Ahora, con mucho gusto por mi parte, te he vuelto a encontrar de nuevo en la Red. Fue solamente leer un artículo de la nueva “revista de dominación femenina”, para que inmediatamente supusiera con acierto que tenía el mismo estilo de aquella otra publicación. No me equivoqué.</p>
<p>Sería interminable la relación de sitios de Internet donde podríamos encontrar material sobre dominación femenina, pero muy pocos –especialmente en español– donde el tema se aborde “desde una perspectiva realista”, tal y como tú misma matizabas en tu primera publicación. Lo cierto es que en la “revista de dominación femenina” yo me siento “en mi salsa”. ¿Qué tengo discrepancias? Sí, naturalmente que no coincido en todo aquello que aquí aparece, pero eso no quita para que reconozca que es más lo que nos une que lo que nos separa. Porque si hay algo que valoro en tu revista es que se trata de un lugar donde se suscita la reflexión sobre las relaciones entre hombres y mujeres, sobre la sexualidad y la vida amorosa en general. Las otras páginas de Internet dedicadas a la dominación femenina podrán estar mejor o peor desde un punto de vista estético, pero se suelen quedar sólo en eso, en un punto para el disfrute de la vista, así como en un medio para ayudar a volar a nuestras fantasías.</p>
<p>Vamos ahora al tema al que me refiero en mi título. Leo en tu revista el correo de una mujer en el que se pregunta “<a href="http://anaserantes.com/2008/de-donde-sacais-los-chicos/">¿De dónde sacáis los chicos?</a>”, aludiendo con ello a sus dificultades para encontrar al sumiso con el que ella quisiera relacionarse. Mi propuesta y al mismo tiempo pregunta sería: ¿no has pensado en incluir en tu revista una sección de contactos? Quizá yo sea un tanto ingenuo o pueda partir de supuestos erróneos, pero intuyo que las personas que de forma habitual se acercan a la “revista de dominación femenina” tienen una visión bastante afín sobre nuestro real o soñado estilo de vida. Yo, que soy un varón con tendencias sumisas, pero sin pareja a la que servir, tengo algún anuncio en páginas de contactos (concretamente en alt.com). Pero pienso que, por regla general, en dichas páginas existe una variedad tan grande de modelos amorosos que, en la práctica, acabamos perdiéndonos en nuestra búsqueda. </p>
<p>La mujer que te ha escrito contándote sus dificultades para encontrar una pareja afín a ella tiene tales problemas porque, al igual que en el mundo del erotismo y afectividad “normal”, en aquel otro basado en la dominación femenina, el que tengamos roles complementarios, así como gustos eróticos y amorosos más o menos coincidentes, no presupone que necesariamente tenga que surgir un enamoramiento mutuo. Pero, al menos <em>a priori</em>, sí pienso que entre la gente que frecuenta tu revista las posibilidades de entendimiento serían mayores que las que cabría esperar del público que se mueve por otras páginas. Porque creo, no sé si con error, que aquellas personas más próximas a la “revista de dominación femenina” buscamos todo un estilo de vida; toda una forma de relacionarnos con nuestras potenciales parejas estables, y no un simple ligue ocasional. </p>
<p>Es más que posible que si pusieras una sección de contactos, éstos estarían constituidos mayoritariamente por anuncios de hombres sumisos, cuando lo ideal –para los varones, claro– sería que existiera una cierta paridad en la oferta y la demanda. Pero al menos la remitente del correo “¿De dónde sacáis los chicos?” evidencia que las mujeres, en una proporción que desconozco, también circulan por esta revista. Naturalmente que esa sección de contactos tendría que tener censura previa, y que sería incluso conveniente que los anuncios fueran de pago, no pensando en hacer negocio, sino para evitar el acceso de aquellas personas cuyas intenciones fueran muy distintas a las que se suponen para este sitio.</p>
<p>En cualquier caso, recibe un saludo de un seguidor de tu revista, así como una felicitación por el magnífico trabajo que haces.</p>
<p><strong>Ana Serantes:</strong></p>
<p>Antes de nada, y porque pienso que tiene interés, voy a transcribir los dos mensajes que intercambiamos José y yo tras la llegada del primer correo:</p>
<div class="blockquote">Hola, José:<br />
Intento que los textos vayan firmados con un nombre y un apellido: dime si puedo utilizar &#8220;José Perera&#8221; al responderte o si prefieres que use otro.<br />
Un saludo,<br />
Ana<br />
<br />
Hola Ana.<br />
Gracias por tu correo.<br />
El uso de un pseudónimo o el nombre real en esta página nos debería llevar a plantearnos muchas cosas. Porque yo no estoy reivindicando en mi texto el apalear negros o la práctica de algo que vaya contra la libertad de alguien. Sólo defiendo una opción afectiva basada en la servidumbre amorosa a una mujer. Y creo que eso no debería de avergonzarnos. También es verdad que no me apetece que me vayan señalando con el dedo, porque mi modelo de dar y recibir amor es algo íntimo. Pero entonces, ¿qué hago? Si firmo con un pseudónimo estoy implícitamente &#8220;reconociendo&#8221; que lo que he escrito es una &#8220;aberración&#8221;, algo &#8220;políticamente incorrecto&#8221;. En cambio, para mí, el firmar con mi nombre real tiene un valor simbólico; es como cuando firmamos en esas listas donde se nos pide que anotemos nuestro nombre y DNI en apoyo de tal o cual causa. En este caso, además, aportar mi nombre verdadero es también un gesto de simpatía hacia tu revista. Puedes poner José Perera.<br />
Un saludo.<br />
José</div>
<p>Dicho queda&#8230; por José. Y bien dicho.</p>
<p>Sobre tu carta, José, comenzaré aclarándote algo: es lógico que supusieras que la nueva Revista “tenía el mismo estilo de aquella otra publicación”. Más que lógico, inevitable: porque todos los artículos que se han publicado hasta ahora en esta Revista habían aparecido previamente en la anterior. Y así seguirá siendo durante  algo más de un mes. Mi intención ha sido que la gran mayoría de aquellos textos volvieran a estar a disposición de los navegantes y, a la vez,  que su publicación me permitiría ir reconquistando la posición en los buscadores que hiciera posible recuperar a muchos lectores de entonces. Por eso publico tu carta provisionalmente en la sección más personal del blog que he llamado <em>Diario una dominante</em>. En cuanto termine de introducir lo que queda del viejo material, pasaré este tipo de entradas a la Revista.</p>
<p>Voy a apostillar una afirmación que haces en tu texto: “naturalmente que no coincido en todo aquello que aquí aparece”. Yo tampoco. Todo lo que publico es porque me parece que tiene interés para quienes por la dominación femenina se interesan, sí, “desde una perspectiva realista”. Pero eso no significa, ni mucho menos, que yo  suscriba todo lo que publico. Con unas cosas estoy muy de acuerdo –por ejemplo, me parece magnífico y absolutamente recomendable el artículo de Ms Rika que apareció ayer: “<a href="http://anaserantes.com/2008/la-domina-corriente/">La dómina corriente</a>”–, con otras algo menos y las hay con las que discrepo. En realidad, intento ofrecer un “menú” que, dentro de un abanico que me resulte razonable, permita enriquecer nuestra visión de la dominación femenina y ampliar nuestros horizontes prácticos.</p>
