Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

Dudas y más dudas

José Morales tiene muchas dudas, pero la principal reside en si es un auténtico sumiso o sólo lo que llama un sumiso sexual. DF.net le contesta que sus dudas están fundamentadas en que nunca ha conocido a una mujer dispuesta a dominarle, que si tuviera esa experiencia las dudas le iban a durar lo que un caramelo a la puerta de un colegio.

Las Tablas de la Ley

Bernardo no necesitó introducir a su compañera en la dominación femenina, de hecho, ni lo hubiera imaginado. Tuvo la suerte de dar con una mujer dominante y con las ideas claras que se preocupó de introducirle a él en el camino de la sumisión. Después nos llegaron noticias de esa mujer, y confirmamos que Bernardo es un hombre un afortunado.

Prefiero uno joven

Ángela tiene 52 años, le gustaría dominar a un hombre más joven, pero se ve a sí misma lastrada por la edad. Y la Revista trata de explicarle que el “problema” de la edad para las mujeres disminuye notablemente en las relaciones de dominación femenina. Y la respuesta es extensa, porque el asunto es importante.

Decisiones que no le corresponden

Aunque las preguntas de los hombres sumisos sobre cómo iniciar a sus compañeras en la dominación femenina parecen repetirse incansablemente, siempre hay alguna variación que permite reflexionar en la respuesta; larga en este caso.

Lo que yo quiero

Otro hombre que dice querer someterse a su mujer, pero que comienza con el típico catálogo de exigencias: esto sí, aquello no; de esta manera sí, de la otra no. En suma, que se niega a dejarse llevar por sus propias ansias de sumisión y a confiar en la mujer a la que dice querer entregarse.

Relájate y sé tú misma

Como muchas mujeres, ésta se queda prendida de la imagen de la dominante que tiene el sumiso y esa imagen se convierte en una rémora que dificulta el nacimiento de unas maneras propias con las que ella se sienta cómoda.

Sobre la diferencia de edad

La pregunta versa sobre la diferencia de edad entre dominante y sumiso, y muestra su extrañeza porque esa diferencia de edad suela darse siempre en una dirección: la de las mujeres dominantes escogiendo varones jóvenes. Por novedoso en nuestra sociedad, es un fenómeno llamativo.

Todo lleva su tiempo

Después de muchos años, Roberto asume su condición sumisa, su mujer comienza a dominarle, pero a él le parece que es poca la intensidad con la que lo hace. Es típica esta impaciencia masculina, este no disfrutar de lo que se tiene y añorar lo que no se tiene.

Las exigencias de un sumiso

La pregunta de Pablo delata más de lo que parece, es una muestra de “una actitud extendida entre muchos hombres: se consideran sumisos porque fantasean con ser dominados sexualmente por una mujer, aunque, en realidad, en esas fantasías es la mujer la que está al servicio de sus fantasías”.

Sobre la naturalidad del coito

Le preguntan a Elise Sutton si el coito no es lo natural en la relación entre un hombre y una mujer: “En una sociedad patriarcal, el coito es el camino preferido para practicar el sexo, porque el hombre recibe la mayor parte del placer y se asegura la culminación. A menudo, la mujer queda frustrada, porque muchas no pueden alcanzar el orgasmo por medio del coito tradicional. En una relación de dominación femenina, el hombre existe para complacer a la mujer, así que el énfasis debe situarse en el placer de la mujer”.


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