El riesgo ante la mujer equivocada
Se pregunta por el riesgo de someterse a la mujer equivocada. Riesgos siempre hay en cualquier relación. Es posible que el mayor para los hombres sea pensar más con el pene que con la cabeza.

Se pregunta por el riesgo de someterse a la mujer equivocada. Riesgos siempre hay en cualquier relación. Es posible que el mayor para los hombres sea pensar más con el pene que con la cabeza.
Parece que hay algunos varones que no están ansiosos por ser dominados en cuanto se plantea esa posibilidad. Es lo que le pasa al marido de la mujer que hace la pregunta.
Más que una pregunta, este varón sumiso norteamericano escribe para constatar la rápida transformación en más dominantes de las jóvenes de aquel país. La respuesta de Elise Sutton se centra en que esto no es más que el principio: “comienzan a comprobar que esta manera de vivir es absolutamente maravillosa, que cualquier mujer inteligente sería estúpida si no se hiciera cargo de la relación entre la mujer y el hombre y recogiera los cuantiosos beneficios que ello le proporciona”.
Después de quedarse viuda, a los cuarenta y tantos, Jane disfruta ahora de su sumiso de 25 años y ha descubierto el arnés-consolador. Elise Sutton se refiere en su contestación a la importancia de este instrumento para la dominación femenina.
Una respuesta de Elise Sutton sobre la utilización de imágenes de mujeres dominantes en su sitio web que también se puede aplicar a éste.
Quince años casados y su mujer conoce sus deseos de sumisión desde principio, pero jamás se han llegado a consumar. ¿Cómo hacerlo? Se pregunta. Pues hay que comenzar por demostrarle las ventajas que para ella tiene la sumisión antes de pensar en introducir cualquier concreción de la dominación. ¿Por qué asumiría ella unas maneras que no la estimulan si piensa que sólo comportan ventajas para quien dice querer servirla?
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