<p>Y ya sobre la idea que propones, José: suscribo plenamente el razonamiento que haces sobre la conveniencia de incluir en este sitio web una sección de contactos. Si no lo he hecho –y si no lo hice en la vieja página– es básicamente por dos motivos. El primero es el que también tú apuntas en tu escrito: no me convencía la idea de tener una sección en la que los contactos fueran casi todos en la misma dirección, en la de los varones sumisos que buscan mujeres dominantes con las que relacionarse. Yo también desconozco la proporción de mujeres que circulan por el blog, pero supongo que por desgracia son clara minoría. Ahora bien, es cierto, como dices, que cuando una de ellas pregunta “¿de dónde sacáis los chicos?”, se pone de manifiesto que algunas podrían beneficiarse de esa sección.</p>
<p>No obstante, el segundo motivo ha sido para mí el definitivo hasta el momento: trato de mantener el trabajo que me da el blog en un nivel que me permita afrontarlo en el largo plazo. Montar esa sección supondría incrementar la cantidad de correo electrónico que tendría gestionar, establecer la selección de la que hablas (y no te digo si además tuviera que encontrar un medio de cobro), mantener esa sección actualizada, ir introduciendo y eliminando mensajes, etc. No sé en este momento cuánto aumentaría el trabajo, pero sé que aumentaría. </p>
<p>Por el momento, creo que tengo concentrarme en consolidar lo que hay y en que vaya creciendo, antes de pensar en nuevas secciones. Además, por ahora las visitas que recibe la página no son como para tirar cohetes: aunque van aumentando poco a poco, están en estos momentos en las trescientas y pico diarias (bien lejos de la última época del sitio anterior: no bajaban nunca del millar). Me dice mi chico que hace falta tiempo y enlaces de otros sitios web; y yo pienso que las dos cosas tendrán que ser cuestión de tiempo, porque además de mandar los pocos correos que envié, no se me ocurre, ni a él tampoco, otra cosa que hacer para conseguir esos enlaces. Te lo digo, José, porque pienso que no habría ahora tantos contactos que ofrecer.</p>
<p>De todas formas, no descarto que más adelante, cuando fuéramos más los participantes, me viera con fuerzas y me animara a plasmar la sección que propones, porque estoy de acuerdo en que podría resultar de utilidad para algunos de quienes me acompañáis en este viaje.</p>
<p>Un saludo, y gracias por tu colaboración.</p>
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		<title>¿De dónde sacáis los chicos?</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Jun 2008 01:30:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Preguntas]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

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		<description><![CDATA[Carolina nos cuenta que, pese a sus intentos, no ha conseguido establecer una relación de dominación femenina con un chico, lo que le lleva a preguntar: ¿de dónde sacáis los chicos? Y yo contesto: como buenamente podemos, e imagino que en muchas ocasiones como los sacan la mayoría de las mujeres, sean o no dominantes.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Soy una mujer dominante desde siempre. En Internet hay muchas páginas dedicadas a la dominación femenina pero la tuya es, sinceramente, la más interesante que conozco. He descubierto y aprendido muchas cosas en tu blog y me parece muy completo, pero desde mi experiencia hay mucha literatura en tus colaboraciones. Yo he intentado varias veces establecer una relación de dominación femenina con un chico y nunca lo he conseguido, detesto a los machitos vagos y prepotentes. Por eso tengo casi cuarenta años y estoy sola. Solo una vez tuve una relación D/s y fue lo que llamáis &#8220;fantasía masturbatoria&#8221; de aquel chico, apenas duró unos días. En cambio me he llevado muchos disgustos y he sido tachada de loca y bruja por más de un noviete. Me encantaría saber de donde sacáis a los chicos. Hablo por supuesto de una relación seria y permanente. No me valen los colgados que buscan una Ama en Internet.<br />
<br />
PD: ¿Existe algún dispositivo de castidad masculina que permita la erección?<br />
<br />
Un saludo.<br />
Carolina Bareyo</p>
<p><strong>Ana Serantes:</strong></p>
<p>Lo primero, Carolina, gracias por tu estímulo, y me alegro de que el blog te haya servido para descubrir y aprender cosas sobre la dominación femenina.</p>
<p>Después, dices que, desde tu experiencia, hay mucha literatura en mis colaboraciones. Desconozco cuál sea tu experiencia, pero me limito a responderte que procuro que no la haya, que los textos que publico respondan a vivencias reales y, como he contado en alguna ocasión, han sido unas cuantas las veces en las que no he publicado aportaciones por dudar que obedecieran a experiencias reales, por pensar que relataban fantasías. No obstante, cierto es que no puedo garantizar que siempre lo consiga.</p>
<p>Ahora, entremos en lo que planteas, que resumo brevemente: pese a tus intentos, no has conseguido establecer una relación de dominación femenina con un chico, lo que te lleva a preguntar: ¿de dónde sacáis los chicos? Comprenderás que no me resulte sencillo contestar, puesto que no bastaría, ni mucho menos, conque me limitara a sacar la conclusión de mi experiencia personal. Intentaré hacer alguna reflexión sobre la cuestión.</p>
<p>Creo que la mayor parte de las personas interesadas en la dominación femenina sacan los chicos, o las chicas, de los mismos lugares que quienes buscan relaciones corrientes y molientes: mayoritariamente de sus amistades y de sus lugares de trabajo. En efecto, son muchas las personas que encuentran su pareja en el amigo de una amiga o en la amiga de un amigo, y también en un compañero de trabajo o en un conocido de un compañero de trabajo. Estas son, según los sociólogos, y junto con los compañeros de estudios en un primer estadio de la vida, las fuentes principales de donde brotan esos chicos a los que te refieres. Y no creo que cambie mucho la situación entre quienes buscamos relaciones de dominación y sumisión.</p>
<p>Ahora bien, entre toda esa gente “corriente” existen también muchas mujeres en tu situación: acercándose a la cuarentena y&#8230; solas. Unas, a la búsqueda de una relación, y lamentándose de que los hombres que merecen la pena están ya cogidos; otras, desencantadas con los hombres y construyendo su vida en singular. Este es un fenómeno típicamente actual: las mujeres dejaron de conformarse con cualquier hombre y, en consecuencia, son muchas las que están solas, las que prefieren estar solas que mal acompañadas. Tiempos de libertad&#8230; tiempos de soledad&#8230; porque no nos conformamos, porque queremos más y queremos mejor.</p>
<p>Además, y como bien sabemos, hay mujeres a las que les cuesta relacionarse más que a otras, y las hay que alcanzan el éxito con tanta facilidad como esfuerzo les cuesta a otras. Es cuestión de posición social, de habilidad relacional, de físico, de ganas&#8230; En fin, que es cuestión de muchas cosas. Y como desconozco en qué situación estás, Carolina, pues me limito a poner sobre la mesa este asunto tan general como seguro que de poca ayuda para ti.</p>
