Blog de Ana Serantes

Diario de una dominante

¿Soy sumiso?

Alberto se plantea la duda de si es o no un hombre sumiso y de si le gustaría o no vivir con una mujer dominante. Y yo le recomiendo que se centre en lo que tiene, en la relación con su novia, y que tenga la suficiente confianza en ella como para contarle lo que le ocurre.

De hombría II

Antoni reflexiona sobre las diferencias entre cómo percibimos a los hombres sumisos Andrea y yo. En realidad, sobre lo que escribí en la entrada del Diario titulada “De hombría”. Y su opinión es que podría ser más cuestión de gustos personales que otra cosa el que yo a los sumisos los prefiera “muy hombres” y Andrea, “calzonazos”.

A falta de una conversación

La mayoría de los hombres que me escriben lo hacen porque desean establecer una relación de dominación con sus parejas. No es el caso de José Vázquez, que ya la tiene, y que en realidad está tan sólo a falta de una conversación para que esa relación sea lo que entendemos aquí por una relación de dominación femenina.

Pasatiempos de verano

Juan López escribe para para proponernos, como resulta tan habitual en la prensa, pasatiempos para el verano. Claro que, a tono con el sitio en el que escribe, los pasatiempos que ha ingeniado son exclusivamente para parejas que practiquen la dominación femenina.

Disquisiciones del traductor

Fernando de Rojas nos envía sus “disquisiciones”, las que le han provocado los dos últimos textos publicados en la Revista de Dominación Femenina que él ha traducido. Muy personales esas “disquisiciones”. Y seguro que de interés para muchos lectores.

Cuestiones accesorias

Escribe Juan López sobre una serie de prácticas de la dominación femenina que ayudarían a los hombres a ser mejores sumisos. Sin embargo, mi opinión es que se trata de cuestiones accesorias, de una forma de eludir lo que constituye de verdad su problema: el deseo de someterse a su mujer y su incapacidad para hablar del asunto con ella.

Conociéndome mejor

Empieza José contándonos algunos detalles que delatan su personalidad. Y después escribe sobre este sitio web, y sobre lo que le ha ayudado a conocerse a sí mismo, a profundizar en sus sentimientos sumisos y a transformar algunas ideas previas.

Dictando la norma

Ernesto se pronuncia por una dominación femenina que califica como “soft”. Una elección respetable y, para él, conveniente. El problema es que cae en ese viejo vicio de descalificar lo que uno no comparte, de considerar que lo que a uno funciona es lo que debe funcionar a los demás.

Cuando ella dice sí

Lalo López nos ofrece un artículo sobre las dudas que pueden asaltar a la dominante y al sumiso una vez que se ha tomado la decisión de añadir la dominación femenina a la relación de pareja. Y nos dice que esas dudas no son patrimonio exclusivo de las mujeres, sino que también se les plantean a los sumisos en el momento de pasar de la teoría a la práctica.

¿Nos derrite una proposición femenina?

Miguel Vilar discrepa de algunos comentarios de Lalo López sobre la importancia que se confiere a los aspectos sexuales de la dominación femenina en muchos artículos de esta revista. Defiende que la sexualidad masculina, el irrefrenable impulso sexual de los hombres, constituye la base sobre la que se sostiene la dominación femenina.


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