<p>Paso ahora a elucubrar un poco sobre una de tus frases: “ me he llevado muchos disgustos y he sido tachada de loca y bruja por más de un noviete”. Es decir, que paso ahora al siguiente estadio: he contactado con un chico, pero no ha habido manera de que quisiera pasar por el aro&#8230; de la dominación femenina.</p>
<p>Se me ocurren un par de criterios generales previos: uno es que creo que hay hombres, y pueden ser bastantes, que pueden tacharte de “loca y bruja” si les propones dominarles, pero eso no significa, ni mucho menos, que todos esos hombres se negaran de verdad a ser dominados. Unos cuantos de ellos pueden tener tendencias sumisas más o menos manifiestas, pero les costará reconocerlo si la situación no es la apropiada y si la intimidad no se ha construido previamente. Los siglos de cultura patriarcal no han sido en vano, el ego masculino tiene sus imágenes y se resiste al cambio, sobre todo en presencia de mujeres recién conocidas, con las que intenta comportarse como el macho que aprendió a ser. El otro criterio es que no sería muy inteligente plantearle a un varón de primeras y sin anestesia: “Voy a hacer contigo lo que ni te imaginas”. Y no sé cómo lo hayas intentado tú, Carolina, porque lo desconozco.</p>
<p>Creo que para intentar construir una relación de dominación femenina, como para cualquiera otra, debemos utilizar nuestras <em>Armas de mujer</em>. Esas armas que, en mi opinión, erróneamente denostaron muchas de las primeras femenistas y que tanto incomodan a veces a los hombres –porque las saben poderosas–. Utilizar el poder erótico que sobre los hombres nos ha proporcionado la biología, nuestra capacidad de seducción, lenta pero perseverante. A veces nos olvidamos de que, aunque la sociedad y nuestras costumbres hayan evolucionado tanto, nuestros cerebros siguen siendo los mismos de la Edad de piedra, que el cerebro femenino ha evolucionado en este terreno para seleccionar un compañero estable y fiable que nos asegure la mejor crianza de nuestra prole y, por lo tanto, para descartar a los que intuimos menos apropiados para la tarea. Cierto que hoy no es ese el criterio que nos mueve, pero cierto también que somos auténticas expertas en ese cometido. Y hay que utilizarlo para obtener lo que queremos, especialmente cuando lo que queremos nos beneficia sin perjudicar a nadie.</p>
<p>Sí, aunque suene desfasado, creo que debemos seguir haciéndonos de rogar, que debemos ponérselo difícil a los hombres, que debemos hacerles esperar, que debemos utilizar nuestro poder erótico para relacionarnos con ellos como deseamos. Y si lo que deseamos es una relación de dominación femenina, pues se trata de utilizar nuestras <em>Armas de mujer</em> para conseguirla. Algunos hombres cantarán albricias si se encuentran con una mujer decidida a dominarles; otros, necesitarán de una mano femenina que les descubra y les guíe, poco a poco, por la senda de la sumisión. A veces, muchas veces&#8230; vaselina es lo recomendado.</p>
<p>Desde esta perspectiva, Carolina, quizá pueda darte alguna idea el pequeño decálogo, y necesariamente limitado y esquemático, que le escribí hace casi cuatro años a una mujer –que, ¡casualidad!, tiene el mismo nombre que tú– que me pedía ayuda para dominar a un novio que se negaba a ser dominado. (Lo he preparado para que salga hoy en la <em>Revista</em>, y lo encontrarás por el medio de esa larga entrada titulada: “<a href="http://anaserantes.com/2008/correspondencia-sobre-un-comienzo-peculiar/">Correspondencia sobre un comienzo peculiar</a>”.</p>
<p>No quisiera terminar sin referirme a una frase tuya que me resulta un poco lapidaria: “Hablo por supuesto de una relación seria y permanente. No me valen los colgados que buscan una Ama en Internet”. Carolina, por medio de Internet se relacionan hoy millones de personas (sólo en España, los estudios hablan de entre cinco y siete millones de personas utilizando las páginas de contactos), y han sido unas cuantas de ellas a las que el éxito ha acompañado en su intento de establecer “una relación seria y permanente”. Por supuesto que existen lo que llamas “colgados que buscan Ama en Internet”, pero no son colgados todos los que buscan en Internet una mujer dominante con la que relacionarse. Cierto que esos intentos hay que trabajárselos, que hay que empezar por establecer una correspondencia que dibuje la personalidad de aquel con quien te escribes, que después habrá que acudir al teléfono y que más tarde llegará el momento de verse. Y después&#8230;</p>
<p>Internet es sólo una herramienta y, como todas, hay quienes la utilizan mejor y quienes poco partido le sacan. Pero, desde luego, Internet ha sido una herramienta básica para la expansión que hoy vive la dominación femenina. Y lo ha sido, entre otras razones, por haber permitido establecer contactos desde el anonimato, por haber permitido a las personas desinhibirse en los primeros momentos, decir lo que no se atreverían a decir cara a cara. Dicho de otro modo, les ha permitido construir intimidad incluso antes de verse las caras. Vamos, que, bien utilizada, es una herramienta maravillosa.</p>
<p>Bueno, Carolina, aquí termino. Y estoy segura de que lo que he escrito no resolverá tu problema, pero considéralo como una pequeña sugerencia, o como el principio de una conversación, que podemos seguir: ahí está mi correo electrónico y aquí, los comentarios de esta entrada para continuar charlando.</p>
<p>Un abrazo y mis mejores deseos.</p>
<p>PD: “¿Existe algún dispositivo de castidad masculina que permita la erección?”. No, no existe ningún aparato de castidad masculina que permita la erección, porque si lo permitiera no cumpliría la función para la que se ha fabricado: si permitiera la erección, permitiría la eyaculación.</p>
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		<title>La dominación femenina y la menopausia</title>
		<link>http://anaserantes.com/2008/la-dominacion-femenina-y-la-menopausia/</link>
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		<pubDate>Sun, 22 Jun 2008 00:30:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Preguntas]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

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		<description><![CDATA[Nos plantea Carlos una pregunta que, además de contestar, me permite traer a colación algunos de los cambios que se producen en las mujeres con la llegada de la menopausia y la relación que pueden tener con la dominación femenina.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Carlos C</strong></p>
<p>Hola Ana:</p>
<p>Fui seguidor de DominacionFemenina.net hasta que desapareció. Esta semana he descubierto tu blog y, luego de disfrutarlo, he decidido pedir tu consejo. Felicitaciones por un trabajo serio y bien hecho. </p>
<p>Siempre he tenido tendencias de sumisión: mi fantasía habría sido tener una pareja que tomara todas las decisiones, que en definitiva asumiera el control de la vida de la pareja. Que me tuviera a su servicio personal, al servicio de la faena doméstica y que me feminizara hasta donde deseara. Bueno, esos eran mis deseos, pero mi vida a transcurrido muy lejos de todo eso.</p>
<p>Hace 20 años, conocí a una chica de la que me enamoré. Insinué  la dominación femenina como un juego de pareja para introducir el tema, pero ella sencillamente no estaba interesada. No insistí por miedo a perderla, y pronto vinieron los hijos y entonces las prioridades fueron otras. Nuestra vida transcurrió de forma muy convencional en todos los sentidos durante estos años, girando en torno del trabajo y los hijos. </p>
<p>Pero hubo un cambio a raíz de su llegada a la menopausia. Mi señora tenía problemas para llegar al orgasmo, así que, por iniciativa mía, comenzamos a practicar el sexo oral previo al coito  (cunnilingus, pues mi señora jamás aceptó hacer una felatio). Antes solamente lo habíamos realizado en raras ocasiones. Ahora cuando tenemos sexo, el coito sigue siendo la práctica final,  pero siempre comenzamos por  sexo oral con el cual ella consigue varios orgasmos profundos. Mientras hay sexo oral, ella ha comenzado a pellizcarme los pezones y a masajearme en la zona entre el escroto y el ano, lo que me provoca orgasmos sin eyaculación. </p>
<p>También ha pasado que ahora sólo tenemos sexo cuando y donde ella lo desea, basta que yo insinúe que me apetece, para que no suceda. Y si a mí no me apetece, pues mas vale que esté dispuesto, si no no sé cuándo será la próxima vez. Todo esto ha pasado de una forma muy natural, sin hablarlo ni convenirlo, sin pedirlo ninguno de los dos, simplemente ha pasado.</p>
<p>El problema es que con todo esto se han incrementado sensiblemente mis necesidades de sumisión. Pero no sé si mi señora estará dispuesta al tema más que antes, y además está el tema de la familia.</p>
<p>Un saludo,<br />
Carlos C.  </p>
<p><strong>Ana Serantes:</strong></p>
<p>Gracias, Carlos, por tu elogio del trabajo que se plasma en este blog, y bienvenido a él. Empezaré diciendo que desconozco la fuerza y la determinación de esas “tendencias sumisas” a las que te refieres, y que haces bien en calificar de fantasía la aspiración a “tener una pareja que tomara todas las decisiones”. Siempre es una fantasía, porque de no serlo constituiría una vuelta a la infancia para el hombre y un arduo trabajo para la mujer. Además, la mayoría de las mujeres dominantes no queremos sumisos pasivos a la espera de nuestras órdenes, sino hombres activos dispuestos a anticiparse a nuestras necesidades y deseos con su servicio.</p>
<p>El cambio que se ha producido en tu mujer con la llegada de la menopausia es bastante normal. Pese a que hay algunas mujeres que se sienten rejuvenecer sexualmente con el climaterio, se calcula que “el 50% de las mujeres de cuarenta y dos a cincuenta dos años pierden interés por el sexo, son más difíciles de excitar y ven que sus orgasmos son menos frecuentes e intensos”. Es un problema de hormonas, porque junto al conocido descenso del estrógeno en el cerebro femenino, se produce también una disminución de la testosterona, de la hormona básica del impulso sexual (esta disminución puede ser corregida hoy con parches o pastillas que producen buenos resultados, aunque tienen sus contraindicaciones).</p>
<p>Además, en muchas de esas mujeres que han llegado a la menopausia se produce otro fenómeno hormonal menos conocido: el descenso de oxitocina y dopamina en sus cerebros provoca un cambio que, puede no ser muy brusco y que ellas mismas seguramente ignoran, pero que en bastantes ocasiones es importante: estas mujeres dejan de estar tan preocupadas por atender a las necesidades de los demás y ponen un nuevo acento en sus propias necesidades, o sea, se vuelven más independientes de sus maridos e hijos, que muchas veces son los primeros sorprendidos. Vamos, que no hay que extrañarse cuando por el hecho de que,  con llegada de la menopausia, una mujer se preocupe menos por complacer a los demás y más por complacerse a sí misma.</p>
<p>La mayor dificultad para llegar al orgasmo tras la menopausia es el cambio que habéis percibido tu mujer y tú, Carlos. Las ganas de complacerse a sí misma antes que a ti, o primero que a ti, es el otro cambio que me parece percibir a mí en lo que nos cuentas: “sólo tenemos sexo cuando y donde ella lo desea”, y “mas vale que esté dispuesto, si no no sé cuándo será la próxima vez”.</p>
<p>Si tengo razón, si en tu mujer se ha producido también ese cambio hormonal y, en consecuencia, de la conducta que yo aventuro, entonces sería lógico llegar a la conclusión de que sí, de que tu “señora estará dispuesta al tema más que antes”. Es posible que así sea, que tu mujer esté ahora en mejores condiciones de descubrir el aspecto dominante de su personalidad que antes de la menopausia, porque así les ocurre a bastantes mujeres. De hecho, por ciertas frases de tu carta sobre cómo es ahora vuestra relación sexual, seguro que algunos dirían que tu mujer se encuentra ya, aunque sea en sus inicios, en el proceso de florecimiento de la faceta dominante de su personalidad.</p>
<p>Ahora bien, que esas condiciones se plasmen en realidades es cosa que no depende tan sólo de los cambios hormonales, ni mucho menos. Para empezar, dependerá de qué es lo que tu le ofrezcas y de cómo se lo ofrezcas. Si lo que tienes en la cabeza, parafraseando a John Kennedy, es lo que tu mujer puede hacer por ti –controlarte, tomar todas las decisiones, feminizarte, etc.–, entonces me atrevo a aventurar que pocas son tus posibilidades de éxito, porque les estarías proponiendo un tipo de relación en el que ella no parece estar interesada (tampoco lo estaría yo).</p>
<p>Sin embargo, si te preguntas qué es lo que tú puedes hacer por tu mujer, es más probable que pudieras encontrar el camino para construir una relación de dominación femenina. Pero una relación que podría tener muy poco que ver con tu fantasía. Si te acercaras a ella mostrando tu deseo de transformar tu conducta hacia ella, si le plantearas que te gustaría hacer cambios en vuestra relación sexual para que, a partir de ahora, esté centrada en su placer, porque te has dado cuenta de que el tuyo es sobre todo contribuir al suyo, si le contaras que te has dado cuenta de que quieres cambiar tu vida cotidiana, y que aspiras a centrarte en atender sus necesidades en la casa y fuera de ella, entonces no creo que se puedan descartar tus posibilidades de alcanzar el éxito que buscas. Pero piénsalo bien, piensa si estás dispuesto a someterte de verdad a ella, si estas dispuesto a transformarte en un auténtico sumiso –y te aconsejo leer primero con atención el artículo de Ms Rika “<a href="http://anaserantes.com/2008/una-definicion-de-la-autentica-sumision/">Una definición de la &#8216;auténtica&#8217; sumisión</a>”–, o si tu aspiración es más la de dominarla, la de convertirla en la dominante de tu fantasía. Contesta antes que nada, y con toda honestidad, a la pregunta de qué es lo que realmente le estás ofreciendo.</p>
<p>Después, como decía, es el momento del cómo se lo ofreces. Y aquí, Carlos, tienes un problema. Un problema que no es propio de la dominación y la sumisión, sino que afecta a la base de cualquier relación de pareja: tienes un problema de comunicación con tu mujer. Pues parece que no te atreves a comunicarle a tu mujer una cuestión tan importante para ti como la que planteas. Tus dudas ponen de manifiesto la dificultad para contarle a tu compañera tus asuntos más íntimos. Así que no puedo más que recomendarte que hables con ella –y sólo tú puedes saber cómo hacerlo–, porque si no puedes tratar la cuestión con ella, no hay cuestión.</p>
<p>Por último, lo que denominas “el tema de la familia”, Carlos, es lo de menos. Por supuesto que una relación de dominación femenina se plasmará con formas distintas en una casa en la que hay hijos que en otra en la que no los haya, pero si tu mujer y tú sois capaces de comunicaros bien, cómo no vais a encontrar las fórmulas para practicar la dominación sin amenazar la relación que tengáis con vuestros hijos. Siempre hay maneras y, sin lugar a dudas, las encontraréis. Seguro que este es el menor de tus problemas.</p>
<p>Espero que de algo te valga lo que he escrito, Carlos, y os deseo a los dos lo mejor.</p>
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		<title>Una infidelidad distinta</title>
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		<pubDate>Sat, 14 Jun 2008 05:00:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Preguntas]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

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		<description><![CDATA[Alfredo Araoz tiene dudas sobre si la dominación femenina le ayudaría a recomponer su relación con una novia que le ha engañado. Y surge de su pregunta la diferencia entre cómo se entiende comúnmente la infidelidad y cómo en esta revista, entre la deslealtad y el engaño, y una práctica asumida y consentida por las dos partes que integran la pareja. A las dos cosas llamamos infidelidad, pero son bien distintas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estimada Miss Sutton (DF.net):</p>
<p>Me llamo Alfredo, tengo 20 años, soy nuevo en esta pagina, dominacionfemenina.net, recién la encontré en Internet y me pareció bastante buena. Sobre todo, porque trata lo de la dominación femenina desde el lado de la psicología y no tanto con fetiches y desviaciones, ni depravaciones ni cosas muy &#8220;raras&#8221;.</p>
<p>Bueno, así que si usted me lo permite, quisiera contarle mi historia y, si es que puede, que me dé algún consejo, ya que aunque me convertí en visitante asiduo de su pagina, no pude encontrar ningún articulo que se identifique tanto conmigo.</p>
<p>Conocí a mi novia hace unos 3 años, y nos hemos criado en una sociedad machista. Estuvimos un año mas o menos, pero terminamos por unos problemas; después, otro tiempo juntos. A veces terminábamos, y a veces volvíamos. Pero esta ultima vez que terminamos fue prácticamente definitiva, porque ella me fue infiel (sexualmente). Ella es la única chica con la que yo he tenido relaciones y con la que también pude experimentar algunas cosas de mis deseos de sumisión. </p>
<p>Estuve leyendo sus artículos y entiendo todo lo de la superioridad femenina: estaría dispuesto a subordinarme a la dominación. Pero ahora, después de lo que ocurrió, estoy un poco inseguro&#8230; Primero, porque la sociedad, amigos, familia, etc., me mirarían con recelo, que no podría seguir con una chica después de que me ha sido infiel. Pero también porque, de ahora en adelante, tener relaciones sexuales con ella ya no sería lo mismo. No sé si me entiende&#8230; o sea, siempre estaré pensando en que ella estuvo con otro y eso, con sólo pensarlo, me hace sentir bastante incómodo.</p>
<p>Bueno, de todos modos yo la quiero harto, y es por eso por lo que estoy considerando estar con ella, aún después de todas las cosas que me hizo. Así que quisiera saber si la dominación femenina me ayudaría, o una relación D/s a 24 h. Ella es una chica súper dominante, que tiene una autoestima súper elevada, así que no habría problema. Está bien segura de si misma. Yo soy el inseguro, y sé que en cualquier momento en que me decida a ser su sumiso, eso será para siempre. Por eso necesito algún consejo acerca de la &#8220;infidelidad&#8221; referido a mi caso en particular. Por favor, Miss Sutton, ya que eso podría ayudarme a decidir, porque he estado con bastante dudas sobre esto, y ya quisiera de una vez decidirme sobre qué hacer al respecto.</p>
<p>Bueno, si es que tiene algo de tiempo, quisiera que por favor me responda y me dé su opinión y su consejo. Muchas gracias, Alfredo Araoz Ardaya.</p>
<p><strong>DominacionFemenina.net</strong> (Ana Serantes):</p>
<p>Un par de puntualizaciones para comenzar: la primera, ya habitual, Elise Sutton no participa en este sitio web, nos limitamos a publicar traducciones de textos que aparecen en el suyo. La segunda, nos parece mucho decir que la revista “trata la dominación femenina desde el lado de la psicología”. Lo que intentamos es tratarla desde un punto de vista realista y de sentido común, ya es bastante. Sin embargo, difícilmente compartiríamos los calificativos de “desviaciones, depravaciones, o cosas muy raras” sobre casi ninguna práctica de la dominación femenina siempre que sea libre y consensuada entre las partes; otra cosa distinta es que esta revista no se centre en ellas.</p>
<p>Alfredo, empecemos por una frase suya: “estaría dispuesto a subordinarme a la dominación”. Si la frase refleja exactamente su pensamiento, entonces le recomendamos que no lo haga. Nos explicamos: la dominación femenina entendida como una forma de vida –si fuera un juego ocasional sería completamente diferente– no es algo a lo uno deba estar dispuesto a subordinarse, sino algo que uno debe desear. Si de verdad no lo desea, no se meta en ello, porque no le va a funcionar. La dominación femenina sólo funcionará bien, como cualquier tipo de relación, cuando es una elección voluntaria de los dos miembros de la pareja.</p>
<p>De no ser así, de constituir un deseo propio el entregarse y someterse a su novia, entonces, adelante. Y en ese caso no se preocupe mucho por la “sociedad, amigos, familia, etc.” Preocúpese lo justo, es decir, procure mantener todo lo que pueda su relación en terreno privado. Y no crea que la cosa sería tan dramática: “sé que si me decido a ser su sumiso, será para siempre”. Si así fuera, sería señal de que la vida le acabó yendo muy bien con su novia, porque seguiría queriendo ser su sumiso. Pero, Alfredo, las relaciones de pareja hoy son libres, y la decisión de ponerles fin la puede tomar cualquiera de las partes, incluyendo, por supuesto, a un hombre sumiso. Entendemos que tiene usted 20 años y no le sobra experiencia, pero a esa edad pocas cosas son para siempre.</p>
<p>Que su novia haya tenido relaciones sexuales con otros hombres no nos parece que debiera constituir un problema de cara al futuro de la relación. No es para tanto. Y aquí sí que una relación de dominación femenina le ayudaría a superar esos celos que le atacan, porque tendría que aceptar que ese es un derecho que tendría su mujer también en el futuro, y porque se acostumbraría a ver las cosas más pensando en ella y en su disfrute que centrándose en sus propios celos.</p>
<p>Ahora bien, dicho todo esto, tenemos que entrar en otro aspecto, probablemente el primordial, que quizá le parezca contradictorio con lo escrito. Nos referimos a la infidelidad. ¿Qué quiere decir infidelidad? Hay aquí una confusión lógica entre el significado comúnmente aceptado del término y el que se le da en esta revista. Pero son dos significados bastante distintos: porque en el primer caso, la infidelidad implica deslealtad o engaño hacia la otra parte de la pareja; mientras que en la dominación femenina eso no es así, puesto que se trata de una práctica también consentida, cuando no alentada, por quien en teoría se lleva la peor parte.</p>
<p>Lo que llamamos aquí infidelidad (porque no hemos encontrado término más apropiado) es una práctica libremente aceptada por los dos integrantes de la pareja y que, por extraño que parezca a algunos, proporciona disfrute a ambos, aunque es verdad que de manera distinta. Hay quien piensa que es un derecho de la mujer dominante tener relaciones sexuales con otros hombres si así lo quiere; pero incluso quien lo piensa, no tiene más remedio que aceptar que sería igualmente un derecho del hombre sumiso aceptarlo o no, porque, si no lo acepta, puede coger la puerta y largarse. Por nuestras noticias y experiencia, la inmensa mayoría, por no decir casi la totalidad, de las mujeres que practican lo que aquí llamamos infidelidad lo hace con el conocimiento y el consentimiento de sus hombres, y en muchos casos los hombres participan de algún modo en esa actividad. Es decir, que no hay deslealtad o engaño.</p>
<p>Y en nuestra opinión, no debe haberlo. Queremos decir que no aprobamos ninguna infidelidad que conlleve esa deslealtad o engaño. Y por lo que nos cuenta, Alfredo, la impresión es que la infidelidad de su novia si acarrea engaño, no como la que resulta habitual en esta revista. Es esa deslealtad la que debe hacerle sentirse incómodo, la que debe hacerle precavido a la hora de tomar decisiones. Porque podría ser (insistimos en lo de podría, porque no conocemos apenas nada de ustedes) que lo que usted cree que puede ser una relación de dominación femenina, esto es, una relación pactada entre iguales que eligen en función de sus deseos, acabara convirtiéndose en un abuso, es decir, que se uniera a alguien que no le ama, pero que pudiera estar dispuesta a aprovecharse de usted mientras le fuera posible. Y eso no es lo aquí consideramos dominación femenina.</p>
<p>No es que creamos que una aventura sexual descalifica a una persona para el resto de su vida, por supuesto. Bien puede ser que no hubiera más que una aventura de su novia en algunos de sus interludios como pareja, y no habría mayor problema. Sin olvidar que todo el mundo se equivoca alguna vez y tiene derecho a la “redención”. Tan sólo le hablamos de la otra posibilidad para que la tenga presente, para que se lo piense bien, porque usted es el único que tiene los datos suficientes para tomar esa decisión. De todas formas, Alfredo, como tiene usted 20 años y, como le decíamos, la decisión no es para toda la vida, aunque se equivoque tampoco se acaba el mundo. En cualquier caso, le deseamos que le vaya bien.</p>
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		<title>Más detalles</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jun 2008 05:00:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Serantes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Preguntas]]></category>
		<category><![CDATA[REVISTA DE DOMINACIÓN]]></category>

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		<description><![CDATA[Tras la contestación de la revista en “Una pregunta sin respuesta posible”, Fabio Ramires nos amplía la información que nos proporcionaba en su anterior pregunta, con lo que resulta posible entender más cosas y profundizar un poco más en la reflexión sobre su relación, que no ha dejado en nuestra opinión de avanzar en la dirección de la dominación femenina.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola a todos, muy agradecido por publicar mi pregunta [“<a href="http://anaserantes.com/2008/una-pregunta-sin-respuesta-posible/">Una pregunta sin respuesta posible</a>”] y lamento no haber escrito con más detalles, pero lo haré ahora. Mi nombre es Fabio, tengo 39 años y mi pareja, con la que pronto me casaré, tiene 33. Nos conocimos por e-mail en una de esas páginas de parejas.</p>
<p>Desde el principio, ella me decía que era una mujer distinta, muy independiente y profesional, y que había tenido sólo una pareja estable (dos años), pero cuando era mucho más joven. Luego, sólo tuvo aventuras y encuentros porque, según ella, era mas cómodo y no le daban problemas; pero que ahora se había planteado tener una relación duradera. Es una profesional titulada, tiene un buen trabajo y un buen sueldo, y también escribe columnas un tanto feministas en una revista. Desde el principio, mostró ser dominante, decidida y un tanto feminista (siempre dijo que nunca se doblegaría ante un hombre ni quiere que la mantengan) y siempre comandó la relación. Al principio, no fue fácil, pero me gusta que me mande y decida por sí misma. Siempre hace chistes feministas (dice que a los hombres habría que tenerlos bajo tierra y sacarlos sólo para servir a las mujeres). Su mejor amistad es una mujer aún mas radical en su pensamiento y muy pero muy autoritaria. También tiene pareja a la que mi mujer le dice el esclavito. </p>
<p>Yo dejé mi trabajo porque me llevaba mucho tiempo y ahora doy clases sobre mi profesión para tener más tiempo. Soy divorciado y siempre quise que una mujer me dominara, aunque siempre intenté suprimir tal deseo. En este momento yo cuido de la casa, o sea, hago la rutina doméstica, como cocinar, lavar, limpiar, y ella me deja cosas para hacer mientras está fuera. Por ejemplo, ayer mis tareas fueron lavar su ropa, tenderla, cocinarle para cuando venga y, luego, limpiar el baño y después fregar los platos. Como está a dieta, preparo sus comidas especialmente como ella lo decida y, claro, me sumo a la dieta. Por las noches, la masajeo pies y piernas largo rato, a veces con cremas, aunque no le gusta que le bese los pies pero sí que los toque y acaricie. La discusiones se han superado, ya que se hace su voluntad.</p>
<p>En el tema sexual, siempre exigió el uso del preservativo (jamás la penetré sin uno) y disfruta el sexo oral (casi siempre se lo hago yo a ella), aunque tampoco somos atletas sexuales. La introduje en el trono de la reina, mi práctica preferida; ahora, también ella lo disfruta mucho aunque no estaba acostumbrada. Practicamos yoga, y un día me dijo que le gustaba el sexo tántrico: me puse inmediatamente a buscar sobre el tema, y estoy de acuerdo en la no eyaculación masculina y en buscar siempre el orgasmo femenino. Creo que la denegación del orgasmo en el hombre es fundamental en la relación de dominación. Pero creo ella que no se anima en el tema sexual a decirme esto o exigirme las cosas que quiere, sea por miedo a una reacción adversa mía o porque no lo desea.</p>
<p>Quisiera encontrar las palabras para expresarle que puede disponer de mí como quiera y sin inhibiciones de ningún tipo, pero temo no encontrar las palabras adecuadas. Mujeres y hombres nos expresamos distinto y podemos ser malinterpretados. En el plano doméstico, las cosas están muy bien, creo que hallé la relación de sumisión que quería sin dificultades, pero creo que nos falta bastante en el plano sexual; sí claro, es más difícil. También habla libremente de sus ex-parejas, inclusive de cómo era su sexo.</p>
<p>Siento muchos deseos de ser sometido a sus voluntades, cualesquiera que sean, estoy dispuesto a vivir esto de la forma mas plena para hacerla feliz. Y su felicidad es la mía. Me gustaría ser asesorado desde el punto de vista femenino, que otra mujer dominante me asesore sobre cómo encontrar las palabras adecuadas.</p>
<p>Me gustaría aplicar la castidad o denegación del orgasmo, hacer del trono de la reina una práctica diaria o normal, no me opondría a que use el arnés consolador, adorar sus pies, etc. Pero son asuntos difíciles, y también quiero estar seguro de que ella disfruta eso más que yo; si no lo disfruta, no es dominación, seria mi voluntad solamente. Comentando una vez el tema, pero no directamente, me dijo como en broma que si quería me penetraría con los dedos o me haría una “lluvia dorada”, pero sólo ella a mí, ella no recibiría jamás. Pero todo queda como en broma. Obviamente la relación de dominación no es solo sexo, pero es una parte muy importante.</p>
<p>Bueno, creo que ahora tienen un panorama un poco mas claro, y cualquier pregunta es bienvenida. Muchas gracias, Fabio Ramires.</p>
<p><strong>DominacionFemenina.net</strong> (Ana Serantes):</p>
<p>Bueno, Fabio, la cosa es ahora distinta: titulábamos el primer texto en el que incluíamos nuestra contestación “<a href="http://anaserantes.com/2008/una-pregunta-sin-respuesta-posible/">Una pregunta sin respuesta posible</a>”; una vez leído lo que nos cuenta, sí es posible dar una respuesta.</p>
<p>Empezamos por confirmar lo que intuíamos de su primera carta: “por muy tibia que le resulte, parece que está ya inmerso en una relación de dominación femenina”. Así que ahora podemos eliminar el “parece” y dar por hecho que es así. Y tenemos la impresión que esa relación se debe fundamentalmente a dos factores: uno, que usted ha hecho un buen trabajo; el otro, que su compañera parece de natural dominante.</p>
<p>Y parece ser que de tan natural ni siquiera considera que lo que tiene es una relación de dominación femenina, que para ella es simplemente así como debe ser una relación en la que le merezca la pena sumergirse. Y ello puede confirmarse por lo que nos dice, Fabio, no sólo por la naturalidad con la que acepta que usted se dedique a servirla, sino por la personalidad que se trasluce en su texto: “me decía que era una mujer distinta, muy independiente y profesional”; “desde el principio, mostró ser dominante, decidida y un tanto feminista”; “siempre dijo que nunca se doblegaría ante un hombre”; “su mejor amiga es una mujer aún más radical en su pensamiento y muy pero que muy autoritaria, también tiene pareja a la que mi mujer le dice el esclavito”. No parece haber muchas dudas de que su compañera es una mujer dominante.</p>
<p>Pasemos al terreno de la sexualidad. Escribe Fabio que “obviamente la relación de dominación no es sólo sexo, pero es una parte importante”. Completamente de acuerdo. Según usted, “en el plano doméstico las cosas están muy bien&#8230;, pero creo que nos falta bastante en el plano sexual”. En nuestra opinión, también en el plano sexual parece mostrar su compañera indicios de su naturaleza dominante: “siempre exigió el uso del preservativo (jamás la penetré sin uno) y disfruta del sexo oral”; “la introduje en el trono de la reina y ahora también ella lo disfruta mucho”; “un día me dijo que le gustaba el sexo tántrico, y estoy de acuerdo en la no eyaculación masculina”; “me dijo como en broma que si quería me penetraría con los dedos o me haría una lluvia dorada”.</p>
<p>Por lo que vemos, su compañera nos parece una mujer dominante, pero probablemente no sea consciente de que la relación entre ustedes es dominación femenina e, incluso, no quiera ni oír hablar de un término como ése que le resulta raro o muestra de sexualidad poco “normal”. Visto así, sería entonces simplemente un problema de términos, de cómo se denomina a la relación. Podríamos preguntarnos, entonces, ¿por qué escribe Fabio si su relación es ya claramente de dominación femenina?, ¿cuál es su problema, si se va a casar con una mujer que muestra su dominio con toda naturalidad?</p>
<p>Sin embargo, entendemos que Fabio escriba a la revista: su problema está, en buena parte, precisamente en esa “naturalidad” con la que se ejerce la dominación. Lo que Fabio echa de menos es un poco más de “artificialidad”, dicho de otro modo, un poco más de explicitud en la dominación y un poco más de escenificación del dominio en el terreno sexual. Y lo que Fabio nos plantea nos introduce en un ámbito importante y que a veces parece conflictivo, y que seguro que será de interés para la mayoría de los lectores.</p>
<p>Podemos acercarnos a la cuestión por medio de una pregunta: ¿si Fabio quiere una relación de dominación femenina, no debería limitarse a complacer con su sumisión ese dominio que su compañera ejerce con tanta naturalidad? ¿No deja de ser dominación femenina si introducimos los cambios que sólo el sumiso quiere que se produzcan? Quizá a alguien le sorprenda, pero nuestra respuesta a estas preguntas es negativa. La dominación femenina, es verdad, trata de construir relaciones en las que sumiso se someta y sirva a las necesidades y deseos de la mujer que le domina; pero la dominación femenina es una relación, es decir, cosa de dos, como cualquier relación. Y ese sometimiento y servicio del sumiso cumple dos funciones: satisfacer a la dominante y al propio sumiso. Nunca funcionará bien una relación de la que ambas partes no se encuentren satisfechas.</p>
<p>Sobre la necesidad de que el sumiso se entregue, y con devoción, al servicio de su dominante se escribe a menudo. Sin embargo, se hace mucho menos sobre la conveniencia de que la mujer dominante contemple las necesidades de su hombre. Pero sólo si se produce también ese hecho podremos hablar de una relación exitosa. Ahora bien, no es lo mismo contemplar las necesidades del sumiso que plegarse exactamente a las formas y maneras en las que al sumiso le gustaría que se satisficieran.</p>
<p>Volvamos a lo que Fabio echa de menos, a eso que hemos llamado “artificialidad”. Lo que a usted le gustaría es que su mujer explicitara su dominación en la vida cotidiana, recibir de ella órdenes claras de vez en cuando; es normal, Fabio, casi todos los sumisos lo desean. Pero en este deseo se confunden dos aspectos: el primero, razonable, que sólo estamos ante una relación de dominación cuando las dos partes de la relación tienen asumido que el servicio del sumiso se recibe desde una posición de dominio por parte de la mujer. De no ser así, estaríamos hablando de caballerosidad o cosa por el estilo, pero no de dominio y sumisión. Pero el segundo aspecto de este deseo de ser mandados de los sumisos esconde una faceta menos razonable: resulta poco sensato pensar que la explicitación de la dominación, o las órdenes, puede producirse continuamente, porque eso supondría un trabajo excesivo para la mujer, que debería estar pendiente continuamente de satisfacer ese deseo de del sumiso, que perdería además parte de la necesaria iniciativa, imprescindible para contribuir a que la vida de su dominante sea más fácil.</p>
<p>Algo parecido le ocurre, Fabio, en lo que llama el plano sexual. A usted le gustaría que la dominación se explicitara en este aspecto por medio de las prácticas que usted desea: castidad, trono de la reina, arnés-consolador, adoración de sus pies, etc. Pero aquí se plantea usted un problema tan serio como habitual: “quiero estar seguro de que ella disfruta eso más que yo; si no lo disfruta no es dominación, sería mi voluntad solamente”. Y su problema, que es el mismo de muchos sumisos, se vuelve de difícil solución con ese planteamiento, por no decir de imposible solución: para usted sólo funciona si ella disfruta dominándole con unas prácticas de las que ella no extrae mayor disfrute. No es descartable que un día llegara a disfrutar de alguna de esas prácticas (de hecho, les pasa a unas cuantas mujeres; a su compañera le ha ocurrido con el trono de la reina), pero lo cierto es que a día de hoy no las disfruta. Así que su planteamiento, Fabio, le conduce a un callejón sin salida.</p>
<p>Esa contradicción en la que se encuentra proviene de confundir dos campos que a los sumisos suele costarles diferenciar: el espacio propio de la dominación y el de la relación. Lo que usted desea que ocurra en el terreno sexual (y también en cosas de la vida cotidiana) no es parte de la dominación, porque no puede ser dominación que ella se ponga a hacer las cosas que a usted le gustan y que a ella no (Ms Rika ha escrito sobre esta cuestión con mucho acierto: “<a href="http://anaserantes.com/2008/aplicar-y-entender-los-atributos-de-una-relacion-ds/">Aplicar y entender los atributos de una relación D/s</a>”; “<a href="http://anaserantes.com/2008/el-comienzo-o-el-impulso-de-tu-relacion-de-ds/">El comienzo o el impulso de tu relación de D/s</a>”). No puede descartarse que con el tiempo a su mujer puedan acabar gustándole algunas de esas prácticas, pero a día de hoy eso no es así; por lo tanto, si tiene que disfrutar con ello para que a usted le funcione, podemos asegurarle que no va a funcionar.</p>
<p>Sin embargo, en una relación, también en las de dominación, tiene todo el sentido que la mujer haga regalos a su hombre para complacerle, por el gusto de hacérselos. Y creemos que eso debe suceder, y que además tiene la virtud de añadir explicitación a la dominación (también sobre esto puede leerse otro artículo de Ms. Rika: “<a href="http://anaserantes.com/2008/regalos-practicos/">Regalos prácticos</a>”). Por supuesto que esos regalos no tienen por qué ser exactamente los que prefiera el varón, porque entonces no serían regalos discrecionales que la dominante concede. De todas formas, Fabio, su compañera se declaraba dispuesta a obsequiarle con una penetración con los dedos o con una “lluvia dorada”, pero usted lo rechaza porque ella no lo disfruta, porque no serían muestra de dominación. Claro que no, en realidad, está rechazando un regalo&#8230; y no es un buen camino. Fabio, se priva de un regalo que le resultaría bien placentero, le priva a ella del placer de obsequiárselo, y pierde la posibilidad de que experimente con prácticas que, aunque comiencen como regalos, pueden acabar haciéndola disfrutar, que un día sí pueden terminar realizándose desde la posición dominante.</p>
<p>¿Qué hacer? Fabio, lo que no podemos hacer es lo que nos pide: “asesorarle sobre cómo encontrar las palabras adecuadas”. Porque “las palabras adecuadas”, afortunadamente, sólo usted las puede encontrar, sólo usted conoce a la mujer que ama y se conoce a sí mismo, sólo de usted pueden brotar esas palabras. Desde aquí, nos limitaremos a aconsejarle, de forma mucho más modesta, que empiece por leerse esos tres artículos de Ms. Rika que hemos citado, para que comprenda bien la diferencia entre los atributos de su relación que pertenecen a la dominación y los que no. Y después, y lo más importante, que se esfuerce por comunicarle a su mujer de la mejor forma posible cuáles son sus sentimientos y sus deseos. No la deje al margen de cuestiones tan trascendentales para su bienestar y para su relación.</p>
<p>Por supuesto, que eso puede hacerse poco a poco. Le propondríamos que comience por decirle, por ejemplo, que su principal placer y su mayor deseo es hacerla feliz, pero que le gustaría que ella, de vez en cuando, le expresara con claridad alguna de las cosas que desea que haga para ella. Dígale que le vuelve loco sentirse en sus manos, que le encanta tener la sensación de que vive para ella y de que ella lo sabe y lo utiliza para bien de los dos, que su amor y su deseo alcanzan la mayor expresión cuando ella le manda algo, cuando se da cuenta de que depende de ella. Dígale que, aunque le extrañe, para usted cualquier tarea doméstica se convierte en un placer cuando se lo ordena.</p>
<p>Algo parecido podría contarle con relación al plano sexual. Dígale que no hay nada más excitante para usted, ni que le haga sentirse tan próximo a ella, que el jugar el papel de su sirviente sexual, que le vuelve loco hacerlo cuando se centran en el placer de ella, que le gusta convertirse en su juguete erótico. Y póngale como ejemplo algunas de las prácticas en las que está pensando; alguna, no todas. Pero preocúpese de que todo lo que le cuente la haga sentirse amada y deseada, que todo sea una manera de amarla, y no de utilizarla para su propia satisfacción sexual. Y preocúpese de que todo lo que le diga sea verdad. </p>
<p>Pero hable con ella, Fabio, por lo que nos escribe nos da la impresión de que su mujer está mucho más preparada para entenderle de lo que usted piensa. Hasta el punto de que no creemos que pueda descartarse del todo otro tipo de conversación: contarle cómo es usted, que su faceta sumisa forma parte de su más profunda personalidad y que su mayor anhelo sería desarrollarla con ella y con su ayuda. En ese caso, podría pensar incluso en darle a leer este texto, y explicarle, porque es cierto, que no hay engaño en haberlo enviado a esta revista, sino tan sólo miedo a que no le acepte tal cual es, que lo ha hecho para que le ayudáramos a encontrar el mejor camino para llegar hasta ella. De todas formas, sólo usted sabe si debe dar este paso o si resulta más conveniente ir más pausadamente, si una conversación tan abierta requiere de otras preparatorias y de un mayor recorrido en el camino. Si decide ir más lentamente, piense que lo hace porque cree que es lo mejor, no piense que es más valiente quien pretende correr más. Pero no se olvide de confiar en su mujer y su buen juicio a la hora de tomar la decisión.</p>
<p>Fabio, le deseamos lo mejor. Y creemos que lo conseguirá, porque lo que nos ha contado nos indica que está haciéndolo bien, así que tenga también confianza en usted y sea consciente de que todo requiere su tiempo. Esperamos haberle sido de más ayuda esta vez.</p>
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